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Cesc Fàbregas, el entrenador que conquista a los gigantes del fútbol

Cesc Fàbregas tiene 38 años, contrato hasta 2028 y un proyecto que ya ha dejado de ser una bonita historia romántica para convertirse en una amenaza deportiva muy seria. Desde el banquillo de Como 1907, el español ha construido en tiempo récord un equipo que no solo compite, sino que se ha colado en la élite europea. Y lo ha hecho lo bastante bien como para que los grandes vuelvan a llamar a su puerta.

Barcelona mira al futuro… y ve a Fàbregas

En Cataluña ya le han puesto nombre a un posible relevo. Si la era de Hansi Flick en el banquillo del Barcelona llega a su fin antes de 2028, Fàbregas figura, según se apunta, en la lista corta de candidatos.

Cuando el técnico alemán amplió su vínculo hasta 2028, dejó caer que este podría ser su último trabajo en el fútbol profesional. Ese matiz lo cambia todo: convierte al Barça en un club que, tarde o temprano, tendrá que mirar al siguiente paso. Y ahí Fàbregas encaja con una lógica casi inevitable: ex jugador, ADN del club, experiencia creciente y un proyecto exitoso a sus espaldas.

De recién ascendido a equipo de Champions

El ascenso de Como 1907 no ha sido solo de categoría, sino de ambición. En su primera temporada tras subir, el equipo terminó décimo. Correcto, serio, prometedor. La confirmación llegó después: en la campaña siguiente, el conjunto del Lago de Como firmó una remontada clasificatoria notable y se aferró al cuarto puesto en el tramo final, asegurándose un billete para la Champions League.

Ese salto, de recién ascendido a participante en la máxima competición continental en apenas dos cursos, es la mejor carta de presentación de Fàbregas como entrenador. No necesita discursos grandilocuentes: la tabla y el billete europeo hablan por él.

Un proyecto de vida, no un trampolín

Fàbregas no es solo el hombre que dirige desde la banda. También es accionista del club. Su compromiso va más allá del banquillo y eso se nota en su discurso.

“Empecé con este club porque pensaba en un proyecto a largo plazo. No quiero terminar mi carrera en un club donde hay un proyecto de uno o dos años y luego todo se acaba. Creo de verdad en el proyecto a largo plazo de Como, vine aquí como jugador y estoy muy, muy feliz porque aquí puedo trabajar como quiero”, explicó en su día.

No es la típica frase de manual para calmar rumores. El contexto lo refuerza: cuando llegaron las primeras tentaciones serias, Fàbregas eligió quedarse.

Leipzig, Inter… y un portazo desde el Lago

En el verano de 2025, cuando Como acababa de aterrizar en la élite, ya hubo movimientos. RB Leipzig y el finalista de la Champions League de entonces, Inter Milan, llamaron a la puerta del recién ascendido. El interés era real y apuntaba directamente al banquillo.

La respuesta del club fue tajante. El presidente de Como, Mirwan Suwarso, cerró el tema en público: “Fuimos contactados por varios clubes, pero nuestra posición sigue siendo la misma: queremos seguir creciendo y trabajando juntos. Y eso no ha cambiado. Esta es la historia”, declaró al diario La Repubblica.

Mensaje claro: Fàbregas no estaba en el mercado. No entonces.

Los gigantes vuelven a asomarse

Con la clasificación para la Champions ya en el bolsillo, el eco del trabajo de Fàbregas se amplificó. El pasado verano, su nombre volvió a circular entre los despachos más poderosos de Europa. Manchester City, Real Madrid y Bayer Leverkusen figuraron entre los clubes relacionados con el técnico español.

No hubo traspaso ni ruptura. Solo una constatación: el entrenador de Como 1907 ya no es una promesa silenciosa, sino un perfil consolidado que los grandes siguen de cerca.

La cláusula “simbólica” de su contrato hasta 2028 añade un matiz peligroso para el club del lago y muy atractivo para cualquier gigante que decida mover ficha. Fàbregas insiste en el largo plazo, el presidente mantiene el discurso de continuidad y el equipo responde en el campo.

La pregunta ya no es si le llamarán otra vez. La cuestión es cuánto tiempo más podrá Como 1907 resistir cuando uno de esos gigantes decida que ha llegado la hora de convertir al arquitecto de este pequeño milagro en el próximo rostro de su banquillo.