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Cristiano Ronaldo alcanza gol 980 y genera polémica con Portugal

Cristiano Ronaldo tiene 41 años, un frente abierto con su selección y, aun así, la misma respuesta de siempre: el gol.

En el minuto 23 del partido de Al-Nassr este viernes 9 de octubre, el portugués volvió a aparecer donde vive desde hace dos décadas: en el área. Un compañero armó el disparo, el portero Waleed Abdullah rechazó como pudo y el balón quedó muerto. Ahí, justo ahí, estaba Ronaldo. Control mínimo, latigazo seco y el balón voló directo a la escuadra izquierda. Imparable.

Acto seguido, carrera hacia el banderín y su celebración de siempre, ese salto con giro que ya es marca registrada. El estadio explotó. Al-Nassr ya tenía el 1-0 y Cristiano, otro número para una cuenta que roza lo inverosímil.

Camino a los 1.000

Ese tanto no fue uno más. Es el gol 980 de Cristiano Ronaldo en su carrera, sumando clubes y selección portuguesa. Novecientos ochenta. A un paso de la frontera de lo imaginable y con un objetivo declarado: alcanzar la barrera histórica de los 1.000 goles.

Cada diana en Arabia Saudí ya no solo vale puntos. Es una cuenta atrás. Un pulso contra el tiempo, contra el calendario y contra su propio cuerpo. Pero el portugués sigue añadiendo capítulos a una trayectoria que ya parecía completa.

Tormenta con la selección

Mientras en Riad celebran, en Portugal el ambiente es muy distinto. El gol llega apenas días después de que el cinco veces ganador del Balón de Oro abandonara la concentración de la selección en Copenhague.

Ronaldo se marchó del campamento después de que el seleccionador Jorge Jesus decidiera no darle minutos en la victoria por 2-1 ante Noruega, el domingo 27 de septiembre. Una decisión que desató un terremoto.

El delantero asegura que comunicó formalmente su salida al presidente de la Federación Portuguesa de Fútbol, Pedro Proença. Y no se quedó ahí. A través de una publicación en Instagram, prometió que, “a su debido tiempo”, contará a todo el pueblo portugués los motivos de su adiós a la selección, a la que, subrayó, siempre se ha entregado.

Más tarde, el exjugador del Real Madrid amplió su explicación y pidió disculpas a sus aficionados, pero apuntó directamente al seleccionador, al que acusa de haber “roto su palabra”.

La promesa rota

Según el propio Ronaldo, ambos mantuvieron una conversación tras el partido contra Noruega para preparar los mensajes de la rueda de prensa posterior. El delantero sostiene que Jorge Jesus debía lanzar un mensaje fuerte, colocándolo entre los gigantes del juego, con una frase pactada en la que el técnico asumiría públicamente su error por dejarlo en el banquillo.

La idea, siempre según la versión de Cristiano, era que el entrenador reconociera algo del estilo: se equivocó al tener “a alguien de la talla de Pelé o Maradona calentando y no ponerlo en el partido” y que, si la situación se repitiera hoy, no actuaría igual.

Ese guiño nunca llegó. Jesus no pronunció el discurso acordado. Y ahí, para Ronaldo, se rompió todo. El delantero decidió irse. De la concentración y, por ahora, de la selección.

Mientras el debate en Portugal arde y las versiones se cruzan, Cristiano sigue haciendo lo único que nadie ha conseguido discutirle: marcar. Y cada vez que el balón besa la red, la misma pregunta se impone sobre el ruido de fondo: ¿quién va a detener a un futbolista que, a los 41, todavía persigue los 1.000 goles como si acabara de empezar?