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Carlo Ancelotti cierra la era Neymar y planea la reconstrucción de Brasil

Carlo Ancelotti no esquivó el tema. Ni dulcificó el diagnóstico. El técnico italiano puso punto y aparte a la etapa de Neymar en la selección brasileña y, de paso, abrió la puerta a una reconstrucción profunda de cara al Mundial de 2030.

El entrenador reconoció primero el contexto: un Neymar lastrado desde el inicio. El ’10’ llegó al torneo con una lesión de gemelo de grado 2, sin ritmo competitivo y fuera de los primeros partidos de la fase de grupos ante Marruecos y Haití. Esa factura física, según Ancelotti, condicionó por completo el impacto del jugador.

“Creo que no contribuyó a nivel técnico como se esperaba que pudiera, porque no podía”, explicó en declaraciones a ESPN.

El mensaje, sin embargo, no fue un reproche total. El italiano separó con claridad lo futbolístico de lo humano. “En términos de actitud, fue una actitud muy positiva. Le tengo mucho cariño, le di las gracias por su actitud, por su comportamiento, y creo que fue la decisión correcta incluirlo en la lista de 26”.

El elogio al líder de vestuario convivió con una crítica directa a su preparación. Sin rodeos.

“Lo único que me molestó es que Neymar podría haberse preparado mejor durante ese periodo previo”, añadió Ancelotti. “Podría haber estado listo para el primer partido en lugar del cuarto. Esa fue la única parte decepcionante”.

Ahí quedó marcada la línea: agradecimiento por la entrega, decepción por el estado físico. Y, sobre todo, la sensación de que un ciclo se ha agotado.

Fin de una generación

Con su número 10 ya fuera del foco principal, Ancelotti mira más lejos que el próximo amistoso. Piensa en 2030. Piensa en un cambio de piel para la Canarinha, en una ruptura con la dependencia de las grandes figuras que dominaron la década de 2010.

“Creo que jugadores como Neymar, que ya comentó ayer, y con todo el respeto a su decisión… Creo que en la historia, una generación termina y otra tiene que llegar, y tiene que ser mejor que la anterior”, afirmó el exentrenador del Real Madrid.

No se trata solo de un nombre propio. El mensaje alcanza a todo un núcleo duro de la selección. Una columna vertebral que ha sostenido a Brasil durante años y que ahora se acerca a su ocaso internacional.

Preguntado por los futuros de Casemiro, Danilo y Alex Sandro, Ancelotti no se escondió. Respondió con franqueza sobre una plantilla que envejece.

“Creo que sí. Es un periodo que está llegando a su fin. Obviamente, tenemos que agradecerles a todos, y les tengo mucho cariño a todos”, señaló. La frase siguiente marcó el giro de proyecto: “Pero creo que la idea de que un jugador de más de 30 años está acabado significa que tenemos que pensar en el futuro… Algunos de estos jugadores estarán, obviamente. Marquinhos, por ejemplo. Alisson, ya veremos”.

La frase resume la encrucijada de Brasil: honrar a quienes sostuvieron el escudo durante una década y, al mismo tiempo, abrir espacio a una nueva ola que deberá cargar con el peso de la camiseta más exigente del planeta.

Ancelotti ya ha elegido el camino. La pregunta, ahora, es si la próxima generación estará a la altura de la que acaba de despedirse.