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Brian Sorensen: De asistente de Irlanda a jefe interino del Aston Villa

El plan de Carla Ward parecía claro. Reforzar su staff con un técnico contrastado antes de un tramo decisivo hacia el Mundial. Pero el fútbol rara vez respeta los guiones.

Brian Sorensen, recién nombrado asistente de la República de Irlanda, acaba de asumir también el banquillo interino del Aston Villa femenino en la WSL tras el despido de Natalia Arroyo. Un movimiento que eleva su peso en el club de Birmingham y, al mismo tiempo, abre un interrogante incómodo: ¿podrá cumplir con todo en plena preparación de un play-off mundialista?

Un hueco en el staff y una decisión rápida

La salida de Gary Cronin del cuerpo técnico irlandés en agosto dejó a Ward con una vacante delicada. La selección se acerca a una semifinal de play-off contra Kazajistán y el margen de error, dentro y fuera del campo, es mínimo.

Ahí apareció el nombre de Sorensen. El danés, exentrenador del Everton y actualmente asesor técnico del Aston Villa, encajaba en todo lo que Ward buscaba. Ella misma lo explicó con claridad en la rueda de prensa de anuncio de la lista.

“Llevo mucho tiempo conociendo a Brian”, dijo Ward. En el primer proceso para elegir asistente, antes de la llegada de Cronin, ya había hablado con él, incluso sobre otros candidatos. Hay confianza, hay respeto profesional, hay una relación construida con los años.

Ward quería alguien de su red, alguien de confianza, que entendiera el alto rendimiento y las particularidades de trabajar con futbolistas de élite. Sorensen marcaba todas las casillas. La idea inicial era sencilla: que se incorporara “para las próximas ventanas”, compartiendo rol y peso con Amber Whiteley, también asistente y a la vez técnica en el Liverpool. Al final del año, evaluación y decisión.

Pero el contexto cambió de golpe en Birmingham.

Villa aprieta la agenda de Sorensen

La destitución de Natalia Arroyo empuja a Sorensen a la primera línea. El danés dirigirá al Aston Villa en el banquillo ya este miércoles, en el duelo de la Subway Players Cup contra el Newcastle. Después espera un partido de liga contra el Crystal Palace el domingo.

Y ahí entra el conflicto de calendario: Irlanda vuela a Astana el lunes, un día después de ese encuentro de WSL, para disputar la ida del play-off ante Kazajistán. El volumen de trabajo de Sorensen se dispara justo cuando Ward necesita estabilidad en su staff.

El nombramiento del danés como jefe interino del Villa no solo multiplica sus responsabilidades; también alimenta la duda sobre su disponibilidad real para el próximo campamento irlandés. De momento, Ward mantiene el plan, pero la situación ya no es tan lineal como hace apenas unos días.

Cronin se va, Ward pasa página

La salida de Gary Cronin, pieza importante en el anterior ciclo, también exigió una reacción inmediata. Ward no esquivó el tema.

“En la vida, en el fútbol, tomas decisiones que esperas que sean las correctas, y a veces simplemente no funcionan para ninguna de las dos partes”, explicó. Asumió el giro con naturalidad, sin dramatismo, pero con pragmatismo: había que moverse rápido.

“Tomamos esa decisión, seguimos adelante y sí, traeremos a Brian y miramos hacia delante ahora”, remató. Un mensaje claro: no hay tiempo para recrearse en lo que no funcionó.

Un viaje largo, bajas sensibles y una novedad

El reto deportivo no es menor. Irlanda afrontará la ida del play-off en Kazajistán sin varias figuras clave.

  • Katie McCabe y Marissa Sheva están sancionadas.
  • Saoirse Noonan se pierde el encuentro por un problema de tobillo.
  • Y Denise O’Sullivan, una de las grandes referencias del equipo, descansará por decisión técnica para gestionar su carga física.

Ward fue tajante al explicar el caso O’Sullivan. El viaje es largo, el césped será artificial, y la centrocampista acumula muchos minutos tras recuperarse de una lesión de rodilla. La prioridad, subrayó, es el bienestar de la jugadora y tenerla en las mejores condiciones para la vuelta en Cork. Una apuesta valiente: renunciar a una líder en la ida para intentar asegurarla en el partido decisivo.

En medio de las ausencias, una cara nueva: Shanade Hopcroft, centrocampista del Crystal Palace, recibe su primera convocatoria. Nacida en Inglaterra, puede representar a Irlanda por su abuela, originaria de Tubbercurry, en el condado de Sligo.

Ward lleva “un par de años” siguiéndola. Le seduce su experiencia, su capacidad para abarcar campo, su tenacidad. Hopcroft está jugando WSL, ha disputado todos los minutos de la temporada, y ese nivel competitivo pesa. La seleccionadora lo dejó claro: están ilusionados por integrarla en el grupo.

Littlejohn, fuera… pero no olvidada

La entrada de Hopcroft deja fuera a una futbolista muy especial para Ward: Ruesha Littlejohn. Sin club desde mayo, cuando salió precisamente del Crystal Palace, la mediocampista se queda fuera de la lista, pero no del radar.

“La puerta está totalmente abierta para Ruesha”, aseguró Ward. No es una frase de compromiso. La entrenadora ha trabajado con ella en dos clubes y ahora en la selección. Sabe exactamente lo que aporta.

Lo explicó con crudeza y admiración: lo que ofrece al grupo “no lo tenemos, es inigualable”. Lidera a las líderes, guía a las jóvenes, es un pegamento emocional y competitivo. Su ausencia será “una gran pérdida”.

Ward no entiende que siga sin equipo. “Hoy en día no todo va de lo que haces en el campo”, lamentó, consciente de lo que la veterana puede aportar también fuera del césped. Reveló que Littlejohn se entrena con un club de Championship y lanzó casi una súplica: espera que la fichen, porque “la necesitan”.

Y si no llega esa oportunidad, Ward ya piensa en otra vía: tocar la puerta de los dirigentes para mantenerla cerca del entorno de la selección en algún rol. No quiere perder ese capital humano.

Alianza con Heimir Hallgrimsson en tiempos agitados

En el otro frente, Ward también cuida las sinergias dentro de la federación. Este mismo martes se reunió con Heimir Hallgrimsson, seleccionador masculino, que atraviesa días agitados tras el polémico partido de Nations League contra Israel en Debrecen.

Ward no se escondió: mantiene un contacto constante con el islandés. Desayunaron juntos, hablaron con honestidad sobre la situación del fútbol femenino, la posición del equipo y lo que viene por delante. Entre líneas, un mensaje de unidad en medio de la turbulencia.

“Heimir tiene todo mi apoyo siempre”, afirmó. Destacó la relación de trabajo “fuerte y cercana” entre ambos cuerpos técnicos. En un momento en el que las selecciones nacionales viven bajo lupa, esa alianza interna no es un detalle menor.

Ahora, con un asistente que de repente se convierte en entrenador interino de WSL, un viaje largo hacia Astana, bajas pesadas y una debutante que llega con hambre, Ward entra en una fase decisiva. La pregunta ya no es solo cómo jugará Irlanda en Kazajistán.

La cuestión es si, en medio de tantos frentes abiertos, podrá mantener el pulso firme de un proyecto que se juega mucho más que un simple billete al Mundial.