Celtic y Martin O’Neill ante el desafío de la Champions
Martin O’Neill entra en la previa de la Champions con una mezcla de ilusión, realismo y algún quebradero de cabeza de mercado. El técnico de Celtic afronta la eliminatoria ante LASK sin Engels, centrocampista al que quería retener para el play-off, pero que decidió no jugar por miedo a una lesión antes de cerrar su futuro.
O’Neill no le guarda rencor. Al contrario, lo entiende. Engels “no quería jugar los partidos por si se lesionaba”, y el entrenador asume que, en el contexto actual, esa precaución forma parte del fútbol moderno.
Engels se va, el mercado aprieta
La salida del centrocampista deja un hueco en el corazón del equipo justo antes de una cita que marca temporadas. O’Neill admite que la búsqueda de sustituto va contrarreloj:
“Seguimos en el proceso de intentar hacerlo. No hemos podido traer a alguien a tiempo para eso. Pero hay varios jugadores en la lista y esperamos lograrlo antes del cierre del mercado”.
Nada de dramatismos, pero sí urgencia. Celtic mira opciones, tantea nombres y empuja los plazos. El calendario no espera.
Champions: prestigio por encima del dinero
Para O’Neill, el foco está claro. La Champions League vale más por lo que significa que por lo que paga.
El irlandés concede que el dinero es clave para reforzar la plantilla antes de la fase de grupos, pero no lo coloca en el centro del discurso. Para él, el verdadero gancho es el escenario: la élite europea, el himno, las noches grandes en Glasgow.
Con esa idea de fondo, el club intenta equilibrar cuentas y ambición deportiva, sabiendo que superar esta ronda abre puertas deportivas… y financieras.
Reo Hatate, entre el interés y el desafío personal
En medio de todo esto, otro nombre propio: Reo Hatate. O’Neill confirma que hay interés por el japonés, aunque nada cerrado todavía.
“Ha habido interés, pero no creo que haya nada definitivo. Eso puede pasar la próxima semana”, reconoce.
Si finalmente no se concreta su salida, el técnico no ve ningún problema en que el centrocampista se quede y luche por volver al nivel que tuvo hace dos temporadas, cuando le consideraba “uno de los mejores centrocampistas de Escocia”. El mensaje es claro: si Hatate decide quedarse, tendrá espacio para reconstruir su mejor versión.
LASK, un aviso serio
El rival no invita a la relajación. LASK, campeón de Austria, llega con credenciales y O’Neill no disimula el respeto:
“Son un equipo muy fino y la eliminatoria será muy, muy difícil para nosotros”, avisa.
El cuerpo técnico ha seguido al conjunto austríaco “en numerosas ocasiones”, con ojeadores en directo. El diagnóstico es nítido: mucha velocidad arriba, calidad en varias zonas del campo y una estructura físicamente muy fuerte. Un rival incómodo, intenso, que castiga cualquier desconexión.
O’Neill admite que un buen resultado en la ida sería “encantador”, una ventaja “preciosa” para viajar a Austria. Pero se niega a convertirlo en una obsesión: no será “el fin del mundo” si Celtic no llega con ventaja al segundo partido. La clave, insiste, será competir los 180 minutos.
Un veterano ante un viejo amor
A sus 74 años, O’Neill vuelve a la Champions League más de dos décadas después de su última aventura en el torneo. Y se le nota la chispa.
“Ni en septiembre ni en octubre pasado pensaba que estaría sentado aquí hablando de un partido de Champions. Si lo hubiera estado, habría sido viéndolo por televisión”, admite con ironía.
Habla de “desafíos” que solo este torneo ofrece y de una emoción que, a su edad, califica de “fantástica”. No suena a tópico: su trayectoria le permite medir lo que significa volver a esta altura del fútbol europeo.
Confía en que “la calidad que hemos traído dará sus frutos a lo largo de la temporada” y deja el resto en manos del vestuario: “Ahora depende de los jugadores tanto como de cualquier otra cosa”. La responsabilidad cambia de sitio. Del despacho y el banquillo al césped.
Rangers en el horizonte, pero la mente en Europa
Como telón de fondo aparece otro clásico de la temporada: el sorteo de la League Cup ha emparejado a Celtic con Rangers, a domicilio, en cuartos de final. Un choque que en cualquier otro momento acapararía portadas.
O’Neill, sin embargo, se mantiene firme en el orden de prioridades: “Estoy deseando que llegue cuando toque. Naturalmente, la concentración está totalmente en estos dos partidos”. Lo asume como es: “Nos ha tocado fuera de casa otra vez”.
La escena está montada. Un Celtic en transición, un técnico legendario reencontrándose con la Champions, un rival incómodo y un mercado todavía abierto. La pregunta ya no es si el club está “listo para el desafío”, como repite O’Neill. La cuestión es si este grupo será capaz de transformar esa oportunidad en una nueva era europea para Celtic.






