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Alcaraz arrasa en Viena y se corona campeón del ATP 500

Carlos Alcaraz no dio opción a la sorpresa. Ni al suspense. El español arrasó a Alex de Minaur con un contundente 6-1, 6-4 para coronarse campeón del Vienna Open y estirar una racha que ya empieza a rozar lo histórico en los torneos ATP 500.

Fueron 87 minutos de dominio casi absoluto. Intensidad desde el primer peloteo, agresividad en cada resto, determinación en cada punto de ruptura. De Minaur, un competidor incómodo y eléctrico, apenas encontró resquicios en un partido que se le escapó muy pronto.

Alcaraz, segundo cabeza de serie en Viena, encadenó así su 16ª victoria consecutiva en torneos ATP 500 en este 2026. El dato impresiona aún más cuando se amplía el foco: 26 triunfos seguidos en esta categoría, una serie que se remonta al Barcelona Open 2025, donde cayó ante Holger Rune y no ha vuelto a perder en este nivel desde entonces.

Un mensaje claro: si quieres ganarme, sube el listón

La final tuvo un guion nítido. Alcaraz salió a mandar y a marcar territorio. Él mismo lo explicó después con una sinceridad que también define su tenis: quería dejar claro a De Minaur que, si pretendía discutirle el título, tendría que elevar su juego a un punto casi perfecto.

“Intenté ser agresivo y mostrarle que, si quiere ganar, tiene que jugar mejor, más agresivo, más sólido y ser más inteligente que yo”, reconoció el murciano tras levantar el trofeo. No fue una declaración de soberbia, sino la descripción exacta de lo que ocurrió sobre la pista: cada intercambio se jugó al ritmo que marcó su raqueta.

El primer set fue una exhibición. 6-1, sin concesiones, con Alcaraz pegando con libertad, variando alturas, ángulos y velocidades, y cerrando la mayoría de los juegos con autoridad. De Minaur corrió, defendió, se estiró en la pista, pero casi siempre llegó tarde.

En el segundo parcial, el australiano se agarró mejor al encuentro, ajustó distancias y trató de alargar los peloteos. Logró frenar la sangría, pero no cambió el desenlace. Cuando el partido pedía personalidad, Alcaraz volvió a apretar el acelerador y se quedó con el set por 6-4 para sellar el título sin necesidad de un tercer acto.

Una racha que ya pesa en el circuito

El botín de 2026 en torneos ATP 500 habla por sí solo: títulos en Doha, Tokyo y ahora Viena. Tres escenarios distintos, mismas sensaciones: cada vez que Alcaraz entra en un cuadro de esta categoría, se convierte en el hombre a batir… y nadie encuentra la fórmula.

Su serie de 26 victorias consecutivas en ATP 500 empieza a convertirse en una referencia incómoda para el resto del circuito. No es solo una cuestión de números. Es la forma. La sensación de que, en estas semanas, entra en una especie de modo competitivo en el que combina talento, físico y determinación con una madurez que desmiente sus 23 años.

“Estoy muy feliz porque al final encontré la manera, jugué genial y ha sido una semana muy emocionante y asombrosa para mí”, resumió el español, consciente de que no todos los días se mantiene este nivel de claridad en el juego.

Viena se marcha con una certeza: en los ATP 500, Carlos Alcaraz no solo gana. Impone una norma. Y, por ahora, nadie ha encontrado cómo romperla.