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Arsenal considera vender a jóvenes promesas Lewis-Skelly y Nwaneri

El equilibrio entre ganar hoy y construir el mañana vuelve a tensionar al Arsenal. En pleno tramo decisivo del mercado, el director ejecutivo del club, Tim Lewis-Garlick, se ha negado a descartar la marcha este verano de dos de las mayores promesas de la casa: Myles Lewis-Skelly y Ethan Nwaneri.

El contexto es claro: el campeón de la Premier necesita vender antes de poder rematar su planificación. Hasta ahora, el club londinense se ha movido con cierta contención, incorporando a Christos Tzolis y Bruno Guimarães para reforzar un bloque que ya sabe lo que es ganar el título. Pero Mikel Arteta quiere más.

El técnico busca otro central que pueda cubrir la baja por lesión de William Saliba y, además, un nuevo atacante. Y ahí aparece la palabra que incomoda a cualquier afición: sacrificios. La venta de talento formado en casa podría convertirse en la vía más rápida para generar ingresos importantes.

Nwaneri es, hoy, el nombre más señalado. El joven mediapunta se quedó fuera de la convocatoria en la victoria en la Community Shield ante Manchester City, un detalle que ha alimentado la sensación de que su salida es algo más que un simple rumor.

La otra cara de la moneda la representa Lewis-Skelly. Mientras Nwaneri observaba desde la distancia, el centrocampista firmó una actuación brillante en el corazón del mediocampo del Arsenal en ese mismo duelo. Su impacto no ha pasado desapercibido: se le vincula ya con un posible traspaso de 45 millones de libras a dos rivales directos, Manchester United y Chelsea.

En declaraciones a la BBC, Garlick dejó claro que el club no cierra ninguna puerta… pero tampoco pone el cartel de “se vende” de forma explícita.

«Creo que Myles tuvo un final de temporada fantástico y ha empezado esta temporada realmente bien, y estamos muy, muy contentos con él», explicó. «Ethan también ha hecho una gran pretemporada y se trata simplemente de ver qué oportunidades existen que puedan ayudar a ambos jugadores en sus carreras de cara al futuro, pero no estamos buscando activamente vender a esos jugadores formados en casa».

La frase clave llegó justo después: si la oportunidad adecuada aparece, el Arsenal escuchará.

«Si surgiera la oportunidad correcta y fuera buena para ellos y para el club, entonces obviamente la consideraríamos».

El mensaje es nítido. No hay una operación en marcha, pero el escenario está preparado si llega una oferta que encaje en lo deportivo y lo económico. El Arsenal sabe lo que tiene entre manos, y también sabe cuánto valen estos perfiles en el mercado actual.

Pese a esa disposición a negociar, en el club insisten en que la academia sigue siendo un pilar identitario. Lewis-Skelly y Nwaneri han impresionado de forma constante al cuerpo técnico del primer equipo durante la pretemporada, consolidando la sensación de que pertenecen a ese nivel.

Garlick lo subrayó con orgullo: «Obviamente creemos en nuestra academia y hemos tenido mucho éxito con los jugadores que han salido de ella, Myles y Ethan siendo dos de ellos. A todo el mundo le encanta ver a esos jugadores formados en casa salir, ponerse la camiseta y contribuir al éxito del equipo».

El dirigente matizó, eso sí, que el Arsenal no se ha convertido en un club vendedor de canteranos por sistema, sino en una entidad que asume el mercado como una parte inevitable del juego.

«No es algo que tengamos como objetivo, vender solo jugadores formados en casa. Como digo, el intercambio de jugadores es algo que surge constantemente. Ha habido mucha especulación alrededor de jugadores. No puedo evitar que otros clubes se interesen por nuestros jugadores».

La realidad es que el interés existe, el dinero también, y el mercado aprieta. Entre blindar el futuro con dos talentos de la casa o utilizarlos como llave para reforzar una plantilla que aspira a repetir título, el Arsenal se asoma a una decisión que puede marcar no solo este verano, sino el rumbo competitivo del club en los próximos años.