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El Chelsea reestructura su poder tras la salida de Laurence Stewart

El Chelsea sigue redibujando su mapa de poder lejos del césped. Laurence Stewart, hasta ahora co-director deportivo, abandona el club de mutuo acuerdo en lo que dentro de Stamford Bridge se interpreta como una “evolución natural” de la estructura futbolística.

No hay ruptura, no hay drama interno, insisten las fuentes del club. Pero sí un cambio de era.

El adiós de una pieza clave del proyecto

Stewart llegó al Chelsea en 2022 procedente de Monaco, inicialmente como director técnico. Poco después fue elevado a co-director deportivo junto a Paul Winstanley, en plena fase de reconstrucción tras la llegada de la nueva propiedad.

Su salida se produce cinco años antes de que expirara el contrato que firmó hasta 2031, un acuerdo que compartió con Winstanley, Sam Jewell y Joe Shields tras la conquista del Mundial de Clubes en 2025. Un gesto que en su día fue leído como blindaje total del grupo que debía sostener el proyecto a largo plazo.

Ahora, ese mismo grupo se reconfigura sin Stewart.

Dentro del club se le reconoce como una figura muy respetada, tanto por su trabajo como por su influencia en la definición del estilo de juego, la planificación de presupuesto y la integración de los datos en la toma de decisiones. Su relación con el departamento de análisis fue uno de los ejes del modelo deportivo de los últimos años.

No se espera que salte de inmediato a otro cargo. Tendrá las puertas abiertas de Stamford Bridge hasta que decida su próximo paso o, simplemente, decida detenerse.

Winstanley, Jewell y Shields toman el mando diario

Con la salida de Stewart, el día a día del fútbol del Chelsea se concentrará en un trío muy definido: Paul Winstanley, Sam Jewell y Joe Shields. Ellos serán ahora el núcleo operativo que trabajará codo con codo con el técnico Xabi Alonso y con un departamento de datos y analítica en el que el club ha invertido de forma agresiva.

La directriz es clara: no habrá sustituto “clon” de Stewart. Su trabajo se absorberá dentro de la estructura existente. El club no quiere más capas, sino afinar las que ya tiene.

Winstanley seguirá siendo la cara visible en el mercado. Es quien lidera la ejecución de los fichajes: negociación con clubes, agentes, ventas, renovaciones y coordinación con el departamento médico. No es casual que el Tottenham Hotspur sondeara la posibilidad de llevárselo la pasada temporada. No hubo dudas: él no quiso irse y el Chelsea fue tajante en su intención de retenerlo.

Jewell y Shields, por su parte, ganan peso específico. El primero tiene un rol global dentro del modelo multiclub, con especial conexión con Strasbourg. El segundo se sitúa al frente de la academia y de las vías de progresión hacia el primer equipo. Entre ambos manejan las palancas clave: captación, identificación de talento y construcción de plantilla.

El mensaje implícito es evidente: el club confía en que el futuro pase por la capacidad de estos tres nombres para alinear mercado, cantera y datos con la idea futbolística de Alonso.

El giro de modelo bajo Clearlake

La salida de Stewart se enmarca en un contexto más amplio. Desde que Clearlake Capital tomó el control total tras la venta de la participación de Todd Boehly, el Chelsea ha ido ajustando su modelo, no con grandes golpes de timón, sino con retoques constantes.

Behdad Eghbali ya lo había admitido en abril: había que “retocar el modelo”. Desde entonces, los movimientos han seguido una misma lógica. Xabi Alonso pasó a ser oficialmente “manager” y no solo “head coach”, reflejando una mayor influencia en la construcción del proyecto. El club ha priorizado fichar jugadores preparados para rendir de inmediato en la Premier League, y ahora da un paso más al simplificar su cúpula deportiva.

La marcha de Stewart, según las fuentes, estaba en la hoja de ruta desde antes de la salida de Boehly y no guarda relación con ese cambio accionarial. Pero sí supone, de facto, la primera gran modificación en la estructura futbolística bajo el mando pleno de Clearlake.

En paralelo, Dave Fallows mantiene su presencia en el área de fútbol, aunque sin cartera fija: actúa como asesor y consultor, una figura de experiencia más que de gestión diaria.

Un perfil de élite que se despide de Cobham

El currículum de Stewart explica por qué su nombre tiene tanto peso en los círculos de élite. Antes de llegar a Monaco como director técnico, fue jefe global de scouting en Red Bull Soccer International, uno de los modelos más estudiados del fútbol moderno en cuanto a captación y desarrollo de talento.

Antes ya había pasado por Manchester City como responsable de análisis de rendimiento, por Everton como coordinador senior de reclutamiento y por la selección inglesa como analista de rendimiento en el Mundial de 2014. Una trayectoria que lo convirtió en una referencia en la intersección entre datos, metodología y planificación deportiva.

Su relación con Winstanley viene de lejos. Se conocieron hace unos veinte años, cuando trabajaban en análisis de partidos para Hull City y Wigan Athletic, respectivamente. Curiosamente, el Chelsea ha sido el primer club en el que sus caminos profesionales se cruzaron en el mismo proyecto y compartieron despacho en Cobham.

Ahora ese tándem se rompe, pero la estructura que ayudaron a construir permanece.

Un Chelsea cada vez más definido desde el despacho

El siguiente capítulo no se escribirá en una sala de juntas, sino en el mercado de fichajes y en el campo. El Chelsea ha apostado por un modelo claro: un trío de mando fuerte, un técnico con voz reforzada y un departamento de datos en el centro de casi todas las decisiones.

Stewart se va. La maquinaria, lejos de detenerse, se compacta.

La cuestión es sencilla y brutal, como siempre en este club: ¿bastará esta nueva arquitectura para transformar la idea en títulos?