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Arabia Saudí gana pero necesita un delantero letal

Arabia Saudí arrancó la 27ª Gulf Cup con lo que siempre se exige en un debut: victoria. Un 1-0 trabajado ante Kuwait, resultado corto, partido espeso, tres puntos al bolsillo. Pero detrás del marcador, otra historia quedó desnuda. Una que Sami Al-Jaber no dudó en señalar: a esta selección le falta un ‘9’ de verdad.

Un triunfo sin un ‘9’ letal

Abdullah Al-Hamdan fue el delantero titular. Se movió, peleó, cayó a bandas, pero nunca terminó de imponerse. Su actuación fue discreta, casi silenciosa, en un duelo en el que cada ocasión desperdiciada pesaba más de la cuenta.

Desde el programa “Nadina”, Al-Jaber puso palabras a lo que muchos veían sobre el césped: «Arabia Saudí carece actualmente del delantero letal, el que es bueno marcando goles y aprovechando las ocasiones, a diferencia de lo que ocurría en el pasado», afirmó.

La frase golpea porque viene de alguien que conoce el oficio. En otra época, el área era territorio saudí. Hoy, no tanto.

Una liga llena de goles… extranjeros

Al-Jaber fue más allá y apuntó al contexto interno. La Saudi Pro League vive un momento de esplendor, repleta de estrellas ofensivas, pero con un matiz incómodo para la selección.

«Actualmente tenemos delanteros del más alto nivel en la liga saudí, pero son extranjeros, y los nombres locales no son capaces de ofrecer el nivel requerido», explicó.

El diagnóstico es duro: el campeonato nacional se ha convertido en un escaparate de grandes atacantes foráneos, mientras los delanteros saudíes pierden peso, minutos y, con ello, instinto competitivo. El resultado se ve cuando llega la hora de representar al país.

Estrellas emergentes y un espíritu diferente

El marcador, sin embargo, no miente: Arabia Saudí ganó. Y para Al-Jaber, ese detalle sigue siendo el pilar sobre el que construir.

«Lo más importante es que la selección saudí logró la victoria en el partido contra Kuwait», subrayó, antes de destacar que el duelo dejó también señales positivas, como la aparición de nuevos nombres. Uno de ellos, Humam Al-Hammami, a quien señaló como una de las revelaciones del encuentro.

En su análisis, el exinternacional resaltó que el equipo mostró «un espíritu diferente» y calificó el rendimiento saudí como «sobresaliente al máximo grado». Un elogio potente, que contrasta con su crítica al puesto de delantero centro, pero que habla de una selección comprometida, intensa, dispuesta a competir cada balón.

El respeto a Kuwait y una advertencia táctica

El partido no fue un paseo. Ni mucho menos. Kuwait se plantó atrás, ordenado, serio, defendiendo cada metro como si fuera el último. Al-Jaber no lo pasó por alto: reconoció que la selección kuwaití firmó «un gran partido defensivo».

También elogió la labor táctica de Arabia Saudí sin balón, destacando que el equipo «consiguió cerrar el centro del campo», un aspecto clave para controlar el ritmo y evitar sustos en la zona más sensible del terreno de juego.

Entre la solidez defensiva propia y el muro rival, el choque se convirtió en una batalla de paciencia. Arabia Saudí la ganó. Pero la sensación fue que necesitó demasiado para generar peligro real.

Una pregunta que no se apaga

El debut deja una certeza y una preocupación. La certeza: Arabia Saudí compite, gana y muestra una generación con nuevos nombres que empiezan a reclamar espacio. La preocupación: sin un delantero saudí verdaderamente determinante, cada partido grande puede convertirse en un ejercicio de sufrimiento.

La Gulf Cup apenas empieza. El resultado invita al optimismo. El análisis de Sami Al-Jaber, en cambio, obliga a mirar más lejos: ¿cuánto puede avanzar esta selección sin encontrar, por fin, al goleador que tanto echa de menos?