Costa de Marfil vs Ghana: Renard inicia nueva era en clasificación
Costa de Marfil recibe esta noche a Ghana en Bouaké en un duelo que huele a fase final de Copa de África pese a tratarse solo de la primera jornada de la fase de clasificación para la edición de 2027, una edición que se disputará en verano tras abandonar su tradicional ventana de diciembre, enero y febrero.
Renard, segunda vida en el banquillo marfileño
El partido marca el inicio de una nueva era para los Elefantes. Hervé Renard regresa al banquillo marfileño, el mismo desde el que condujo al país al título continental en 2015. Ahora toma el relevo de Emerse Faé, el técnico que firmó la gesta más reciente: la tercera Copa de África de Costa de Marfil, levantada en 2023.
Renard no ha perdido el tiempo. Su primera lista, de 25 jugadores, ya deja claro que pretende sacudir el vestuario: ocho caras nuevas, una renovación que no rompe con el peso pesado del grupo, pero sí envía un mensaje. El equipo seguirá apoyado en una columna vertebral muy reconocible, con nombres como Franck Kessié, Ibrahim Sangaré y Ousmane Diomandé aportando jerarquía, experiencia y músculo competitivo.
A su alrededor, el técnico francés introduce variantes, especialmente en la parte ofensiva. Entre las opciones de ataque figura Yan Diomande, uno de los nombres propios de esta nueva etapa. La mezcla es evidente: un núcleo duro curtido en grandes torneos y una generación emergente que busca su sitio desde el primer día.
La cita ante Ghana, en casa y con el recuerdo reciente del título continental, es algo más que un simple estreno de clasificación. Es un examen inmediato al proyecto Renard 2.0.
Ghana, obligada a levantarse tras el golpe
Enfrente aparece una Ghana herida. El combinado ghanés se quedó fuera de la Copa de África 2025 tras terminar último de su grupo de clasificación, sin una sola victoria en seis partidos. Un golpe duro para una selección acostumbrada a estar en la mesa de los grandes del continente.
La federación ha entregado ahora el timón a Carlos Queiroz, encargado de detener la caída y devolver a Ghana a la escena principal. El reto es enorme. Y el contexto, lejos de ayudar, complica el arranque.
Queiroz afronta este debut con una lista llena de ausencias importantes. El capitán Jordan Ayew no estará. Tampoco el delantero de Manchester City Antoine Semenyo ni Mohammed Kudus, jugador de Tottenham, tres referencias ofensivas que se caen del estreno y dejan al técnico con una plantilla claramente debilitada.
El caso de Kudus duele especialmente. Había sido llamado de nuevo tras superar una lesión que lo tuvo siete meses fuera de los terrenos de juego, pero finalmente no viajará a Bouaké. Un regreso esperado que se aplaza justo cuando la selección más lo necesitaba.
No todo son malas noticias para Ghana. Regresan Alexander Djiku, Nathaniel Adjei, Ibrahim Sulemana e Ibrahim Osman, nombres que refuerzan la estructura del equipo y ofrecen algo de oxígeno a un Queiroz que, aun así, deberá improvisar soluciones en un escenario hostil.
Un clásico africano, ahora en clave de reconstrucción
El cruce entre Costa de Marfil y Ghana siempre lleva un peso especial en África. Historia, rivalidad, talento. Esta vez, el contexto añade otra capa: dos selecciones en plena redefinición, cada una a su manera.
Costa de Marfil, campeona vigente, quiere confirmar que su título de 2023 no fue un pico aislado, sino el inicio de un ciclo. Ghana, que ni siquiera estará en la edición de 2025, necesita demostrar que no se ha quedado atrás en la carrera continental.
Renard, con su historial y su conexión con el país, pisa un terreno que conoce bien. Queiroz llega a un escenario distinto: menos margen, más urgencias, menos recursos para el primer día. Uno arranca con ilusión y respaldo; el otro, con dudas y bajas.
Bouaké verá esta noche algo más que un partido de clasificación. Verá si la campeona sabe defender su nuevo estatus desde el minuto uno y si Ghana aún tiene la personalidad suficiente para desafiarla incluso en su momento más frágil.
Porque en África, un mal ciclo se olvida rápido con una gran victoria. Y pocas plazas mejor que Bouaké, ante la Costa de Marfil de Renard, para empezar a cambiar el rumbo.






