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Dortmund se desmorona en cinco minutos y empata con Bremen

El Signal Iduna Park pasó de la euforia a la incredulidad en un suspiro. Borussia Dortmund tenía el partido ganado, el liderato protegido y una noche tranquila en el bolsillo. Con 2-0 en el minuto 85, todo parecía resuelto. Pero Werder Bremen se negó a aceptar el guion.

En cinco minutos, el equipo de amarillo y negro tiró por la borda una victoria que era suya. El 2-2 final deja cicatriz.

Un dominio abrumador… hasta el minuto 88

El partido había sido, durante largos tramos, un monólogo del Dortmund. 69% de posesión, 18 remates, 11 a portería. El equipo llegaba, combinaba, encerraba a Bremen. Solo había un problema: Karl Hein.

El guardameta visitante firmó una actuación soberbia. Paradas a quemarropa, manos firmes desde media distancia, reflejos felinos. Una y otra vez sostuvo a un Werder que se agarraba al partido como podía.

La resistencia, sin embargo, empezó a resquebrajarse en el tramo final.

Daniel Svensson abrió el marcador en el minuto 80, culminando la insistencia local. Apenas cinco minutos después, Nico Schlotterbeck apareció para firmar el 2-0. El estadio explotó. Sensación de deber cumplido, de líder sólido, de partido cerrado.

No lo estaba.

Bremen resucita en el descuento

El golpe anímico parecía definitivo para Bremen. Pero el fútbol castiga la relajación y premia a los que no se rinden.

En el minuto 88, Ludovit Reis cazó el 2-1 y encendió todas las alarmas. El Dortmund, que había manejado el encuentro con autoridad, empezó a temblar. Piernas más pesadas, decisiones más lentas, dudas en cada despeje.

La presión visitante ya no era un simple intento desesperado. Era una amenaza real.

Y en el 90+2, llegó el castigo completo: Niclas Füllkrug apareció para firmar el 2-2 y silenciar el estadio. De un cómodo 2-0 a un 2-2 dramático en cuestión de minutos. Dos golpes secos que desmontaron todo el trabajo previo.

Líder… pero en el alambre

El punto deja al Borussia Dortmund con 13 puntos en 5 jornadas. Sigue líder, pero con un sabor amargo. La ventaja es mínima y, sobre todo, frágil.

Bayern Munich, con 10 puntos en 4 partidos, tiene la mesa servida: si gana a Augsburg el sábado, igualará al Dortmund en puntos y lo superará por diferencia de goles. Los bávaros arrancaron la jornada con un +12 por el +7 del Dortmund, una brecha que el empate no ha movido.

Freiburg, tercero con 10 puntos en 4 encuentros, también está al acecho. Si se impone a Schalke el domingo, se sumará al grupo de perseguidores que pueden alcanzar a los de amarillo y negro.

Werder Bremen, mientras tanto, sale reforzado moralmente y se instala en la cuarta plaza con 8 puntos. Un empate así, en este estadio y en estas circunstancias, se celebra casi como una victoria.

Una noche que deja huella

El Dortmund se marcha con estadísticas de campeón, pero con sensaciones de equipo vulnerable. Dominó, creó, disparó, sometió. Y aun así no ganó.

La tabla todavía le sonríe. La noche, no tanto.

La pregunta ya no es si puede mantenerse en la cima. La pregunta es otra: cuántas veces más puede permitirse desconexiones como la de estos últimos cinco minutos.