Athletic Club domina a Atletico Madrid 3-0 en La Liga 2026
San Mamés se apagó con el eco de un 3‑0 que dice mucho más que un marcador abultado. En la cuarta jornada de La Liga 2026, en una tarde cerrada en Bilbao, el Athletic Club de E. Terzić firmó una victoria de autoridad ante un Atletico Madrid que llegaba mejor posicionado en la tabla, pero que salió de San Mamés desnudo tácticamente. El contexto clasificatorio lo subraya: los rojiblancos bilbaínos se sitúan 9º con 6 puntos y una diferencia de goles total de +1 (6 a favor, 5 en contra), mientras que el equipo de D. Simeone, pese a mantener el 6º puesto con 7 puntos y un balance global también de +1 (7 a favor, 6 en contra), ve cómo se cuestiona su fiabilidad en las grandes plazas.
I. El gran cuadro: identidades que chocan
El guion previo se cumplió en la pizarra inicial. Athletic repitió su 4‑2‑3‑1, sistema que ya había utilizado en los 4 partidos de liga, con Unai Simón bajo palos y una zaga clásica: Jesús Areso y Yuri en los laterales, Yeray y Aymeric Laporte como pareja central. Por delante, la doble pantalla de Ruíz de Galarreta y Beñat Gerenabarrena, con una línea de tres muy agresiva: Robert Navarro a la derecha, Oihan Sancet por dentro y Nico Williams a la izquierda, todos al servicio del único punta, I. Williams.
Enfrente, Simeone apostó por su 4‑4‑2 más reconocible: J. Oblak en portería; línea de cuatro con Marcos Llorente, Marc Pubill, D. Hancko y Álex Grimaldo; un mediocampo de trabajo y talento con G. Simeone, Pablo Barrios, M. Hjulmand y A. Lookman; y arriba, una dupla móvil formada por Lee Kang‑In y Álex Baena. Sobre el papel, un once para mandar con balón y morder sin él; sobre el césped, un equipo partido y vulnerable en las transiciones.
Los números de la temporada ya dibujaban el choque de estilos. En total, el Athletic promedia 1.5 goles a favor por partido (6 en 4 jornadas) y 1.3 en contra, con un perfil de equipo que se expone pero golpea. En casa, su media ofensiva sube a 2.0 goles, a costa de encajar 1.5. Atletico, por su parte, llegaba con un promedio total de 1.8 goles a favor y 1.5 en contra; lejos de casa, marca 1.5 pero encaja 2.0, una grieta que San Mamés abrió de par en par.
II. Vacíos tácticos y ausencias que condicionan
El parte de bajas explicaba parte del plan. Athletic afrontaba el duelo sin P. Canales (lesión muscular), D. Vivian (problema en los isquiotibiales), U. Egiluz (rodilla) y N. Serrano, además de A. Djalo por decisión técnica. Terzić respondió blindando la salida con Laporte‑Yeray y dándole peso constructivo a Ruíz de Galarreta, un mediocentro que, sin Canales, debía asumir más mando en la base.
En el Atletico, la ausencia de A. Sorloth por lesión muscular privó a Simeone de su referencia más pura. Sin un ‘9’ de área, el técnico volcó el peso ofensivo sobre Lee Kang‑In y Álex Baena, ambos listados como hombres de ataque. Baena, que llegaba como uno de los máximos goleadores de La Liga con 3 tantos y 1 asistencia, y Lee, con 1 gol, 1 asistencia y un impacto notable en duelos y regates (9 dribles exitosos de 12 intentos en el campeonato), tenían que compensar con movilidad lo que el equipo perdía en fijación. No ocurrió.
En el plano disciplinario, el choque estaba cargado de antecedentes. Athletic es un equipo intenso: sus amarillas se concentran sobre todo entre el 61’ y el 75’ (42.86% de sus tarjetas), con un pico de agresividad en el tramo donde se decide el partido. Además, ya había visto una roja esta temporada, en el primer cuarto de hora (100% de sus expulsiones en el 0’‑15’), con Yuri como rostro visible de ese filo competitivo. Atletico, en cambio, reparte más sus amarillas y carga su única roja en el tramo 76’‑90’, reflejo de un equipo que a menudo llega al final al límite. En San Mamés, esa tensión latente se tradujo en un Atletico cada vez más desajustado y un Athletic que supo jugar al borde sin caer.
III. Duelos clave: cazadores y escudos
El “cazador” del Atletico estaba claro: Álex Baena. Sus 3 goles y 10 pases clave en lo que va de liga le señalaban como el hombre destinado a castigar cualquier despiste entre líneas. Pero se topó con un bloque vasco muy compacto. La pareja Yeray‑Laporte dominó el área, mientras Ruíz de Galarreta y Beñat Gerenabarrena cerraban el pasillo interior donde Baena suele recibir para girar. Sin un delantero que fijara, Baena y Lee Kang‑In acabaron recibiendo demasiado lejos de la frontal, forzados a vivir de chispazos individuales.
En el otro lado, el tridente creativo del Athletic marcó la diferencia. Robert Navarro llegaba con 2 goles en La Liga y un rendimiento altísimo (rating 7.47, 85% de acierto en el pase, 2 regates completados de 4), y en San Mamés volvió a ser el faro entre líneas, recibiendo a la espalda de Hjulmand y castigando los espacios a espaldas de Marc Pubill. Nico Williams, por su parte, estiró el campo por izquierda, obligando a Álex Grimaldo a defender muchos metros hacia atrás y desactivando buena parte del peso ofensivo del lateral colchonero.
El otro gran duelo se libró en la banda derecha del Athletic: Jesús Areso y Robert Navarro atacando sobre Grimaldo y Lookman. Simeone quiso que Lookman fuese amenaza de transición, pero terminó siendo más un apoyo defensivo obligado. Cada vez que el Athletic consiguió sacar limpio el balón con Ruíz de Galarreta, la circulación rápida hacia ese costado encontró a un Atletico basculando tarde.
Y en el corazón de la batalla, el “motor” rojiblanco: Oihan Sancet. Como mediapunta, fue el nexo perfecto entre la presión alta y la llegada al área. Su lectura para saltar sobre Hjulmand en la salida colchonera desnaturalizó el primer pase del Atletico, obligando a Oblak a jugar largo con demasiada frecuencia. Cada balón dividido era una invitación para que el Athletic, fuerte en duelos con hombres como I. Williams y Nico, instalara el partido cerca del área visitante.
IV. Diagnóstico estadístico y relato del 3‑0
Si se cruzan las tendencias, el 3‑0 encaja en el patrón de la temporada. Athletic, que en casa promedia 2.0 goles a favor y 1.5 en contra, elevó su techo ofensivo y, lo más relevante, firmó otra portería a cero, sumándose a las 2 ya conseguidas en total este curso. Atletico, cuya fragilidad lejos de casa ya se expresaba en esos 2.0 goles encajados de media, volvió a conceder demasiado, esta vez sin la coartada de un intercambio de golpes: el equipo de Simeone apenas encontró continuidad ofensiva.
En términos de xG (aunque no aparezcan cifras, el contexto lo sugiere), el Athletic construyó un partido de muchas llegadas de calidad: circulación limpia, ocupación agresiva del área con las llegadas de Sancet y Robert Navarro, y amplitud constante de los Williams. Atletico, en cambio, quedó reducido a apariciones aisladas de Lee Kang‑In, capaz de ganar duelos y regatear, pero sin socios cerca del área.
No hubo penaltis ni aciertos desde los once metros que matizaran el resultado; ambos equipos siguen sin estrenar su cuenta de penas máximas esta temporada, sin penaltis anotados ni fallados. El 3‑0 nace del juego y de la estructura, no de episodios aislados.
Siguiendo la lógica de lo visto y de los datos de la temporada, la victoria del Athletic no es un accidente, sino la consecuencia de un plan claro y un once muy bien ensamblado. Terzić ha dado forma a un equipo que asume riesgos pero sabe por qué los toma; Simeone, en cambio, sale de Bilbao con la tarea urgente de ajustar su 4‑4‑2 lejos de casa, recuperar solidez sin balón y encontrar una referencia ofensiva que libere a Baena y Lee Kang‑In de cargar solos con todo el peso creativo. En San Mamés, el relato fue contundente: un Athletic en construcción ascendente sometió, del minuto 1 al 90, a un Atletico todavía en búsqueda de su mejor versión.






