Alessandro Romano: El nuevo latido de la Italia de Mancini
En la primera ventana internacional del regreso de Roberto Mancini al banquillo de la selección italiana, el ruido de fondo habla de dudas, de identidad, de futuro. Sobre el césped, sin embargo, empieza a dibujarse algo mucho más nítido: un mediocampista joven, atrevido y con acento ítalo-suizo que se abre paso a golpe de personalidad. Su nombre: Alessandro Romano.
Nacido en Winterthur, criado futbolísticamente en Suiza y ahora vestido de azzurro, Romano inicia prácticamente desde cero su carrera internacional. Ya no con la camiseta helvética de las categorías inferiores, sino con la de Italia, el país de sus abuelos. Sus raíces le han abierto una puerta que él ha cruzado en el momento justo, cuando la selección busca piernas frescas y cabeza clara para reconstruirse.
Su verano ha sido igual de agitado. Romano aterrizó en Cagliari procedente de Roma, que a su vez lo había reclutado desde Winterthur en una operación cercana a los 700.000 euros, según informó La Gazzetta dello Sport. En la capital italiana dejó destellos: minutos interesantes con la camiseta giallorossa y un préstamo a Spezia la pasada temporada que no pasó desapercibido. Gian Piero Gasperini quedó impresionado por lo que vio, tanto en Roma como en esa cesión, una señal inequívoca de que el talento estaba ahí, esperando un contexto adecuado.
Pero el mercado no perdona. Obligado por las necesidades de caja y las exigencias financieras de la UEFA, Roma se vio forzado a tomar decisiones dolorosas. Había que generar plusvalías, y Romano entró en la lista de sacrificados.
Ahí apareció Cagliari, rápido y decidido. Primero, un préstamo. Después, una obligación de compra el próximo verano por 6,5 millones de euros. Un movimiento que resolvía el presente económico de Roma, pero que escondía un detalle que hoy ya se mira con recelo en Trigoria: el acuerdo no incluye ni opción de recompra ni porcentaje sobre una futura venta.
Visto cómo ha arrancado el curso, la pregunta es inevitable: ¿cuánto dinero puede haber dejado escapar Roma?
En Cerdeña, Romano no ha tardado en convertirse en una de las notas más vibrantes del campeonato. Se ha incrustado en el corazón de un Cagliari joven, ambicioso, que amenaza con desordenar la jerarquía establecida en la liga. Corre, manda, se ofrece, pide la pelota cuando quema. No se esconde. Y eso, en un equipo que quiere crecer sin complejos, vale oro.
La sensación es que el proyecto sardo ha encontrado en él una pieza clave de su nuevo núcleo. Un futbolista que encaja con esa idea de equipo valiente, dispuesto a morder a los grandes y a discutirles puntos y protagonismo. Si las promesas de este inicio de temporada se convierten en algo tangible en mayo, si Cagliari logra dar un salto real en la tabla, será difícil imaginar a Romano mucho más tiempo en la isla.
Por ahora, Mancini lo mira de cerca y lo abraza como símbolo de una Azzurra que intenta reinventarse. Cagliari lo disfruta cada fin de semana. Y Roma, desde la distancia, solo puede preguntarse cuánto costará, dentro de unos años, haber dejado escapar a uno de los mediocentros más excitantes que han irrumpido últimamente en el fútbol italiano.






