Aberdeen avanza en la Premier Sports Cup tras vencer a Dundee
Aberdeen se sacó de encima sus fantasmas ligueros y se metió en los cuartos de final de la Premier Sports Cup con una victoria contundente ante Dundee, apenas días después de haber caído 2-0 frente al mismo rival en la Scottish Premiership.
Esta vez el guion cambió de manos. Y lo escribió Kevin Nisbet.
El capitán abrió el marcador con un tanto de puro olfato en el área pequeña, después de que los intentos de Chris Cadden y Toyosi Olusanya fueran repelidos. La defensa de Dundee sobrevivió a los dos primeros golpes, pero no al tercero: Nisbet apareció donde viven los goleadores, a centímetros de la línea, para empujar el 1-0.
El gol asentó a Aberdeen. Y encendió a Mitchy Ntelo.
El debutante firmó el segundo con una acción de delantero de jerarquía: control, giro y un disparo seco, imparable, que dejó sin respuesta a Owen Goodman. Un estreno soñado, que además llegó en el momento justo, al inicio de la segunda parte, cuando el partido pedía a gritos un dueño claro. Lo encontró en los Dons.
La noche se volvió aún más oscura para Dundee con la lesión de su capitán, Simon Murray. El delantero, de 34 años, cayó mal, se llevó la mano a la rodilla izquierda y el gesto de dolor lo dijo todo. Salió en camilla, con el estadio en silencio. Más que una derrota, el conjunto visitante se marchó con una preocupación seria.
Antes del descanso, Dundee había tenido su opción para cambiar la historia. Murray se plantó solo, en posición similar a la que había tenido Olusanya en el área contraria, pero no logró domar el balón y Marius Muller se lo arrebató con autoridad. El guardameta de Aberdeen también respondió bien ante un intento de Joe Bevan, manteniendo a raya cualquier atisbo de reacción.
Aberdeen, en cambio, sí olió sangre tras el descanso y no dejó escapar la presa. El equipo salió con otro ritmo, otra intención, y Dundee empezó a retroceder metros casi por instinto.
El tercer gol llegó como síntesis de esa superioridad. Centro raso de Tony Yogane desde la derecha, Ntelo deja pasar el balón con un amague inteligente y, detrás, otra vez Nisbet, frío y letal, define para cerrar su doblete. Jugada limpia, simple y demoledora. Partido sentenciado.
No fue solo pegada. Afeez Aremu, muy activo, probó dos veces a Goodman, mientras Olusanya volvió a plantarse mano a mano en la primera parte y también se topó con el portero. Las ocasiones se acumulaban como prueba de un Aberdeen mucho más agresivo y decidido que en el reciente duelo liguero.
Dundee, herido en el marcador y en lo anímico tras la lesión de su capitán, buscó al menos un consuelo en el tramo final. Ryan Finnigan obligó a intervenir a Muller y Ethan Hamilton levantó un disparo que se marchó por encima del larguero. Fueron chispazos, nada más.
Para completar la noche, el suplente Stuart Armstrong estuvo a centímetros de redondear la goleada: su disparo cruzado se estrelló en el poste en los minutos finales. El cuarto gol no llegó, pero ya nadie lo echó de menos.
Aberdeen, criticado por su actuación gris en la liga ante el mismo rival, respondió con carácter y pegada en la copa. Dundee, en cambio, abandona el torneo con un marcador duro y la incógnita más inquietante de todas: ¿cuánto tiempo estará sin su capitán Simon Murray?






