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Celtic rompe su techo con el fichaje récord de Kasper Hogh

El Celtic ha decidido pisar el acelerador. Según publica el Daily Record, el club de Glasgow ha alcanzado un acuerdo récord para fichar al delantero de Bodo/Glimt, Kasper Hogh, en una operación que marca un antes y un después en su política de fichajes.

No es un refuerzo más. Es la apuesta que define un verano.

Un fichaje récord para un verano de reconstrucción

Tras conquistar su quinto título consecutivo de la Scottish Premiership, en Celtic Park nadie se engaña: la última temporada dejó más dudas que celebraciones. El trofeo llegó, sí, pero el rendimiento colectivo obligó al club a mirar al espejo. Con Martin O'Neill ya confirmado con contrato permanente y con la misión explícita de reconstruir el equipo, la directiva necesitaba un golpe de efecto.

Ese golpe tiene nombre y apellido: Kasper Hogh.

El danés, etiquetado internamente como objetivo prioritario para el frente de ataque, ha dado el sí a un acuerdo valorado en 11 millones de libras más variables. La cifra no solo refuerza la apuesta deportiva; reescribe los libros de historia del club. La operación superará los 11 millones pagados por Arne Engels hace dos veranos y convertirá al delantero de 25 años en el fichaje más caro de la historia del Celtic.

Hogh pasará reconocimiento médico en los próximos días y, salvo contratiempo de última hora, firmará un contrato de larga duración con los campeones escoceses. En Glasgow cuentan con él como pieza central del nuevo proyecto.

El delantero que se ganó el escaparate europeo

Hogh mide 1,85 y llega con algo más que potencial. Llega con goles de peso. Estuvo a un paso de cambiar de aires en enero, pero decidió quedarse en Bodo/Glimt cuando el equipo noruego se lanzó a una sorprendente carrera en las rondas eliminatorias de la Champions League.

Esa decisión le dio foco. Y él respondió.

Firmó seis goles en la competición, dejando su sello ante rivales de élite: marcó contra Atletico Madrid, Inter Milan y Manchester City. No son cifras infladas en una fase previa menor; son goles en noches grandes, ante defensas acostumbradas a vivir al máximo nivel.

Ese rendimiento terminó de convencer al Celtic, que ya lo tenía en su radar desde el mercado de invierno, cuando no logró cerrar su incorporación. Meses después, el club vuelve a la carga y, esta vez, se lleva al hombre que quería.

Maeda se va, llega Hogh: un cambio de pieza clave

El acuerdo por Hogh se cierra en paralelo a otra operación importante en el frente de ataque. Daizen Maeda se marcha a Ipswich Town por 10 millones de libras, una salida que libera salario, espacio en la plantilla y, sobre todo, músculo financiero para afrontar el fichaje del danés.

No es casualidad. Es un movimiento de tablero.

El Celtic pierde un atacante de trabajo incansable, pero gana un ‘9’ con instinto y pedigrí europeo. Y, con Hogh como segundo fichaje del verano tras la llegada de Camilo Duran, el dibujo ofensivo de O'Neill empieza a tomar forma: más gol, más presencia en área, más variantes para un equipo que la pasada campaña sufrió más de la cuenta para imponer su autoridad.

La respuesta del campeón a la ofensiva del Rangers

El contexto interno en Escocia aprieta. El Celtic levantó la liga 2025/26, pero el sabor fue amargo. El juego no convenció, la sensación de dominio se resquebrajó y el ruido alrededor del equipo creció. Al otro lado de la ciudad, el Rangers se ha movido con decisión, incorporando al trío de Hearts formado por Derek McInnes, Cammy Devlin y Lawrence Shankland.

El mensaje era claro: el campeón ya no puede vivir de inercias.

La respuesta del Celtic tenía que ser contundente. Rápida. Visible. Con Hogh y Duran, el club envía una señal inequívoca: no piensa ceder su trono sin pelear. El equipo de O'Neill afrontará el nuevo curso con más pólvora y con la presión, esta vez explícita, de no solo ganar, sino de convencer.

El fichaje más caro de su historia llega para eso. Para marcar diferencias en Escocia. Para sostener al campeón en Europa. Para que en Celtic Park, la próxima primavera, nadie vuelva a celebrar con la sensación de que algo falta.