Dybala brilla en la pretemporada de la Roma
La pretemporada de la Roma empezó con una goleada interna, un 6-0 del primer equipo sobre el Primavera, pero el marcador fue casi lo de menos. Lo verdaderamente relevante para Gian Piero Gasperini tuvo nombre propio: Paulo Dybala.
El argentino apareció como si no hubiera habido vacaciones. Según informó TuttoMercatoWeb, se pareció mucho al futbolista que cargó con el equipo en las últimas semanas del pasado curso: toques de clase pura, un ritmo por encima del resto y esa sensación de que cada vez que recibe, algo distinto puede pasar. Firmó dos goles, repartió una asistencia y, sobre todo, dejó la impresión de estar en una condición física llamativamente buena para estas alturas de julio.
Gasperini nunca lo ha escondido: con Dybala sano, la Roma cambia de dimensión. El problema ha sido siempre el mismo, el historial físico. Por eso este primer test, aunque sea ante el filial, pesa más de lo que indica el contexto. Es el tipo de partido en el que un jugador que llega corto se nota enseguida. Dybala, en cambio, marcó el ritmo y el tono.
Dovbyk se apunta a la pelea
Las buenas noticias no se limitaron al ’21’. También llegó una señal potente desde la delantera: Artem Dovbyk está de vuelta.
El ucraniano, castigado por un problema en el tendón que le obligó a pasar por el quirófano y le borró de buena parte del tramo final de la temporada, reapareció con la determinación de quien sabe que se juega mucho. Marcó dos goles y pudo irse con algún tanto más, un aviso directo al banquillo y a los despachos en un verano en el que su nombre ha sonado como posible venta para hacer caja.
No es un detalle menor. Dovbyk entra ahora en unas semanas decisivas para convencer a Gasperini de que todavía encaja en el proyecto. Cada entrenamiento, cada amistoso, será un examen. Y un delantero que vuelve de lesión con esta contundencia obliga a replantear planes.
Mientras el club empuja en el mercado por objetivos como Summerville, el campo lanza su propio mensaje: dentro de casa, las jerarquías no están cerradas y los puestos se ganan. Dybala ya ha marcado el camino. Dovbyk se ha apuntado a la carrera. Ahora le toca a Gasperini decidir hasta dónde quiere llevar esta Roma que, incluso en un simple 6-0 de pretemporada, deja entrever cuánto puede crecer si sus piezas clave se mantienen en pie.






