Alexis Mac Allister regresa a Liverpool con nuevo look y dudas sobre su juego
Alexis Mac Allister reapareció en el campo de entrenamiento de Liverpool con el mismo número, la misma zancada… y una cabeza completamente distinta. El centrocampista argentino regresó a la pretemporada tras someterse a un trasplante capilar durante sus vacaciones posteriores al Mundial, y su cambio físico no pasó desapercibido ni para el club ni para la afición.
En marzo ya había dado la primera pista: apareció por primera vez en su carrera con la cabeza rapada al cero, un corte radical que sorprendió a los hinchas. Entonces se intuía que algo venía de camino. Ahora se confirma.
Durante el parón veraniego, las cámaras lo captaron en un aeropuerto, firmando autógrafos, con una cicatriz en el cuero cabelludo que encajaba con un procedimiento reciente de trasplante. No era un movimiento improvisado. El propio Mac Allister ya había deslizado meses atrás que el verano, una vez superado el Mundial, sería el momento ideal para “plantar un poco más”.
“Veremos si podemos plantar un poco más después del Mundial. Ahora mismo, el tiempo es un poco una limitación. Pero estoy muy contento, siento que estoy mejor que antes. A ver si sale algún acuerdo de patrocinio”, comentó en marzo, entre risas, dejando entrever que el cambio de imagen estaba en la agenda.
De la broma a la realidad. En las últimas imágenes del entrenamiento de Liverpool, las marcas del trasplante todavía se aprecian en el cuero cabelludo del mediocampista mientras se suma a la preparación de la nueva temporada. El jugador parece cómodo, relajado, sin esconder nada. La grada, en cambio, no solo mira el peinado.
La preocupación del hincha: ¿y los balones aéreos?
El debate estalló en redes en cuestión de minutos. El nuevo look generó comentarios, pero el foco se movió rápido hacia el terreno de juego: la capacidad de Mac Allister para cabecear en pleno proceso de cicatrización.
“Genial, nuestro mediocentro no puede cabecear un balón durante 2 meses y la temporada empieza en 24 días”, lamentó un aficionado, poniendo voz a un temor compartido por muchos.
Otro fue aún más duro: “Bien, así que no puede cabecear el balón en los próximos meses, que era de las pocas cosas que todavía tenía a su favor”.
El trasplante, por sí solo, no cambia la jerarquía en el vestuario, pero llega en un momento delicado. Liverpool viene de una campaña de Premier League muy por debajo de sus estándares, terminando quinto y fuera de la pelea real por el título. En ese contexto, cada detalle se mira con lupa: el físico, la preparación, la disponibilidad. Y un centrocampista que, según parte de la afición, podría evitar los duelos aéreos durante semanas se convierte en tema de conversación.
Un verano agitado entre Liverpool y la selección
Tras el cierre de una temporada liguera decepcionante para Liverpool, Mac Allister cambió de chip y se marchó con Argentina para defender la corona mundial en Norteamérica. Lejos de bajar el nivel, el mediocampista se consolidó como pieza clave del once de la Albiceleste, participando en varias victorias de peso, incluida una semifinal de alto voltaje ante Inglaterra.
Su torneo fue sólido, maduro, a la altura de un jugador que ya se ha acostumbrado a los focos grandes. Sin embargo, el desenlace no fue el soñado: Argentina cayó 1-0 en la prórroga ante España en la final y se quedó a un paso de retener el título.
Ese esfuerzo acumulado con selección y club explica, en parte, la necesidad de un descanso diferente, más personal. Entre compromisos, viajes y la exigencia constante, el argentino aprovechó el único respiro real del calendario para ajustar una cuestión estética que llevaba tiempo rondándole la cabeza. Literalmente.
Contrato, rumores y un futuro por definir
Mientras se habla de su pelo, su futuro deportivo también se mueve en segundo plano. Mac Allister tiene todavía dos años de contrato con Liverpool, pero el club no ha iniciado conversaciones formales para una posible ampliación. No hay ruptura ni conflicto, pero sí un silencio que alimenta especulaciones.
Su nombre ha aparecido vinculado a Real Madrid y, de forma más sorprendente, a Manchester City. Rumores, ruido, movimientos de mercado que, por ahora, no encuentran eco en la postura de Liverpool, poco dispuesto a abrir la puerta a un jugador que sigue siendo importante en la estructura del centro del campo.
De momento, los hechos son claros: Mac Allister está de vuelta en la ciudad, se entrena con sus compañeros, luce un nuevo peinado y encara una temporada que puede marcar su estatus definitivo en la élite europea.
El debate sobre si podrá cabecear con total comodidad durante las próximas semanas quedará resuelto pronto, en cuanto ruede el balón y lleguen los primeros centros al área. Lo que no admite discusión es otra cosa: con cicatriz o sin ella, el margen de error de Liverpool este año es mínimo. Y el argentino, ahora más observado que nunca, no tendrá dónde esconderse.






