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Demichelis enfrenta presión en Leipzig tras inicio incierto

En Leipzig nadie lo admitirá delante de un micrófono, pero el runrún ya se ha instalado en los pasillos del club. Martin Demichelis apenas acaba de aterrizar y ya siente el aliento de la duda en la nuca. El inicio de temporada no es un desastre, pero tampoco encaja con las expectativas de un equipo que viene de terminar tercero en la Bundesliga y que vive instalado en la obligación de jugar la Champions cada año.

Sport Bild desvela que en el vestuario y en la dirigencia de Sajonia la inquietud crece. Hacia fuera, silencio y mensaje de calma. Hacia dentro, una convicción: si los resultados no mejoran rápido, el debate sobre el banquillo dejará de ser un susurro.

Un arranque que descoloca

El guion de este Leipzig es desconcertante. En casa, el equipo de Demichelis parece un martillo: 3-0 a Borussia Mönchengladbach, 5-0 a Hamburger SV. Goles, ritmo, dominio, sensación de superioridad. La grada se engancha, el proyecto ilusiona.

Lejos de su estadio, el cuadro se desmorona. Derrota por 3-1 ante Werder Bremen, caída por 2-0 frente a Bayer Leverkusen. Dos golpes que han abierto grietas en la confianza, más por la imagen que por los números.

Y entonces llegó la Champions League. Estreno en Europa y bofetada de realidad: 4-1 ante Como, debutante en la competición. Un marcador duro, difícil de justificar para un club que se ha acostumbrado a presentarse como fijo en el escaparate europeo. Ese resultado, más que cualquier tropiezo doméstico, encendió las alarmas.

Demichelis tomó las riendas en verano, heredando a un bloque que venía de terminar tercero. No llega como técnico de transición, sino como entrenador llamado a mantener el estatus. Por eso, según Sport Bild, en el club ya se maneja un escenario claro: si en otoño se percibe que la clasificación para la próxima Champions vuelve a estar en peligro, la discusión sobre su continuidad se adelantará al calendario.

El fantasma de Nagelsmann vuelve a casa

En cuanto se agita el banquillo de Leipzig, un nombre aparece inevitablemente: Julian Nagelsmann. El exseleccionador de Alemania, que ya dirigió a RB Leipzig entre 2019 y 2021, vuelve a sonar como posible solución de emergencia si el proyecto con Demichelis se tuerce.

Nagelsmann, de 39 años, sigue siendo una de las figuras más codiciadas del mercado. Tras dejar la selección alemana después de la temprana eliminación en el Mundial, su futuro es una incógnita, pero no su cartel. El director de la DFB, Rudi Völler, lo dejó claro en declaraciones a Bild: el técnico se tomará un respiro, se asentará… y luego asumirá “rápidamente un equipo absolutamente top”. En Alemania, pocos dudan de que Leipzig encaja en esa definición.

Su nombre no es el único que circula. También ha aparecido en la rumorología Dino Toppmöller, antiguo asistente de Nagelsmann en el propio RB Leipzig en la temporada 2020/21. El técnico fue destituido por RC Lens a mediados de septiembre, apenas dos meses y medio después de llegar. Libre, conocedor de la casa y del modelo Red Bull, su perfil encaja en cualquier quiniela.

Desde el club, sin embargo, el discurso oficial es tajante: nada de Nagelsmann, nada de Toppmöller. Sport Bild subraya que RB niega cualquier contacto o movimiento en esa dirección. Al menos, por ahora.

Apoyos públicos, presión privada

Durante el parón de selecciones, Leipzig activó el escudo mediático en torno a Demichelis. Marcel Schäfer, director general deportivo, salió en defensa del técnico. Recordó que la plantilla se ha reconstruido y pidió tiempo: un equipo nuevo necesita semanas para reconocerse, para automatizar movimientos, para que las piezas encajen.

“Un equipo recién ensamblado necesita tiempo para encontrarse y desarrollar patrones. Esa es la realidad”, subrayó Schäfer, en un mensaje tan racional como calculado hacia la opinión pública.

Desde más arriba en la estructura Red Bull también llegó respaldo. Roger Schmidt, sucesor de Jürgen Klopp como Global Sports Director del grupo, se habría manifestado con claridad a favor de mantener la apuesta por Demichelis. La línea oficial es inequívoca: continuidad, paciencia, confianza en el proceso.

Pero el fútbol no se sostiene en comunicados, sino en marcadores. Y el calendario que viene no concede demasiado margen para el error.

Un octubre sin red

La tregua del parón internacional se acaba y arranca el tramo que puede marcar el futuro inmediato del argentino. Lo que viene es un examen continuo.

El 10 de octubre, Leipzig recibe a Eintracht Frankfurt en la Bundesliga. Obligación de ganar, no solo por la tabla, también por reconstruir la autoridad en casa después del varapalo europeo. Tres días más tarde, el 13, llega PSV Eindhoven en Champions. Otra vez en el Red Bull Arena, otra vez con la exigencia de sumar tres puntos para no complicarse la vida en la fase de grupos desde el primer mes.

Luego, el Everest. Visita a Bayern München en liga el 17 de octubre. Viaje a Real Madrid el día 21, en el escaparate más exigente de Europa. Dos partidos que pueden disparar el proyecto o dejarlo tambaleando si el equipo no responde al nivel de la élite.

El mes no se detiene ahí. El 24 de octubre espera SV Elversberg, recién ascendido, de esos rivales incómodos que castigan cualquier exceso de confianza. El 27 llega un duelo trampa: segunda ronda de la DFB Pokal, a domicilio, ante Rot-Weiss Essen, líder de la tercera división. Partido de “obligación absoluta”, de esos que no suman prestigio al ganarlos, pero sí generan ruido ensordecedor si se pierden.

El cierre de octubre no ofrece descanso: Schalke 04, otro ascendido, el día 31. Un clásico venido a menos, pero con suficiente historia como para convertir cualquier tropiezo en titular nacional.

Al final de ese maratón, Demichelis afrontará su primera evaluación real. No será un veredicto definitivo sobre su etapa en Leipzig, pero sí una radiografía nítida de hacia dónde va este proyecto.

La pregunta ya no es si habrá debate sobre el banquillo. La cuestión es cuántos tropiezos más puede permitirse Leipzig antes de que ese debate deje de ser interno y estalle, por fin, a la luz del día.