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Crisis en Ghana: Piden desmantelar a los Black Stars y disolver la GFA

La derrota dolió. El eco del 4-2 ante The Gambia en el Accra Sports Stadium no solo dejó silenciado al estadio; abrió una grieta política y futbolística que ya nadie intenta disimular.

Samuel Nartey George, ministro de Comunicaciones, Tecnología Digital e Innovación y también miembro del Parlamento por Ningo-Prampram, fue directo al corazón del problema: exige desbandar por completo a la selección absoluta de Ghana y disolver la Ghana Football Association (GFA). Nada de retoques. Borrón y cuenta nueva.

Todo estalló el martes 29 de septiembre de 2026. Ghana ganaba 2-0, mandaba, gustaba y parecía encaminar al fin su campaña en las eliminatorias de la Africa Cup of Nations (AFCON) 2027. Ernest Nuamah abrió el marcador desde el punto penal y, poco después, Felix Afena-Gyan amplió la ventaja. El público en Accra respiraba, al fin, algo de alivio.

Pero la ilusión duró poco. The Gambia reaccionó antes del descanso, se metió en el partido a base de carácter y terminó consumando la remontada en la segunda parte. Cuatro goles encajados, una ventaja desperdiciada y una sensación de derrumbe colectivo que va más allá de un simple mal día.

El 4-2 no fue un accidente aislado. Venía precedido por el 2-0 encajado ante Côte d’Ivoire en el estreno del Grupo C. Dos partidos, dos derrotas, cero puntos. Un inicio de campaña que deja a los Black Stars contra las cuerdas cuando el grupo apenas comienza a tomar forma.

El contexto agrava el golpe. Ghana ya se había quedado fuera de la AFCON 2025 en Marruecos, un fracaso que dejó heridas abiertas y un clima de desconfianza alrededor del proyecto de la selección. La presión, lejos de disiparse, se ha convertido en una losa.

En ese ambiente, el mensaje de Nartey George en X fue una carga de profundidad contra todo el sistema futbolístico del país. Sin rodeos, escribió: la selección debe ser desbandada, la GFA destituida y, si hace falta, aceptar una sanción de la FIFA de dos años para reconstruir desde cero. Un parón forzado para rehacer estructuras, ideas y jerarquías.

“Mi posición antes es mi posición hoy. Desbandar el equipo. Echar a la federación. Que FIFA nos prohíba por dos años. Tomar ese tiempo para reconstruir bien el equipo. La verdad duele, pero el parche es peor”, fue su mensaje, tan contundente como provocador.

Sus palabras llegan cuando la campaña rumbo a la AFCON 2027 apenas empieza, pero ya se siente al borde del colapso. El margen de error se ha reducido a casi nada y el debate ya no gira solo alrededor de sistemas tácticos o convocatorias, sino del modelo completo de gestión del fútbol ghanés.

En lo deportivo, el calendario no se detiene. Los Black Stars deben enfrentarse a Somalia en su próximo compromiso clasificatorio, obligados a reaccionar si no quieren ver cómo el billete hacia el torneo —que se disputará en Kenia, Tanzania y Uganda— se aleja peligrosamente.

La cuestión ya no es solo si Ghana será capaz de ganar ese partido. La pregunta, ahora, es mucho más incómoda: ¿tiene este proyecto la estructura y la valentía necesarias para evitar que una generación entera de los Black Stars se pierda en medio del caos?