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Abdelhak Nouri: Nueve Años Después de su Derrumbe

Nueve años después de aquel día que heló al fútbol neerlandés, el nombre de Abdelhak Nouri vuelve a aparecer ligado a algo que durante mucho tiempo pareció imposible: una buena noticia.

El excentrocampista de Ajax, de origen marroquí, tenía solo 20 años cuando se desplomó sobre el césped durante un amistoso ante Werder Bremen en 2017. Un paro cardíaco súbito, unos minutos de angustia absoluta y, después, el diagnóstico que nadie quería escuchar: la falta de oxígeno le provocó un daño cerebral severo. Pasó cerca de tres años en coma. Tres años de incertidumbre, de habitaciones de hospital y de esperanza a contracorriente.

Hoy, su hermano describe un escenario distinto. Más sereno. Más estable.

En declaraciones a “Foot Mercato”, su hermano explicó: “Él está bien y su estado es estable. Sobre todo en comparación con su estado al principio. Cuando mi hermano regresó a Países Bajos después del accidente, fue un período extremadamente difícil. En comparación con esa época, las cosas están mucho mejor ahora”. No es un titular vacío: es la voz de quien ha visto de cerca cada pequeño avance.

Hay un instante que la familia no olvida. Un punto de inflexión silencioso. Tres años después del accidente, Nouri sonrió por primera vez.

Estaban todos juntos, como tantas otras veces, rodeándolo. Una broma, una carcajada general… y, de repente, la reacción que nadie se atrevía ya a esperar. Nouri se rió. “Hasta el día de hoy, su sonrisa tiene un significado completamente diferente al de las sonrisas de los demás. Fue la confirmación de que nos conoce y nos entiende”, relató su hermano. No fue solo un gesto: fue una señal de conexión, de reconocimiento, de presencia.

La historia de Nouri sacudió a todo el fútbol neerlandés, pero golpeó con especial fuerza a Ajax. El club que lo vio crecer, que apostó por su talento, que se ilusionó con verlo mandar en el mediocampo durante una década, tuvo que asumir que su futuro cambiaría para siempre en cuestión de segundos.

Ajax decidió retirar el dorsal 34, el número que llevaba Nouri, como homenaje permanente. No es solo una camiseta colgada en la pared del club: es un recordatorio vivo de un jugador que no llegó a completar su camino, pero que dejó una huella emocional profunda en compañeros, aficionados y en toda una generación que lo vio irrumpir con una mezcla de clase y calma impropia de su edad.

Hoy, cada pequeño avance en su estado de salud se siente como un gol tardío, trabajado, sufrido. No devuelve lo perdido, pero sí reescribe, poco a poco, el relato de una tragedia que marcó a Ajax y al fútbol europeo. Y deja una pregunta flotando sobre cada nuevo gesto, cada nueva sonrisa de Abdelhak Nouri: hasta dónde podrá llegar, esta vez, la fuerza de su recuperación.