Debut soñado de Will Lankshear en Middlesbrough
El primer balón serio que le cayó a Will Lankshear con la camiseta del Middlesbrough acabó donde más duele al rival: en la red. Minuto 61, partido espeso, nervioso, con Wrexham resistiendo cada ataque. Centro, caída del balón y un gesto técnico que explicó por qué el club apostó fuerte por él: volea limpia, seca, imparable. Clasificación sellada para la siguiente ronda de la EFL Cup y una presentación que no se olvida.
No fue un gol bonito. Fue algo más. Fue un gol de delantero.
Lankshear, de 21 años, recién llegado del Tottenham Hotspur en una operación valorada inicialmente en unos 10 millones de libras, aterrizó en un Boro que llevaba meses buscando justamente esto: pegada. El equipo genera, combina, llega… pero le faltaba alguien que pusiera el punto final. En su primera noche grande, el inglés sub-21 enseñó que puede ser ese hombre.
Kim Hellberg, que apenas lleva semanas trabajando con él, no necesitó rodeos para definir lo que ve cada día en el campo de entrenamiento. El técnico sueco se deshizo en elogios sin matices: para él, Lankshear es “el mejor definidor” que ha visto nunca. Y no hablaba solo del gol a Wrexham, sino de una colección diaria de remates que le han ido convenciendo sesión a sesión.
Zurda, diestra, disparos potentes, remates de cabeza. Hellberg enumeró recursos como quien repasa el arsenal de un ‘9’ hecho para el área. No se mostró sorprendido por la volea del debut. Para él, simplemente fue la consecuencia lógica de lo que ya observa a puerta cerrada: un delantero que vive para ese último toque.
El contexto del partido le da aún más peso al estreno. Middlesbrough y Wrexham venían de estar separados por solo dos puestos en el Championship la pasada temporada. No había abismo, había igualdad. Y el duelo lo decidió un detalle. Un gesto. El de Lankshear, apareciendo justo cuando el encuentro pedía a gritos un jugador distinto.
El Boro, todavía con las heridas recientes de la decepción de mayo y la promoción frustrada, ha tenido que reconstruirse. Nuevas caras, nuevo impulso, mismo objetivo: volver a pelear arriba. En ese escenario, cada fichaje se mira con lupa. Lankshear, de momento, ha encendido todas las alarmas… pero de ilusión.
Hellberg, más allá del talento, subrayó algo que en un vestuario pesa tanto como un gol en el 90. El carácter. El entrenador destacó cómo trabaja, cuánto quiere aprender, la velocidad con la que se adapta a lo que se le pide. Lo definió como “absolutamente brillante” en su actitud diaria. Luego, sobre esa base, añadió la frase que cualquier aficionado quiere escuchar de su nuevo delantero: “Es un jugador increíble y solo va a mejorar”.
Un debut, un gol decisivo, un técnico rendido y una grada que ya tiene nuevo nombre al que agarrarse. Si esta es solo la primera página de la historia de Will Lankshear en Middlesbrough, la pregunta ya no es si marcará más. La pregunta es cuántos de esos goles acabarán marcando el rumbo de la temporada.






