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David Alaba se une a Udinese: la butaca ya está lista

Udinese no ha pronunciado todavía el clásico “bienvenido”, pero el mensaje ya está lanzado al mundo: David Alaba será nuevo jugador del club friulano. Y lo ha hecho a su manera, con ironía y memoria colectiva.

En su cuenta oficial de X, el club blanco y negro publicó una simple foto: una silla blanca. Nada más. Nada menos.

La silla que se hizo leyenda en el Bernabéu

Esa imagen no necesita explicación para quien haya seguido la trayectoria reciente de Alaba en el Real Madrid. La silla remite directamente a una de las celebraciones más icónicas de los últimos años: la noche de la remontada ante PSG en los octavos de final de la Champions de 2022, cuando el austríaco levantó una silla de plástico en plena euforia del Santiago Bernabéu.

Aquella escena, convertida en meme global, en póster y en símbolo de una generación del Real Madrid, hoy sirve como guiño de complicidad entre Udinese y un futbolista que llega con un palmarés enorme y sin coste de traspaso.

El movimiento ya había sido adelantado por el especialista en mercado Fabrizio Romano a primera hora de la mañana. El mensaje del club en redes sociales ha funcionado como confirmación oficiosa: el acuerdo está hecho y solo falta el comunicado formal.

Un campeón de Europa para un equipo en apuros

Alaba, que llega libre tras su etapa en el Real Madrid, aportará algo que Udinese necesita con urgencia: jerarquía. Experiencia de élite. Capacidad para ordenar a un equipo que ha empezado la temporada con el pie cambiado en Serie A: una victoria, un empate y tres derrotas en las primeras cinco jornadas.

El contraste es evidente. De pelear por Champions en el Bernabéu a aterrizar en un proyecto que busca estabilidad en la zona media de la tabla italiana. Pero ahí reside precisamente el atractivo deportivo para el club: incorporar a un futbolista capaz de cambiar el tono del vestuario y el nivel competitivo del equipo desde el primer día.

De Madrid a Friuli: un nuevo escenario

Las imágenes recientes de Alaba, aún con la camiseta del Real Madrid, lo mostraban compitiendo al máximo nivel: en Liga ante Getafe en el Bernabéu, en Champions frente a Arsenal en unos cuartos de final de alta tensión. Ese es el estándar que Udinese intenta importar.

No hay cifras, no hay discursos grandilocuentes. Solo una silla blanca en una foto. Una referencia que entiende todo el planeta fútbol y que marca el inicio de una nueva etapa para el defensor austríaco.

Ahora solo falta que el club lo haga oficial en su página web. La butaca ya está colocada. Falta que Alaba se siente y empiece a mandar desde atrás en el Dacia Arena.