Bayern Múnich enfrenta susto en pretemporada con Musiala y Saibari
El Bayern Múnich vivió un susto mayúsculo en plena pretemporada. En un Allianz Arena abrasado por la ola de calor que castiga a Alemania, Jamal Musiala se desplomó sobre el césped en el tramo final del duelo de la Telekom Cup ante el RB Leipzig, apenas unos minutos después de marcar el gol que sellaba el 3-1.
Hasta ese momento, la noche parecía redonda para el joven talento. Había entrado desde el banquillo en la segunda parte y, con la ligereza habitual en sus botas, había puesto la guinda al triunfo de los bávaros. Pero a medida que el reloj se acercaba al final, algo empezó a ir mal: Musiala se veía desorientado, tambaleante, incapaz de sostenerse con firmeza.
El peligro fue inmediato. Ahí apareció el nuevo fichaje, Ismael Saibari. Instinto puro. El marroquí, recién llegado del PSV Eindhoven, reaccionó en décimas de segundo para sujetar a su compañero antes de que cayera con violencia al suelo. Una imagen que heló al Allianz Arena pese al calor sofocante.
Durante unos segundos, el estadio contuvo la respiración. Jugadores mirando al banquillo, aficionados en silencio, el murmullo creciendo en las gradas. Hasta que un gesto cambió el ambiente: un miembro del cuerpo médico levantó el pulgar hacia la zona técnica del Bayern. Alivio inmediato.
Musiala consiguió ponerse en pie y abandonar el campo por su propio pie, acompañado por el personal del club, sustituido por Bara Sapoko Ndiaye. La preocupación no desapareció del todo, pero el susto más grande quedaba atrás.
Para Saibari, la noche fue una carta de presentación de alto impacto. Primeros minutos con el Bayern tras su traspaso estival, asistencia en el gol de Musiala y, acto seguido, la acción decisiva para evitar consecuencias mayores en el desplome de su nuevo compañero. Un debut que difícilmente olvidará.
En la zona mixta, tras el pitido final, el director deportivo del Bayern, Max Eberl, se encargó de rebajar la tensión con un mensaje directo sobre el estado del internacional alemán: “Lo más importante, ¡él está bien!”. Una frase corta, pero suficiente para calmar a medio club.
Las malas noticias físicas, sin embargo, no se limitaron a Musiala. Vincent Kompany tuvo que lidiar con otro sobresalto mucho antes. Konrad Laimer apenas aguantó diez minutos sobre el césped antes de retirarse con un doloroso golpe en el pie. Primer contratiempo de la noche.
Eberl fue mucho más prudente al analizar el caso del lateral: explicó que Laimer recibió un impacto muy pronto, que el pie se le hinchó con rapidez y que por eso decidieron sacarlo del partido como medida de precaución. El austriaco ya no podía correr con normalidad, necesitó ayuda para salir y su zancada estaba claramente dañada. Sobre los plazos de recuperación, el dirigente fue tajante: hoy no puede decir cuánto tiempo estará fuera.
Todo esto ocurre a una semana de la primera cita oficial de la temporada: la Supercopa de Alemania ante el Borussia Dortmund. Kompany necesita noticias positivas del departamento médico. Quiere a su plantilla lo más completa posible para pelear el primer título del curso.
La ola de calor añade una capa más de riesgo a esta fase de preparación. La escena de Musiala cayendo en plena exigencia física, en un partido de ritmo alto, es un recordatorio crudo de lo que supone competir al límite en condiciones extremas. El Bayern se marcha del Allianz con una victoria, con un héroe inesperado en Saibari y con un par de sustos que no olvidará pronto.
La pregunta ahora es simple: llegará el campeón alemán con todos sus pilares en pie al primer examen serio del año frente al Dortmund, o la pretemporada ya ha pasado una factura demasiado alta.






