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Celtic acelera por Haissem Hassan en un mercado complicado

Celtic, otra vez, llega tarde a su propia historia. Sky Sports ha confirmado que el club de Glasgow ha presentado una consulta formal por el extremo egipcio Haissem Hassan, una de las revelaciones del último Mundial con su selección y pieza clave en el Real Oviedo.

El jugador, de 24 años y con solo un año más de contrato, encaja en el perfil que Martin O'Neill lleva semanas reclamando: desequilibrio por banda, físico, y carácter para asumir un rol protagonista desde el primer día. La dirección deportiva lo sabe. La grada lo intuye. El reloj, sin embargo, no espera.

Un mercado que sangra más de lo que refuerza

El interés por Hassan llega en un contexto incómodo para Celtic. El verano, otra vez, avanza a paso de tortuga en los despachos de Celtic Park. O'Neill necesita refuerzos urgentes, pero la sensación es la de un club que se mira demasiado el bolsillo mientras el calendario se aproxima sin piedad.

Las negociaciones para retener a dos de los héroes del agónico título de mayo, Kelechi Iheanacho y Marcelo Saracchi, terminaron en nada. Ofertas a la baja, operaciones frenadas, y dos futbolistas que el propio técnico había señalado como prioritarios para cimentar la reconstrucción de la plantilla. O'Neill pidió que el CEO Michael Nicholson y el CFO Chris McKay los blindaran. No ocurrió.

El resultado es un entrenador expuesto y una afición que vuelve a mirar a la cúpula con desconfianza. El vestuario ha perdido peso específico y experiencia competitiva, y no por decisión deportiva, sino por cálculo de reventa y coste salarial.

El caso de Iheanacho ha encendido todavía más los ánimos. Desde el club se filtró a la prensa una versión polémica sobre sus exigencias económicas. Actualizaciones desde Turquía desmontaron rápidamente ese relato. La grieta entre discurso oficial y realidad percibida se hizo más grande.

Maeda, en la puerta de salida

Mientras Celtic tantea a Hassan, otro nombre importante se acerca a la puerta de salida. Ipswich Town ya ha abierto conversaciones formales con el club escocés por Daizen Maeda. Un futbolista de trabajo incansable, gol y sacrificio, que ha sido clave en el frente de ataque y en la presión alta del equipo.

El mensaje que deja el mercado es incómodo: se estudia la llegada de un extremo mientras se negocia la marcha de otro, sin que haya una base sólida ya construida. La política de no incorporar hasta aligerar masa salarial ha llegado a un punto en el que empieza a dañar de forma evidente las opciones deportivas del equipo.

El play-off de la UEFA Champions League está a la vuelta de la esquina. Y la plantilla, a estas alturas, apenas ha recibido un impulso real. La sensación de riesgo es evidente, sobre todo después de la temporada pasada, en la que el equipo ya coqueteó con el desastre antes de firmar una remontada de título casi agónica.

Las advertencias que nadie quiso escuchar

No es que Celtic no haya sido avisado. Voces autorizadas del club, como el ex capitán Paul Lambert, ya han señalado que el margen de error se ha agotado. El año pasado el equipo salió vivo por carácter, orgullo y un tramo final de campeonato casi perfecto. Repetir esa carambola, con menos talento y menos fondo de armario, parece una apuesta temeraria.

Ahora, sin Iheanacho, sin Saracchi y con Maeda en negociaciones para marcharse, el margen se estrecha aún más. La operación Hassan, en este contexto, no es un lujo. Es una necesidad. Y también un test de credibilidad para la directiva.

El periodista escocés Anthony Joseph lo resumió en un apunte claro: Celtic ha realizado una consulta por el extremo de Real Oviedo, quiere llevar al internacional egipcio a Glasgow tras su gran Mundial y está explorando las condiciones de un posible acuerdo. Un año de contrato. Oportunidad de mercado. Perfil adecuado. Todo encaja… si el club decide, de una vez, actuar.

Entre la ambición y el miedo a gastar

El caso Hassan simboliza el pulso interno de Celtic: ambición deportiva contra prudencia económica llevada al extremo. El club parece dispuesto a estudiar la operación, pero llega a este punto con la etiqueta de “reactivo” pegada en la frente. Siempre un paso detrás del problema, nunca delante de la solución.

La afición, mientras tanto, ha rebajado el listón de sus expectativas. Ya no sueña con un verano de grandes golpes en el mercado. Empieza a conformarse con algo que suena casi triste para un club de este tamaño: simple mantenimiento del nivel competitivo.

Hassan puede ser mucho más que eso. Puede ser una declaración de intenciones en un verano que, hasta ahora, habla de salidas frustrantes, ofertas tímidas y oportunidades perdidas. La pregunta ya no es si Celtic lo quiere. La pregunta es si se atreverá a cerrar la operación antes de que el próximo pitido inicial lo deje, otra vez, desnudo ante Europa.