La defensa de Manchester City: el impacto de un documento de Etihad de 2015
Manchester City se juega algo más que una sanción deportiva. Se juega su credibilidad. Y el plan para limpiar su nombre tras ser declarado culpable de vulnerar más de 100 normas de la Premier League acaba de recibir un golpe serio desde un lugar incómodo: su principal patrocinador, Etihad Airways.
Según ha podido saber Sky Sports News, el club tiene previsto sostener en su apelación que la financiación extra ligada a sus acuerdos de patrocinio no procedía de Abu Dhabi United Group (ADUG), el grupo propietario mayoritario, sino directamente del gobierno de Abu Dhabi. Esa matización es clave en el relato de la entidad inglesa.
El problema es que un documento oficial de Etihad presentado en mayo de 2015 ante los Departamentos de Comercio, Transporte y Estado de Estados Unidos apunta en dirección contraria.
El documento que choca con la versión del club
En aquella declaración de 60 páginas, Etihad respondió a acusaciones de haber recibido subsidios estatales que distorsionaban el mercado. En ese contexto, la aerolínea abordó de forma explícita su relación con Manchester City.
“La afirmación de que el gobierno de Abu Dhabi pagó por el patrocinio de Etihad al club de la English Premier League Manchester City es igualmente falsa”, se lee en el texto remitido a las autoridades estadounidenses.
Etihad detalló que en 2011 firmó con Manchester City un acuerdo de patrocinio por 10 años, que incluía los derechos de nombre del estadio del club. Y remarcó un punto crucial para el caso actual: el patrocinio se financió “con su propia liquidez”.
La compañía, cuyo único accionista es el gobierno de Abu Dhabi, insistió en ese escrito en que no recibe subsidios gubernamentales y que se financia mediante una combinación de capital, préstamos del accionista y préstamos comerciales. “Nuestro capital y préstamos del accionista no son subsidios bajo ninguna definición aplicable; son el medio por el cual el gobierno de Abu Dhabi ha invertido de forma sensata en un modelo de negocio exitoso”, añadió.
Ese matiz, pensado en su día para defenderse de acusaciones en Estados Unidos, hoy se vuelve un elemento incómodo para Manchester City.
Un fallo demoledor sobre el “Disguised Funding Scheme”
Esta semana, una comisión disciplinaria independiente dictaminó que el club infringió las normas financieras de la Premier League al camuflar 830 millones de libras de financiación de sus dueños como ingresos por patrocinio durante nueve temporadas, entre 2009 y 2018.
Los abogados del City ya habrían expuesto en la vista original de 2024 que el dinero extra procedía del gobierno de Abu Dhabi y no de ADUG, pese a la evidente conexión entre ambas partes. Esa línea argumental no convenció a la comisión.
En la resolución publicada el martes, el panel de tres miembros fue tajante: concluyó que se trataba de una explicación “construida mucho después de los hechos” para ocultar “las realidades del Disguised Funding Scheme”, el supuesto esquema de financiación encubierta.
El contraste con el historial reciente del propio club no ayuda. En su apelación ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en Lausana, cuando recurrió la sanción de dos años por incumplir el fair play financiero de la UEFA, la versión fue distinta: entonces se defendió que las obligaciones de patrocinio con el City se habían pagado “con fondos propios de Etihad”.
Ese extremo lo sostuvo bajo juramento James Horgan, ex consejero delegado de Etihad Airways. Ahora, el documento de 2015 vuelve a reforzar esa misma idea… y deja aún más expuesta la nueva tesis de que el dinero venía directamente del gobierno.
El club, pese a todo, confirmó el viernes que ha presentado su apelación y mantiene que no ha cometido ninguna irregularidad.
El reloj de la Premier y la batalla por el procedimiento
Más allá del fondo del caso, hay otra pelea en marcha: el tiempo. Y ahí también se abre un frente legal.
Sky Sports News detalla que el City registró su apelación el jueves a las 19:00. Según las normas de la Premier League, el proceso debe quedar resuelto en un máximo de 12 semanas desde ese momento, lo que llevaría la decisión a la semana previa a Navidad.
El diseño es agresivo: la vista de apelación no puede durar más de cinco días, y esos cinco días deben celebrarse de forma consecutiva. Una vez concluida la audiencia, el nuevo panel —tres personas distintas a las del primer juicio— dispondría de 30 días para deliberar y publicar su fallo. Con ese calendario, el veredicto caería aproximadamente en la tercera semana de enero.
Ese marco acelerado no es casual. Forma parte de las nuevas reglas introducidas esta temporada para que, siempre que sea posible, los clubes sean sancionados en la misma campaña en la que se juzgan las infracciones.
Pero ahí es donde Manchester City podría intentar abrir una grieta. El club fue acusado formalmente en 2023 y la vista principal se celebró en 2024, cuando estas normas de apelación exprés todavía no figuraban en el Handbook de la Premier League.
Los abogados del City podrían sostener que no se les pueden aplicar reglas procesales que no existían cuando arrancó el procedimiento. Un experto legal consultado por Sky Sports News considera que el club tendría una base sólida para defender que las nuevas normas no deben regir en este caso.
Si esa tesis prospera, el calendario se estiraría. Y mucho. La apelación podría alargarse más allá de la actual temporada y deslizarse hacia 2026 o incluso 2027, con el campeonato conviviendo durante meses —o años— con la incertidumbre sobre el desenlace de uno de los casos más graves en la historia reciente del fútbol inglés.
Mientras tanto, el City se mueve en un terreno resbaladizo: entre un fallo que habla de financiación disfrazada, un patrocinador que en 2015 defendió que pagaba con su propio dinero y una batalla jurídica que puede redefinir no solo su futuro, sino el modo en que la Premier gestiona el poder económico de sus gigantes.






