Logotipo completo Alargue Final

Endrick y su gol decisivo en Roma: ¿un nuevo rol para Mourinho?

El cabezazo de Endrick en el Olímpico de Roma no solo cambió un partido. Puso en contexto una decisión tomada meses atrás en un despacho: la negativa de José Mourinho a dejarlo marchar cedido al propio club giallorosso.

Diario AS desveló que Roma llamó en verano para preguntar por el brasileño. Quería llevárselo a préstamo. La respuesta de Mou fue tajante. Y este martes, con el marcador en contra y el ruido del estadio empujando a los italianos, se entendió por qué.

“Cuando Roma pidió llevárselo cedido en verano, dije que era imposible. Sé de lo que es capaz este chico”, declaró Mourinho tras el 4-3.

Endrick saltó al campo con el Real Madrid perdiendo 3-1, remató de cabeza el 3-3 y abrió la puerta a la remontada que culminó Antonio Rüdiger en el 90’.

Hasta Roma, casi nada

La paradoja es evidente. Antes de firmar una noche grande en Champions League, Endrick apenas había rozado el césped. Según AS, solo había disputado los últimos cuatro minutos ante Elche, también dentro de un cambio de plan de última hora. En la lista de minutos de la plantilla, el brasileño se movía por el sótano.

En el Stadio Olimpico, ese papel secundario se rompió de golpe. Entró con el Madrid contra las cuerdas, aceleró cada ataque, encaró, desbordó dos veces con éxito y, sobre todo, atacó el área con una determinación que Roma no supo leer a tiempo. Su cabezazo para el 3-3 fue el giro dramático de una noche que parecía condenada.

Mourinho ya había blindado su futuro en agosto. Entonces dejó claro que el dorsal 9 blanco no saldría de Valdebebas, ni siquiera cuando una lesión muscular prolongó la sensación de que el brasileño estaba lejos de competir de forma continuada. En Roma, esa apuesta dejó de ser teórica.

Un 9 que Mou ve en la banda

El caso de Endrick no se reduce a una etiqueta de “delantero centro”. AS detalla que Mourinho lo ve, sobre todo, como extremo derecho, no como un nueve clásico. El técnico quería otro perfil para la posición de referencia y, de las tres opciones que Juni Calafat puso sobre la mesa, eligió a Carlos Espí.

La lectura es clara: en la pizarra de Mou, Espí y Endrick no se pisan, se complementan. Uno fija, el otro rompe. Uno vive más de espaldas, el otro aparece entre líneas o abierto, con libertad para encarar. El gol en Roma, llegando desde segunda línea y atacando el espacio, encaja con esa visión.

La confianza del entrenador contrasta con la realidad fría de los minutos. Por ahora, pertenecer al primer equipo no ha significado un rol estable, y ahí se abre la verdadera batalla deportiva del brasileño: transformar la fe de Mourinho en presencia continuada sobre el césped.

Endrick acepta el plan… por ahora

El propio jugador se ha alineado públicamente con el discurso del técnico. “Si me toca jugar, Mou me pondrá. Y si no, no. Hará lo mejor para mí. Yo estaré listo para ayudar en lo que pueda”, aseguró. Una frase que habla de paciencia, pero no resuelve el dilema de fondo: el talento necesita escenario.

Desde Estados Unidos, Sports Illustrated apunta un matiz distinto: Endrick no cierra la puerta a una salida en enero, mientras que Mourinho mantiene que una cesión no es necesaria. Dos posturas que no chocan frontalmente, pero sí marcan una línea fina entre la apertura del jugador y la firmeza del entrenador.

Lo que sí cambió en Roma fue la percepción inmediata. El brasileño dejó de ser solo una promesa en la lista para convertirse en el futbolista que sostuvo la remontada cuando el Madrid se asomaba al abismo. De 3-1 a 3-3, con su firma. De ahí al 4-3, con el cabezazo de Rüdiger como epílogo.

Ahora la pregunta ya no es si Mourinho confía en Endrick. Eso quedó claro cuando rechazó a Roma en verano. La cuestión es otra: ¿se ha ganado el brasileño, con un cabezazo en el Olímpico, el derecho a dejar de ser un recurso puntual y convertirse en un fijo en las noches que definan la temporada?