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Borussia Dortmund se desploma ante Werder Bremen: 2-2 en Dortmund

El Signal Iduna Park ya se preparaba para celebrar otra victoria liguera cuando el partido dio un giro brusco. Borussia Dortmund ganaba 2-0 a Werder Bremen hasta el minuto 88. Dominaba el juego, el balón, las ocasiones. Parecía sentenciado. No lo estaba. En 12 minutos frenéticos, el encuentro se convirtió en una advertencia seria para los de casa: en la Bundesliga, desconectar unos segundos sale carísimo.

Dominio absoluto… hasta que todo se torció

Durante más de una hora, el guion fue el esperado. Daniel Svensson y Nico Schlotterbeck pusieron por delante al Borussia, que se adueñó del partido con una autoridad casi abrumadora. El dato lo explica mejor que cualquier adjetivo: 69% de posesión para los locales.

El equipo de Dortmund disparó 21 veces, nueve de esos remates obligaron a intervenir al guardameta rival. Control, circulación, paciencia, llegadas constantes. El público veía un partido cómodo, de esos en los que solo falta el tercer gol para bajar definitivamente la persiana.

Werder Bremen, en cambio, vivía a base de ráfagas. Solo 11 tiros, cuatro entre los tres palos. Parecía demasiado poco para inquietar a un Borussia tan instalado en campo contrario. Parecía.

La sensación era que el primer tropiezo liguero del Dortmund tardaría en llegar. La noche decidió otra cosa.

Oskar Wójcik irrumpe en escena

El punto de inflexión tuvo nombre propio: Oskar Wójcik. El polaco firmó una acción que cambió el clima del partido y, de paso, dejó su primera huella estadística en la Bundesliga.

En una salida de balón del Borussia, un error abrió la puerta a Werder. Wójcik se lanzó al césped, robó con una entrada deslizante y no se conformó con el quite: levantó la cabeza y asistió. El balón encontró a Ludovit Reis, que olió el espacio y atacó el corazón de la defensa.

Reis arrancó entre dos rivales, avanzó decidido y, desde unos 20 metros, armó un disparo seco, ajustado al poste derecho de la portería de Gregor Kobel. El balón besó la red. El estadio se silenció unos segundos. No era solo el 2-1; era la sensación de que algo se había roto en la seguridad del Borussia.

Para Wójcik, la jugada tuvo un significado especial: se convirtió en su primera asistencia en la Bundesliga. Para Werder, fue la chispa que necesitaba. Para Dortmund, el comienzo del derrumbe.

Un final que deja huella

Con el 2-1, el encuentro se desfiguró. El control local dio paso a la ansiedad, a la prisa mal entendida. Cada pérdida se convertía en amenaza. Cada balón dividido, en un pequeño juicio.

Werder olió el nerviosismo y se lanzó. El empate llegó en ese tramo final en el que el Borussia ya no encontraba salida limpia ni pausa. Dos goles encajados a partir del minuto 88, dos puntos regalados cuando el partido pedía gestión y oficio.

El 2-2 no solo corta la racha perfecta del Borussia en la presente temporada de liga. También abre interrogantes sobre su capacidad para cerrar partidos que parecen en el bolsillo.

Cita marcada en el calendario

Los dos equipos volverán a mirarse a la cara en el mismo escenario, en Dortmund, el 27 de octubre, en la segunda ronda de la Copa de Alemania. El recuerdo de este 2-2 pesará en la previa.

Para el Borussia, será algo más que un cruce copero: una oportunidad inmediata de ajustar cuentas con sus propios fantasmas. Para Werder, la ocasión ideal para comprobar si lo de hoy fue un golpe aislado… o el inicio de una tendencia incómoda para los grandes.