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Bristol City enfrenta problemas en casa: Skubala busca soluciones

El Ashton Gate se ha convertido en un rompecabezas para Bristol City. Tres derrotas ya esta temporada ante su propia afición, la última un 0-1 contra Blackburn que dejó una sensación amarga: 20 disparos locales contra solo tres del rival… y ni un punto que llevarse.

Michael Skubala no se esconde. Sabe que el equipo tiene un problema específico cuando juega en casa y que ya no basta con hablar de mala suerte.

«Es algo que estamos intentando resolver», reconoció el técnico, todavía en los primeros meses de su etapa al frente del club.

Un muro bajo en Ashton Gate

El patrón se repite. Millwall, Lincoln y ahora Blackburn. Rivales que llegan a Bristol, bajan el bloque, se arman con una línea de cinco atrás, cierran espacios y esperan el error para salir al contraataque. Skubala lo tiene claro: su equipo aún no ha encontrado la llave para abrir ese tipo de partidos.

«Creo que parte del problema es cómo los rivales se están plantando aquí. Vienen con bloque bajo, con defensa de cinco, vienen a complicarnos la vida y a trabajar el contraataque», explicó.

La sensación del martes fue esa: Bristol City llevando el peso del juego, acumulando llegadas, pero sin colmillo en el área. El técnico está convencido de que el guion habría cambiado por completo con un detalle.

«Si marcamos primero en ese partido contra Blackburn, es un partido muy diferente», subrayó. No fue así, y el castigo volvió a ser máximo.

Goles que no llegan

Los números en Ashton Gate son contundentes. Solo tres goles a favor en lo que va de temporada, el registro más bajo de la Championship junto al de Lincoln, antiguo equipo de Skubala. Demasiado poco para un conjunto que, sobre el papel, aspira a estar más arriba.

El entrenador acepta el diagnóstico sin rodeos: «No estamos marcando lo suficiente».

Aun así, defiende parte del trabajo realizado: «Sé que no se trata solo de datos y estadísticas, pero si sales de un partido con esa cantidad de ocasiones, normalmente estás contento con los aspectos tácticos y la estructura».

El equipo, insiste, sí muestra colmillo cuando el partido se rompe: «Hemos sido muy buenos en transición, en momentos del juego parecemos una amenaza real».

El gran reto aparece cuando el rival se encierra. Cuando no hay espacios, cuando todo se reduce a paciencia, precisión y sincronía en los últimos metros.

«Tenemos que seguir desarrollándonos con balón cuando los equipos se hunden un poco más y cómo podemos romperlos. Ahí todavía no hemos terminado de encajar las piezas ni de encontrar la sinergia en esas situaciones», admitió.

Sheffield United en el horizonte… y bajas sensibles

El calendario no espera. El sábado llega Sheffield United a Ashton Gate, otro examen a la fragilidad local de Bristol City y a la capacidad de Skubala para ajustar el plan.

El técnico confirmó que seguirá sin poder contar con los defensas Noah Eile y Joe Williams, mientras que la participación de Tomi Horvat también está en el aire.

Hay algo de alivio con Williams y Horvat: se espera que ambos regresen en el plazo aproximado de una semana. El caso de Eile es distinto, más delicado. No se trata de una lesión convencional, sino de un problema de salud que mantiene al jugador apartado.

«Necesita más pruebas para profundizar un poco más con los médicos, está bastante enfermo», explicó Skubala.

El técnico detalló hasta qué punto el contratiempo ha frenado al defensa: «[Noah] probablemente ha entrenado dos o tres veces en cuatro semanas, así que no solo está enfermo y le deseamos lo mejor y una pronta recuperación, sino que, incluso cuando vuelva, le va a llevar tiempo ponerse a tono para entrenar».

Mientras tanto, el equipo sigue buscando soluciones sobre la marcha. El plan está claro: mantener la solidez sin renunciar a la producción ofensiva, aprender a derribar bloques bajos y transformar dominio en puntos.

El sábado, ante Sheffield United, Ashton Gate volverá a mirar al césped con una pregunta directa: ¿será por fin el día en que Bristol City descifre su propio enigma en casa?