Crisis en FIFA: dimite el asesor de la Casa Blanca por el Mundial
Crisis en la cúpula de FIFA: dimite el enviado a la Casa Blanca por el plan de capital privado del Mundial
La batalla por el futuro del Mundial ya no se libra solo en los despachos de Zúrich. Ha llegado a Washington… y ha cobrado su primera gran víctima interna.
Carlos Cordeiro, asesor sénior de FIFA y hombre de confianza de Gianni Infantino en las gestiones con la Casa Blanca, ha presentado su dimisión en señal de protesta. No es una salida discreta ni silenciosa. Es un portazo político en toda regla contra el plan del presidente de FIFA para vender una participación del Mundial a inversores privados.
Un asesor clave que rompe filas
Cordeiro, que durante años acompañó a Infantino en visitas de trabajo a la Casa Blanca y representó a FIFA en el World Cup Task Force del gobierno estadounidense, lo dejó claro en un comunicado: no está dispuesto a avalar una operación que, a su juicio, pone en riesgo la esencia del torneo más importante del fútbol mundial.
Según su declaración, no puede “permanecer al margen” mientras su jefe impulsa la venta de una parte del negocio del Mundial a un grupo de inversores encabezado por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Un movimiento que mezcla poder deportivo, capital privado y conexiones políticas de alto nivel.
Cordeiro no solo se marcha. Llama a la rebelión interna. Anima a otros miembros del organismo a alzar la voz contra el proyecto de Infantino.
Europa y Asia, en pie de guerra
El terremoto no se limita a la salida de un asesor. Dos de los bloques más poderosos del fútbol mundial ya han pasado de la advertencia a la acción.
Las confederaciones de Europa y Asia han anunciado que boicotearán todos los eventos de FIFA mientras Infantino no retire el plan de venta de participaciones del Mundial. Es una amenaza directa al corazón del calendario internacional y una señal de que el conflicto ha cruzado una línea peligrosa.
El mensaje es nítido: si el máximo organismo del fútbol insiste en abrir la puerta del Mundial al capital privado, se quedará solo.
El choque de fondo: dinero contra integridad
La preocupación de los críticos es tan simple como contundente. Temen que la entrada de inversores externos coloque la prioridad en los ingresos, las audiencias y el rendimiento financiero, por delante de la integridad deportiva del torneo.
El Mundial es el producto estrella de FIFA, su joya de la corona. Control absoluto de la competición, de los derechos, del relato. Ceder una parte de ese control a un fondo liderado por Joshua Kushner supondría un giro histórico en el modelo de negocio del organismo.
Los detractores no solo cuestionan el fondo de la idea. También la forma. Señalan la manera en que Infantino ha impulsado el plan, la falta de transparencia en su presentación y la velocidad con la que intenta amarrar el acuerdo, como elementos que han encendido aún más las alarmas dentro y fuera de FIFA.
Un pulso que marcará el futuro del Mundial
La dimisión de Cordeiro, con su peso político en Estados Unidos y su cercanía a la Casa Blanca, añade una dimensión geopolítica incómoda a una guerra que ya era compleja. No se trata únicamente de dinero. Es una disputa por quién manda realmente sobre el Mundial y qué está dispuesto a sacrificar el fútbol por seguir creciendo.
Con Europa y Asia atrincheradas, un asesor clave fuera del tablero y la figura de Infantino cada vez más cuestionada, el pulso entra en una fase decisiva.
La pregunta ya no es si habrá daños. Es cuántos puede soportar FIFA antes de que el propio Mundial, su activo más sagrado, empiece a resentirse.






