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Benín se asoma al gran escaparate del fútbol enfrentando a Argentina

A la sombra de Nigeria durante décadas, Benín está a punto de asomarse al gran escaparate del fútbol mundial. No por una clasificación histórica ni por un título inesperado, sino por una cita única: será el rival de Argentina en el último partido internacional de Lionel Messi.

En Buenos Aires, en el Estadio Monumental, la pequeña nación de África occidental se cruza con el adiós del mejor futbolista de la historia para muchos. Un amistoso en el calendario, un hito en la memoria.

El día que Benín entra en la foto

Acostumbrado a ver cómo Nigeria acapara los focos del continente, Benín aterriza en Argentina con una plantilla construida lejos de los grandes escaparates: jugadores que compiten en Finlandia, en la segunda división de Suiza, en la Premiership sudafricana. Nada que ver con los focos de la élite europea. Precisamente por eso, la dimensión del partido se multiplica.

Enfrente, los subcampeones del mundo. En casa, con un estadio lleno. Y con un detalle que eleva el simbolismo: Argentina lucirá una camiseta especialmente diseñada para la despedida de Messi. La prenda que vista el capitán puede convertirse en una de las más caras de la historia del coleccionismo futbolero.

Para Benín, es mucho más que una simple fecha FIFA. Es la noche en la que su selección entra, por fin, en la foto global.

Steve Mounié, capitán presente… pero sin botas

Una de las caras más reconocibles del fútbol beninés es su capitán, Steve Mounié. Delantero del FC Augsburg, con pasado en la Premier League con Huddersfield Town entre 2017 y 2020, lleva más de una década defendiendo la camiseta de su país. Y, aun así, confiesa que jamás había jugado un partido con Benín fuera de África.

Cuando el seleccionador le comunicó el amistoso ante Argentina, todavía no se sabía que sería el último baile de Messi. La noticia llegó después, como guinda inesperada. Para Mounié, el significado fue inmediato: el partido se transformaba en un evento mayúsculo para Benín y para el propio fútbol mundial.

El problema es que el capitán está lesionado. No podrá jugar ni un minuto. Podría haberse quedado en casa, recuperándose. Eligió lo contrario.

No viaja como protagonista en el césped, sino como hincha de lujo en el banquillo… o incluso en la grada, si hace falta. Pagó de su bolsillo el billete para estar con sus compañeros, para vivir el momento de cerca, para verlo “a pie de campo”. Un gesto que retrata bien el peso emocional del encuentro dentro del vestuario beninés.

Para él, el resultado importa poco. Lo que cuenta es la oportunidad. Para sus compañeros, es la ocasión de sus vidas: mostrar al mundo su nivel, dejar su nombre ligado al último partido internacional de Messi y, de paso, elevar el prestigio del fútbol beninés.

Una familia frente a otra

Mounié describe a Benín como un equipo disciplinado, con mucho talento joven y buen pie, que apuesta por ir hacia adelante, por presionar alto cuando puede y por agruparse y pelear cuando no hay otra salida. Un bloque que se define como una familia.

En eso, el capitán ve un espejo al otro lado. Argentina también se siente familia. Y en esa familia, Messi hace de padre futbolístico. La imagen es poderosa: la “familia” de Benín, humilde y hambrienta, frente a la “familia” campeona del mundo, guiada por el ídolo que se despide.

Argentina llega lanzada. En su preparación para este partido, goleó 7-0 a Burkina Faso, otra selección de África occidental. Muchos esperan un marcador parecido ante Benín. El guion más probable apunta a una Argentina dominante, un Monumental entregado y un Messi que no disputará los 90 minutos.

Lo más lógico es imaginar una ventaja amplia en el marcador y un cambio en la segunda parte, diseñado para que el estadio entero se ponga en pie y se despida del mayor símbolo deportivo del país. Una ovación que suena a cierre de época.

La camiseta más buscada del planeta

Cuando el árbitro marque el final, comenzará otra carrera. No hacia los vestuarios, sino hacia Messi. No por una foto, sino por su camiseta.

Doug Bierton, fundador de Classic Football Shirts y coleccionista con miles de camisetas históricas, conoce bien el valor de un tesoro así. Conseguir una camiseta de Messi usada en partido es casi misión imposible. Todos saben lo que significa. Todos la quieren. Compañeros, rivales, hasta el utilero.

Esta vez, el contexto la eleva aún más. Es la última camiseta de Messi con Argentina, en un diseño especial creado solo para esta noche. Bierton la coloca en la misma vitrina simbólica que la de Diego Maradona en el partido de la “Mano de Dios” ante Inglaterra en México 86, subastada por 7,1 millones de libras en 2022, o que la de Zinedine Zidane en su despedida con Francia en la final del Mundial 2006, aquella del cabezazo a Marco Materazzi y la roja más famosa del siglo.

Que una camiseta de un amistoso se compare con esas reliquias dice mucho de lo que representa Messi. De la sensación, cada vez más extendida, de que estamos ante el mejor de todos los tiempos.

Y no serán solo los jugadores de Benín quienes se peleen por ese pedazo de historia. Algún compañero cercano, como Rodrigo De Paul, tendrá también sus argumentos para reclamarla como recuerdo, como regalo de despedida. El propio Bierton admite que verá el partido atento a un detalle muy concreto: quién consigue finalmente intercambiar la camiseta con el capitán.

El partido de sus vidas

Para Argentina, la noche será un homenaje. Para Messi, un adiós. Para Benín, puede ser el partido que cambie la manera en que el mundo mira a su selección.

En el césped, se cruzarán trayectorias opuestas: los campeones del mundo que cierran el ciclo de su mayor leyenda y un equipo modesto que sueña con que, en medio del ruido por la despedida de Messi, alguien se fije en cómo juega, cómo compite, cómo pelea.

Quizá el marcador acabe siendo el que todos esperan. O quizá no. Pero para los jugadores de Benín, da igual. Cuando salten al Monumental y miren al otro lado, sabrán que están entrando en una foto que se verá durante décadas. Y que, cuando se recuerde el último partido internacional de Lionel Messi, el nombre de su país aparecerá siempre en la misma frase.