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Don Garber y el sueño de Harry Kane en la MLS

Don Garber se marcha de la comisionada de la MLS, pero no piensa hacerlo en silencio. Antes de cambiar el despacho por la presidencia ejecutiva de la liga, el dirigente deja claro cuál es su siguiente gran obsesión: ver a Harry Kane siguiendo el camino de Lionel Messi rumbo a Estados Unidos.

El capitán de Inglaterra, a sus 33 años, atraviesa un momento de plenitud que desmiente cualquier idea de ocaso. Candidato al Balón de Oro, viene de firmar 73 goles entre club y selección en una temporada que incluye título de Bundesliga con Bayern Munich y un bronce mundialista. Números de superestrella, todavía en modo devastador.

Y no se detiene. En su 125ª internacionalidad con Inglaterra, con la que igualó el récord de partidos, Kane marcó su gol número 91 con la selección en el 3-0 ante Chequia en la Nations League. Cuatro partidos, seis goles. Un capitán en llamas que, además, ya ha deslizado públicamente que le atrae la idea de jugar en la MLS… y hasta probar suerte como kicker en la NFL.

El sueño escrito de la MLS

Garber no oculta lo que siente al escuchar a Kane hablar de la liga estadounidense.

«Me encantaría que lo hiciera», reconoce. Para él, el interés del delantero no es un simple guiño: es la confirmación de un plan que se escribió hace décadas. «Es la realización del sueño que teníamos de construir una liga de fútbol de verdad que impulsara a una nación futbolera. Suena coloquial, pero lo tenemos escrito».

La frase no es casual. La MLS nació con la ambición de dejar de ser un destino exótico para veteranos y convertirse en una opción real para las grandes figuras en plenitud. «Queríamos crear algo que hiciera que los Harry Kane del mundo dijeran: “Me gustaría jugar en MLS”», insiste Garber. «Y creo que Messi lo demostró».

La operación Messi fue el gran examen. Competencia directa con un regreso a Barcelona. Presión de Arabia Saudí con cifras astronómicas. Y, sin embargo, el argentino eligió Miami. Garber lo resume con orgullo: se trabajó para ofrecer un contexto competitivo y atractivo, no solo un gran salario.

«Jugar en Miami, construir un nuevo estadio, batir récords, ser MVP, y luego tener una despedida increíble de su carrera internacional». Ese era el paquete. Y funcionó.

Beckham, el primer gran giro

Detrás de ese modelo hay otro nombre clave para Garber: David Beckham. El todavía comisionado no se cansa de repetirlo. Su fichaje por LA Galaxy fue el punto de inflexión que cambió la percepción global de la liga.

«David puso a esta liga en el camino de la credibilidad y el respeto», afirma. «En el prime de su carrera vino a LA. Llegó a Major League Soccer y mostró al mundo que esta liga podía ser competitiva, respetada, divertida, con grandes jugadores».

Ese movimiento abrió la puerta a estrellas como Thierry Henry y a «muchos, muchos otros» que siguieron el rastro de Beckham. Para Garber, el impacto fue tan profundo que se atreve con una frase contundente: «Sin David probablemente no habría Major League Soccer».

Y, sin embargo, el dirigente coloca a Messi en otro escalón, complementario pero superior en alcance. «Dicho esto, Major League Soccer no sería el fenómeno global ni estaría en la mente y el corazón de casi todo el mundo sin Leo Messi».

Beckham encendió el motor. Messi pisó el acelerador a fondo.

De camino a la autopista… con Harry Kane en el retrovisor

Garber, que dejará el cargo de comisionado a final de año para convertirse en presidente de la MLS, mira atrás con la tranquilidad de quien siente que su misión principal está cumplida. La liga nació como parte del proyecto para albergar el Mundial de 1994 en Estados Unidos. Tres décadas después, el país acaba de coorganizar la edición más grande de la historia y se ha convertido, según el propio dirigente, en «el mayor mercado comercial del planeta para este deporte».

La frase no suena a autocomplacencia, sino a punto y seguido. «Acabamos de salir de una carretera secundaria y ahora estamos entrando en la autopista», describe. Y acto seguido se marca la exigencia: «Tenemos que mejorar».

El siguiente paso ya está definido: elevar el nivel competitivo internacional. «Necesitamos una liga más competitiva, con capacidad para entrar en el Mundial de Clubes y ganar partidos», subraya. Inter Miami ya ha estrenado esa casilla: «Miami ganó uno». Pero Garber no se conforma con la anécdota. Quiere que el mundo vea a los clubes de la MLS como rivales de verdad. «No solo estar ahí, sino lograr que la gente piense que un equipo de MLS puede competir contra otros clubes del mundo».

En ese escenario, la posible llegada de Harry Kane no sería un simple golpe de efecto. Sería la confirmación de que el proyecto ha cambiado de dimensión. Primero Beckham. Después Messi. ¿El próximo capítulo, Kane aterrizando en una MLS que ya no pide respeto, sino que compite por las grandes figuras en su mejor momento?