Chiesa en la encrucijada: Inter, Atalanta y Lazio lo buscan
El ciclo de Federico Chiesa en Liverpool se deshilacha a la vista de todos. Lo que debía ser un relanzamiento en la élite de la Premier League se ha convertido en un callejón sin salida, y desde Italia ya preparan la puerta de emergencia: Inter, Atalanta y Lazio siguen de cerca cada movimiento del extremo de 28 años.
El arranque de la temporada 2026-27 ha sido demoledor para él. No ha jugado ni un solo minuto oficial con los reds. Ni uno. De figura llamada a aportar fondo de armario de lujo en ataque, ha pasado a ser un actor secundario, prácticamente invisible bajo el actual proyecto de Anfield.
Según información de Calciomercato, ya se han producido los primeros contactos informales entre los tres clubes de Serie A y el entorno del jugador. Nada firmado, nada cerrado, pero sí un mensaje claro: en Italia hay quien está dispuesto a rescatar a Chiesa de su bloqueo en Inglaterra.
De “ganga” a descarte europeo
Su llegada a Liverpool, en agosto de 2024, se presentó como una oportunidad de mercado difícil de discutir: unos 10 millones de libras por un internacional italiano con 51 partidos a sus espaldas y cuatro años notables en Juventus. Un precio de ganga para un futbolista que, sobre el papel, debía elevar el nivel competitivo de la línea ofensiva.
La realidad fue otra. Chiesa nunca terminó de adaptarse al ritmo y la exigencia de la Premier League. Entre problemas de forma, altibajos físicos y una competencia feroz, se fue deslizando hacia el fondo de la rotación. Cada jornada, un escalón más abajo.
El golpe definitivo llegó esta temporada: su nombre no figura en la lista de inscritos para la Champions League. Una decisión que habla por sí sola y que lo sitúa fuera de los planes a largo plazo del club. Cuando un futbolista de su perfil se queda fuera de Europa, el mensaje interno es inequívoco.
Un mercado de invierno que puede cambiar su carrera
La ausencia en competiciones europeas ha alimentado todo tipo de rumores. No es solo una cuestión deportiva; también es un síntoma de que el vínculo se ha enfriado hasta casi romperse. Y el calendario aprieta: el mercado de invierno se abre el viernes 1 de enero, y la posibilidad de un regreso a la Serie A, ya sea en forma de cesión o de traspaso definitivo, gana fuerza cada día.
Chiesa ya sobrevivió a una gran limpieza de vestuario el pasado verano, una reestructuración que incluyó la salida de una leyenda del club como Mohamed Salah rumbo a Trabzonspor. Resistió entonces. Pero su situación no mejoró. Ni más minutos, ni más protagonismo, ni un rol claro.
Ahora el escenario es distinto. Inter, Atalanta y Lazio no solo ven una oportunidad deportiva, también una operación económicamente asumible para un jugador que, en su mejor versión, sigue siendo diferencial en el uno contra uno, en la transición y en los metros finales.
Italia también le espera
El futuro de Chiesa no se juega solo en los despachos de Liverpool. También se juega en Coverciano. Para su carrera internacional, volver a casa ya no es una opción romántica: es casi una necesidad.
Desde la llegada de Roberto Mancini al banquillo de la selección, el extremo no ha entrado ni una vez en las listas. El nuevo seleccionador ha apostado por una regeneración profunda, por caras jóvenes, por un grupo que simbolice el reinicio tras un golpe histórico: Italia encadenó el pasado verano su tercer Mundial consecutivo sin participar. Un trauma deportivo que obliga a redefinirlo todo.
En ese contexto, un jugador que no compite ni en liga ni en Europa pierde peso de inmediato. Un Chiesa activo, titular y decisivo en la Serie A tendría, en cambio, un argumento mucho más sólido para volver a vestir la camiseta azzurra.
Un consejo que resuena más fuerte que nunca
La necesidad de un cambio de rumbo no es nueva. El año pasado, el exseleccionador Luciano Spalletti ya fue claro en público: recomendó a Chiesa que se alejara de Anfield para reactivar una carrera que empezaba a estancarse. Su mensaje fue directo, casi una advertencia: abandonar la Premier podía ser el mejor paso para recuperar su sitio en la élite.
Hoy, con el invierno a la vuelta de la esquina, aquellas palabras suenan casi proféticas. Inter, Atalanta y Lazio aguardan. Liverpool ha dejado claro su orden de prioridades. La selección italiana mira de reojo.
Ahora la decisión pasa por el propio Chiesa: seguir resistiendo en un papel marginal en Inglaterra o dar el salto de vuelta a casa para intentar ser, otra vez, el jugador que un día deslumbró a toda Europa.






