Logotipo completo Alargue Final

A Beautiful Obsession: La serie sobre Guardiola y el Manchester City

Sentado en primera fila durante las dos últimas temporadas del Manchester City de Pep Guardiola, el mismo que Amazon convierte ahora en protagonista de A Beautiful Obsession, lo que sorprende no es que haya serie. Es lo poco filtrada que está.

Nada de barniz, nada de cartón piedra. Los cuatro episodios, producidos y controlados por el propio club y que se estrenan el miércoles en Prime, se atreven con el año que casi nadie en City quería volver a ver: la campaña 2024-25, ese invierno negro en el que la máquina se gripó. Nueve derrotas y una sola victoria en 13 partidos. Una racha que hizo saltar por los aires el aura del campeón en pleno frío de diciembre y enero.

No es un homenaje a Guardiola ni un ejercicio de propaganda de vestuario. Tampoco se edulcora la salida de Kevin De Bruyne, el mejor futbolista de la era moderna del club. Y la furia de Khaldoon al-Mubarak, presidente del City, tras la extraña decisión de Guardiola de cambiar a diez jugadores en la derrota por 2-0 en casa ante el Bayer Leverkusen en la Champions League, no se queda fuera del metraje. Todo lo contrario: se escucha, se ve, se siente.

Guardiola, desnudo ante su vestuario

La cámara se mete en un terreno donde casi nunca entra nadie. Entra en el divorcio de Guardiola. Y lo hace cuando el técnico decide usarlo como combustible para un equipo desplomado.

Después de perder 2-0 contra la Juventus el 11 de diciembre de 2024, la séptima derrota en diez partidos, Guardiola explota ante sus futbolistas. Habla de su matrimonio roto con Cristina Serra, de lo que se ha ido por el desagüe, y lo enlaza con la forma de jugar.

“Estoy jodidamente divorciado de la mujer más bonita de vuestro planeta”, suelta. “La amo increíblemente, pero perdimos la pasión. ¿Cómo jugáis al fútbol, porque os pagan? ¿O por algo que lleváis dentro? ¿Dónde está la pasión?”

Es una elección llamativa. Él tiene todo el derecho a hablar de su vida, pero el movimiento parece suicida desde el punto de vista del liderazgo: rompe la frontera entre lo privado y lo profesional y, de paso, puede dejarle expuesto ante el grupo, como si las herramientas clásicas de motivación ya no funcionaran. Más tarde, al explicar qué define a un gran número uno, lo resume con crudeza: “Tienes que convencer a tus jugadores de que irían al ático, al tejado, y se tirarían por ti”.

Un año después, tras aquellos diez cambios ante el Leverkusen, vuelve al mismo lugar. “Dejo mi vida, mi divorcio y mi familia lejos, y todo por vosotros. ¿Y qué me devolvéis?”, les lanza.

El segundo episodio, “The Rebuild”, ahonda en esa imagen de un entrenador buscando aire. Manuel Estiarte, amigo íntimo de Guardiola y director de operaciones del primer equipo, revela que fue él quien contó a los jugadores el motivo del estado emocional del técnico. “Les dije: ‘Por favor, tenéis que entenderlo, no estáis tratando con un entrenador que puede ser un poco impulsivo, intenso, a veces un poco arriba y abajo. Estáis viendo a un ser humano. Se está divorciando’”. Para Estiarte, era necesario que el vestuario viera a Pep no solo como entrenador, sino por primera vez como persona.

La pregunta aparece sola: ¿por qué no se lo dijo Guardiola directamente a sus futbolistas, si buscaba precisamente ese impacto emocional? Y, en un plano más alto, ¿llegaron Khaldoon y Ferran Soriano, CEO del club, a plantearse si la vida privada del técnico estaba afectando a su rendimiento en el banquillo?

La serie corta entonces a un Guardiola sonriente. “En mi vida he hecho muchos cambios, me he divorciado y tengo que asentarme un poco. Pero sin quejas, de verdad”, dice, antes de matizar dónde se siente feliz. “En mi trabajo, sí”, remata. No habla del resto.

Capitanes, lágrimas y una salida en Anfield

Las relaciones personales atraviesan todo el documental. No es casual que el tercer capítulo se titule “Love and Hugs”. La gestión emocional no es un adorno en el método Guardiola, es el centro de mando.

En “The Desert”, el primer episodio, se le ve al borde del llanto cuando Kyle Walker abandona el barco en enero de 2025, justo cuando City más necesitaba a su capitán. “Walker no se comportó como nuestro líder”, les dice a los jugadores, antes de lanzar una puñalada en forma de pregunta: si ellos le habían elegido capitán, ¿por qué no le exigieron más, por qué no le ataron al vestuario cuando el equipo se tambaleaba?

La escena que precipita la marcha del lateral está rodada con un pulso casi cinematográfico. Vestuario de Anfield, silencio denso, después de que un error de Walker acabe en penalti sobre Luis Díaz, transformado por Mohamed Salah, en el 2-0 final. Guardiola menciona la acción. Walker salta: dice que le señalan “en cada reunión”. El intercambio sube de tono.

Termina con el técnico llorando, lanzado a un monólogo sobre por qué renovó su contrato apenas 11 días antes, en plena caída libre de resultados: por ganas de pelear. La cámara encuadra a Guardiola roto y, a su lado, a Walker, ya mudo, digiriendo su parte en la historia. “Si los capitanes primero, y luego los demás, sienten que hay un problema, decídmelo”, pide Pep. “No va a cambiar el amor que tengo por todos vosotros. Lo siento”.

El adiós a De Bruyne y el frío de los despachos

El segundo episodio arranca con otro golpe emocional: Kevin De Bruyne no recibe oferta de renovación. Ferran Soriano insiste ante Khaldoon en que “Kevin reciba el respeto que merece como el mejor jugador de la historia moderna del City”. Pero el veredicto deportivo y económico cae igual.

Guardiola cuenta que “Super Kev” se rompió en su despacho. Que hubo lágrimas. Y que, pese a todo, la decisión tenía que ser fría. El documental muestra después al belga llorando al responder qué echará más de menos. “Mis hijos no quieren irse”, confiesa.

Ahí la serie recuerda algo que el fútbol de élite suele esconder: quienes mueven la pelota también sienten. Que para ganar hace falta tocar la fibra, no solo apretar sistemas tácticos. Y que, detrás de la pose en el campo y frente a cámaras y aficionados, hay vínculos reales que dan felicidad… y que duelen cuando se cortan.

La bronca desde arriba: el día de Leverkusen

La honestidad no se detiene en el césped. También alcanza el despacho presidencial. El capítulo sobre la derrota ante el Bayer Leverkusen, en noviembre de 2025, lo deja claro.

Guardiola rota a diez jugadores de campo en un partido clave de Champions. Pierde 0-2. Y en el club no se traga. “Nuestra actitud con Pep Guardiola no debería ser demasiado negativa. Pero tampoco demasiado amable o complaciente. Esta vez es su error”, dice Soriano. Khaldoon recoge el guante y lo endurece: “Escoger un equipo completamente nuevo en un partido tan importante es probablemente uno de los puntos más bajos que hemos tenido. No puedo hablar con él, estoy tan enfadado”.

El mensaje es transparente: ni siquiera el entrenador que ha convertido al City en una “máquina construida para ganar”, como lo define el propio Khaldoon, está por encima del escrutinio. Guardiola y De Bruyne aparecen como lo que son en el ecosistema del fútbol moderno: activos de altísimo nivel sometidos a una lógica implacable.

“Nada es eterno”

Y, sin embargo, el cierre de la serie no es una tragedia. “Nothing Is Eternal”, el cuarto episodio, muestra un paisaje más luminoso. El City levanta la Carabao Cup y la FA Cup. Son 20 títulos en una década para Guardiola, contando tres Community Shields. El equipo termina segundo en la liga. No es el triplete, pero tampoco es un derrumbe.

La reconstrucción, al menos en términos competitivos, se completa. El club le brinda a su entrenador una despedida a la altura. Y Guardiola, que ha dejado que las cámaras entren donde casi nunca entra nadie, se permite mirar hacia fuera del rectángulo verde.

“La vida no debería ser solo fútbol. Es demasiado, para ser sincero”, dice. Lo dice un hombre que ha ganado casi todo, que ha mostrado sus grietas delante de sus jugadores y del mundo, y que ahora se pregunta qué hay después de una “obsesión hermosa”.

La serie responde con una frase que no aparece escrita, pero lo impregna todo: incluso las máquinas de ganar se paran algún día. La cuestión, para el City que viene, es qué queda cuando se apaga el motor Guardiola.

A Beautiful Obsession: La serie sobre Guardiola y el Manchester City