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Ben Gannon-Doak exige carácter en Bournemouth tras la derrota

La derrota por 5-1 ante Chelsea dejó a Bournemouth tocado, sin victorias en la Premier League y anclado en la parte baja de la tabla. En medio del golpe, una voz joven levantó la mano: la de Ben Gannon-Doak.

El extremo, que entró desde el banquillo en Stamford Bridge, no maquilló la situación al hablar con BBC Radio Solent. El mensaje fue directo, casi crudo: hay que apretar los dientes.

“Estamos cerca del fondo de la tabla. Solo tenemos tres puntos en seis partidos. Ojalá podamos darle la vuelta”, admitió, poniendo en números una realidad que ya pesa en el vestuario.

Gannon-Doak vive una batalla doble: la del equipo y la suya propia por ganarse un sitio fijo en el once. Su rol, por ahora, es el del revulsivo. Pero no piensa esconderse.

“Estoy trabajando, intentando ser positivo, intentando hacer que pasen cosas; eso es todo lo que realmente puede hacer un extremo cuando intenta hacerse un hueco en el equipo”, explicó. Palabras de alguien que entiende que, en su posición, el margen para la timidez es nulo.

En Londres, con el marcador roto y Bournemouth muy por detrás, el joven atacante asumió que era el momento de arriesgar.

“No me preocupa demasiado asumir riesgos, especialmente cuando ya vas perdiendo por un marcador amplio”, dijo. “Intento marcar la diferencia y jugar ese pase arriesgado que puede darte una gran recompensa”.

Ahí se resume buena parte de su perfil: desparpajo, intención de encarar y voluntad de cambiar el ritmo de un partido incluso cuando parece sentenciado. Pero sabe que la llave definitiva no la tiene él.

“Obviamente, depende del entrenador confiar en mí y ponerme, y depende de mí ganarme su confianza, así que ojalá pueda seguir haciéndolo”, reconoció. Una frase que suena a compromiso más que a queja.

Bournemouth, mientras tanto, mira la clasificación y ve un panorama incómodo. Sin triunfos, con solo tres puntos de seis jornadas, el margen de error se estrecha muy pronto en la temporada. En ese contexto, el discurso interno se vuelve fundamental.

“Queda una temporada larga por delante”, recordó Gannon-Doak, consciente de que el dramatismo en septiembre o octubre suele ser mal consejero. “Ojalá pueda mantenerme en forma, seguir adelante y, como grupo, podamos apretar, mantenernos unidos y salir de esta situación complicada”.

No hubo grandes gestos ni frases grandilocuentes. Hubo realismo y un reto lanzado al vestuario: trabajar, arriesgar y no romperse justo cuando la tabla empieza a apretar.

La primera victoria aún no ha llegado. La cuestión ahora es si Bournemouth sabrá transformar noches como la de Stamford Bridge en el punto de giro que toda temporada necesitada de reacción exige.