El Chelsea y la espera por Caicedo: un vacío en el centro del campo
Mauricio Pochettino mira al centro del campo y ve un vacío. Ese hueco tiene nombre y apellido: Moisés Caicedo.
El ecuatoriano solo ha jugado un partido esta temporada, y ni siquiera lo completó. Su única aparición llegó el 30 de agosto, ante su exequipo Brighton. Entró desde el banquillo con más de una hora disputada. Terminó marchándose antes del pitido final, con el cuerpo diciendo basta de nuevo. Esta vez, el problema fue en la pantorrilla. Desde entonces, más de un mes fuera y cuatro partidos perdidos en todas las competiciones.
El impacto se ve en la tabla. Sin Caicedo, el Chelsea ha sumado apenas un punto de nueve posibles y ha caído hasta la décima posición, muy lejos de las expectativas que le colocaban como aspirante al título antes de que rodara el balón.
Una baja que condiciona todo el juicio
Durante el parón internacional, Caicedo tampoco estuvo con su selección. Ni un minuto. Nada de riesgos. Todo enfocado en su recuperación para volver a entrar en la convocatoria en Stamford Bridge, donde el Chelsea recibe al Bournemouth este sábado. El club lo necesita. Y no solo el club.
Xabi Alonso, cuya propuesta táctica marca el pulso del proyecto, también espera al mediocentro sudamericano para ajustar de una vez su idea de jugar con tres atrás y un engranaje sólido por delante. Hoy, ese plan cojea.
Frank Leboeuf, campeón del mundo y exdefensa del Chelsea, lo ve clarísimo. Preguntado por si el club debe acudir al mercado tras perder a Enzo Fernández rumbo al Manchester City, el francés no se esconde, pero introduce un matiz clave: sin Caicedo, cualquier diagnóstico es incompleto.
“En el medio del campo todavía hay mucho trabajo por hacer y también atrás, por las tácticas de Xabi Alonso cuando quiere jugar con tres centrales. No creo que funcione realmente ahora mismo”, señala en declaraciones a GOAL, en una entrevista en colaboración con Mr Gamble.
Y ahí entra el ecuatoriano. “En el medio del campo es difícil juzgar porque no tienes a Caicedo. Caicedo era el hombre principal por encima de Enzo Fernández para mí, y cuando no tienes a tu jugador principal, es como cuando no tenías a John Terry, Frank Lampard o Didier Drogba, o para nosotros cuando no tenías a Zola: era otro equipo”.
La comparación no es menor. Leboeuf coloca a Caicedo en la misma categoría de peso estructural que los grandes tótems de la era dorada del club. Sin él, insiste, el análisis se distorsiona: “Cuando no tienes a Caicedo, es difícil juzgar al Chelsea. El Chelsea sufre ahora mismo porque no es lo suficientemente fuerte en el medio del campo, eso seguro”.
Un rompecabezas de cristal: Caicedo, Lavia, James
El plan, sobre el papel, suena bien. Caicedo como ancla, acompañado por Romeo Lavia o Reece James, con jóvenes como Valentin Barco sumándose a la rotación. Sobre el césped, la realidad ha sido otra: lesiones, recaídas, falta de continuidad.
“Cuando Caicedo vuelva, puede jugar con Lavia o James”, apunta Leboeuf. Pero enseguida aterriza en el problema de fondo: “El problema es que si Caicedo está lesionado y Lavia también está lesionado la mayor parte del tiempo, es difícil construir algo fuerte”.
Ahí entra un dato que explica por qué el Chelsea apostó tan fuerte por el ecuatoriano y por Enzo en su momento: “Lo bueno con Fernández y Caicedo antes era que podían jugar al menos 40 partidos al año. Ahí es donde tienes que trabajar”. Regularidad, fiabilidad, presencia constante. Justo lo que hoy le falta al equipo.
¿Fichar o esperar?
La tentación de lanzarse al mercado siempre está ahí. Más aún en un club que ha gastado como pocos en los últimos años. Pero Leboeuf pone freno a la ansiedad.
“No quiero hacer una declaración definitiva y decir que necesitan fichar a alguien hasta que veamos cómo funciona con Caicedo en el medio del campo, porque eso sería un gran cambio”, advierte. Antes de mover otra pieza, quiere ver al supuesto pilar en su sitio.
En ataque, el francés detecta brotes verdes: “Estamos contentos con lo que pasa ofensivamente con el Chelsea ahora mismo”. El foco, para él, está claro: “Vemos claramente que hay que hacer algo en el medio del campo y atrás, pero es difícil decir de forma definitiva que necesitan un jugador”.
Su argumento tiene una línea roja: respeto al vestuario actual. “Ahora mismo no puedo decir eso mientras Caicedo sigue en el vestuario o en el banquillo. Ya tienes a Lavia, Barco y James. Pero esos jugadores tienen que estar en forma. Esa es la clave”.
Un regreso que puede redefinir la temporada
El regreso de Caicedo no es solo una buena noticia médica. Es una prueba. De su estado físico, del modelo de Xabi Alonso, de la capacidad del Chelsea para sostener un proyecto sin recurrir de inmediato al cheque en blanco.
Con el equipo descolgado de la zona alta y con dudas en la estructura defensiva y en el centro del campo, la vuelta del ecuatoriano se siente casi como un nuevo fichaje. Pero no lo es. Es, o debería ser, el pilar que ya estaba ahí.
Si responde el cuerpo, el juicio sobre este Chelsea cambiará. Si vuelve a romperse, la pregunta dejará de ser si necesitan un mediocentro más y pasará a ser otra mucho más incómoda: ¿cuánto tiempo puede esperar un club que se ve a sí mismo como candidato al título para que su pieza clave deje de ser una incógnita?






