Logotipo completo Alargue Final

Celtic inicia la liga con victoria, pero mira hacia LASK

El silbato final en la noche del lunes dejó una sensación extraña en el entorno de Celtic. Victoria ante Dundee en el estreno liguero, sí. Pero más que celebración hubo ceño fruncido, calculadora mental y la vista puesta en el duelo de Champions League frente a LASK.

Entre la grada y el sofá, la afición ya ha hecho su propio diagnóstico.

Tres puntos… y muchas dudas

Alistair se agarra al vaso medio lleno: el campeón ha empezado sumando y, de paso, ha tomado ventaja sobre sus dos perseguidores más directos. Es un dato frío, pero importante en una temporada larga. Sin embargo, incluso en su optimismo aflora la preocupación: hace falta ayuda, y hace falta ya.

Las carencias, apunta, están marcadas en rojo: las bandas y el lateral izquierdo. Demasiado expuestas, demasiado fáciles de atacar. Con una eliminatoria de Champions League a la vuelta de la esquina, esos detalles dejan de ser matices y se convierten en riesgo.

John M lo ve con la crudeza del resultado sobre el juego. “No fue bonito”, viene a decir, pero Celtic hizo lo que suele hacer: encontrar la forma de ganar incluso en una noche gris. Lo atribuye a la falta de ritmo y al proceso de adaptación de los nuevos fichajes, pero no se queda ahí. Reclama algo más básico: velocidad. Más urgencia en los movimientos hacia adelante, más colmillo al atacar espacios. Y lanza una advertencia a la directiva: cada salida debe ir acompañada de una llegada del mismo nivel, y con la misma rapidez con la que se pierde talento.

LASK, un examen sin red

La victoria no tapa el ruido de fondo: el cruce ante LASK se percibe como una prueba al límite. George no se engaña. Con pocas incorporaciones, poco tiempo de trabajo con los recién llegados y salidas importantes, dibuja un escenario áspero. Habla de una eliminatoria “muy difícil” para avanzar y pone un listón claro: Celtic necesitará ganar por un par de goles en casa para tener opciones reales de clasificarse.

Lo que vio ante Dundee no le invita al optimismo. Califica el rendimiento como “horrible” y, desde ahí, le cuesta imaginar a este equipo imponiéndose con autoridad en Europa en cuestión de días. La preocupación es tangible: el margen de mejora es grande, pero el tiempo es mínimo.

Kevin, en cambio, abraza el desafío. “Necesitamos eliminatorias como esta”, defiende. Recuerda que el historial reciente de Celtic en Europa, sobre todo en las primeras rondas, no es precisamente brillante, y lo atribuye a un patrón repetido: rivales poco conocidos y un equipo que aún no está listo. Esta vez, cree, los dos nuevos delanteros pueden cambiar el guion.

Su mensaje tiene doble filo. Por un lado, confía en pasar. Por otro, lanza un dardo hacia los despachos: quizá este cruce sirva para despertar al consejo y acelerar fichajes antes de que sea tarde.

Entre el respeto y la obligación

John resume el sentir de buena parte de la hinchada: respeto máximo al sorteo, pero sin complejo alguno. LASK es un rival duro, un aviso para navegantes, y al mismo tiempo una oportunidad para mantener al equipo totalmente enchufado. No hay espacio para especular, insiste; Celtic debe entrar a la eliminatoria con mentalidad de “obligación de ganar”.

Su confianza nace de un punto muy concreto: el área rival. Con “un poco de potencia de fuego” añadida y dos delanteros que ya han demostrado que pueden marcar en Europa, ve al equipo más armado para una cita así. El mensaje es claro: si Celtic encuentra su ritmo y activa a sus goleadores, la historia puede escribirse a su favor.

La liga ya ha entregado sus primeros tres puntos. Lo que viene ahora, frente a LASK, no es solo un paso hacia la fase de grupos. Es un test de carácter para un Celtic que aún se está construyendo y que, a ojos de su propia afición, no tiene margen para esconderse.