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Eddie Howe deja Newcastle: un legado inolvidable

Eddie Howe ya no es entrenador de Newcastle United. Casi cinco años después de aterrizar en un St James’ Park deprimido y con miedo al descenso, el técnico que devolvió al club a la élite europea y le dio su primer título en más de medio siglo se va por decisión propia. Cierra la puerta, deja un legado y abre una incógnita enorme.

Del abismo al resurgir

Cuando Howe llegó en noviembre de 2021, tras la salida de Steve Bruce y poco después de la llegada de la propiedad saudí, Newcastle estaba hundido: en puestos de descenso, a cinco puntos de la salvación. Un equipo plano, un estadio apagado, un proyecto todavía por definir.

La reacción fue inmediata. El equipo salió del pozo, empezó a sumar con una regularidad desconocida y terminó aquella temporada 2021/22 en un más que digno 11.º puesto. En pocos meses, el miedo a la Championship se había transformado en una base sólida sobre la que construir.

El verdadero salto llegó en la 2022/23, la primera campaña completa de Howe al mando: Newcastle acabó cuarto en la Premier League y volvió a la UEFA Champions League tras 20 años de ausencia. St James’ Park recuperó sus noches grandes. Y no fue un espejismo.

Títulos, Europa y números de récord

El gran hito de Howe llegó en 2025. Newcastle levantó la EFL Cup tras vencer 2-1 a Liverpool en la final, el primer trofeo del club en 56 años. Medio siglo de espera rota por un entrenador que, hasta su llegada, muchos seguían viendo como un técnico “prometedor” más que como un ganador.

Con él, los magpies no solo regresaron a la Champions, sino que también firmaron la primera clasificación de su historia para los octavos de final de la competición. Un paso que el club nunca había logrado dar y que, en términos de prestigio, colocó al proyecto en otra dimensión.

Las cifras en Premier League explican por sí solas el impacto de Howe: 84 victorias, más que ningún otro técnico de Newcastle en la era Premier, con un porcentaje de triunfos del 46,9%. Solo el añorado Kevin Keegan, con un 51,2%, le supera en porcentaje. Detrás quedan nombres de peso como Sir Bobby Robson, Glenn Roeder o Alan Pardew.

No fue solo una buena racha. Fue una transformación sostenida.

La decisión de marcharse

Howe no ha sido despedido. Se va porque lo ha decidido él. Lo explica como un proceso de reflexión personal tras casi cinco años de entrega total.

“Después de un periodo de reflexión personal, he decidido que ahora es el momento adecuado para dejar mi cargo como entrenador de Newcastle United”, señaló. Habló de “dar mi vida, corazón y alma” al club, de la necesidad de “recargar” y de que su marcha responde tanto a su bienestar como al del propio Newcastle. Remató con una frase que pesa: “Ha sido el privilegio de mi vida ser el entrenador de Newcastle United”.

No suena a ruptura traumática, pero sí a final de ciclo. El club lo asume, lo respeta y lo confirma en un comunicado en el que agradece su “extraordinaria contribución” y deja claro que el proceso para encontrar nuevo técnico “está en una fase avanzada”.

Cambio de guardia en el vestuario

El banquillo no es el único lugar donde Newcastle está cambiando de piel. Dos piezas clave ya han salido este verano: Anthony Gordon rumbo a Barcelona y Sandro Tonali a Tottenham Hotspur. Dos ventas que alteran la columna vertebral deportiva y emocional del equipo.

La respuesta del club en el mercado apunta en otra dirección: juventud, proyección y margen de crecimiento. Han llegado el extremo Bazoumana Toure desde Hoffenheim, el centrocampista Sean Steur procedente de Ajax, el portero Ewen Jaouen desde Reims y el mediocentro defensivo Alhadji Bamba desde Monaco. Cuatro incorporaciones con una media de edad de 19,5 años.

Con un vestuario que se rejuvenece de golpe, la salida de Howe encaja en una sensación general: se cierra una etapa, se abre otra. El proyecto se redibuja, y no solo en el césped.

El candidato que viene desde Arabia

Mientras se despide a Howe, el nombre que suena con más fuerza para sustituirle es el de Matthias Jaissle. El club no lo menciona oficialmente, pero el perfil está sobre la mesa y encaja con la línea marcada: entrenador joven, con experiencia en proyectos de crecimiento y acostumbrado a ganar.

El técnico alemán, de 38 años, viene de conquistar dos AFC Champions League consecutivas con Al-Ahli, donde ha dirigido a viejos conocidos de la Premier League como Ivan Toney y Edouard Mendy, además de manejar vestuarios con figuras como Riyad Mahrez y un viejo ídolo de St James’ Park, Allan Saint-Maximin.

Antes, Jaissle construyó su reputación en el universo Red Bull: llevó a Red Bull Salzburg a dos títulos seguidos de Bundesliga austríaca y a ganar la Copa de Austria, tras empezar en el banquillo de FC Liefering, el filial del club. Un camino muy marcado por el desarrollo de talento joven y un fútbol agresivo, vertical, reconocible.

Si se confirma su llegada, heredará un club distinto al que encontró Howe en 2021: más exigente, más visible, más impaciente también.

Una última noche amarga y un verano clave

El último partido de Howe al frente de Newcastle no fue un final de película. Derrota por 4-1 en un amistoso de pretemporada ante Bristol City, el 29 de julio. Un resultado irrelevante en términos competitivos, pero simbólico: el cierre discreto de una etapa ruidosa, intensa, decisiva.

Por delante, el calendario aprieta sin esperar a nadie. Cuatro amistosos más antes del inicio liguero: Valencia fuera el 8 de agosto, Everton en campo neutral el 12, y un doble compromiso en St James’ Park ante Bayer Leverkusen y Strasbourg los días 15 y 16. Después, el estreno en la Premier League el domingo 23 de agosto, con cinco jornadas antes del primer parón internacional de la temporada 2026/27.

El nuevo entrenador llegará con el tiempo justo para conocer a un vestuario renovado, ajustar ideas y soportar el peso de la comparación con Howe. No es una tarea menor.

Newcastle despide al técnico que lo rescató del miedo al descenso, lo devolvió a la Champions y le entregó un trofeo que parecía maldito. El club mira hacia adelante, hacia un proyecto más joven y ambicioso. La pregunta ya no es qué hizo Howe por Newcastle, sino si quien venga será capaz de mantener el ritmo de una era que, en muy poco tiempo, cambió la escala del club para siempre.