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Endrick y su laberinto en el Real Madrid: la voz de Anderson

Endrick, atrapado en el laberinto del Real Madrid: la voz de alarma de Anderson

El salto fue tan vertiginoso como inevitable. De niño prodigio en Palmeiras a fichaje galáctico del Real Madrid, con el Santiago Bernabéu como promesa de consagración. Pero, de momento, la realidad es otra: minutos residuales, competencia feroz y un futuro inmediato lleno de interrogantes.

El contraste es duro. En su cesión de media temporada, Endrick firmó ocho goles en 21 partidos en todas las competiciones. Producción, ritmo, confianza. En el Madrid, en cambio, apenas ha visto puerta siete veces en 41 encuentros, muchos de ellos saliendo desde el banquillo, sin continuidad ni margen para equivocarse.

La explicación está en el contexto. El club blanco vive instalado en la exigencia máxima y ha vuelto a llenar su delantera de nombres gigantes. El más grande de todos, Kylian Mbappé. El francés, fichaje récord y eje del proyecto, ocupa el escaparate y los minutos. Detrás, Endrick espera. Y desespera.

José Mourinho solo le ha dado cuatro minutos de acción en LaLiga esta temporada. Cuatro. Demasiado poco para un delantero de 20 años llamado a liderar el futuro de Brasil, pero obligado hoy a conformarse con migajas en Madrid.

Curiosamente, donde sí le han abierto la puerta es en su selección. Carlo Ancelotti, ahora al frente de Brasil, le ha ido dando peso en sus planes durante y después del Mundial de 2026. Allí, el chico tiene rol, protagonismo, balón. En el Bernabéu, tiene paciencia y banquillo.

Es en ese choque de realidades donde aparece una voz autorizada: Anderson. El excentrocampista, ganador del Golden Boy y con pasado en Porto y Manchester United, mira el caso Endrick y ve un camino mal elegido.

“Es demasiado bueno como para no jugar”, sentencia. No lo dice cualquiera, lo dice alguien que vivió en carne propia lo que significa elegir el escalón intermedio antes del salto a la élite absoluta.

Anderson recuerda cómo, antes de ir al Manchester United, tuvo propuestas de Roma y Barcelona. El instinto le pedía ir directo a la cima. Pero ahí apareció Jorge Mendes con un consejo que le cambió la carrera: “No, vas a Porto, juegas en Porto, aprendes, y después de Porto vas a otro club”. Minutos primero, grandeza después.

Para él, Endrick hizo justo lo contrario. “Creo que Endrick quiso ir directo al Real Madrid. El Real Madrid no es un club fácil para jugar. Es muy duro jugar en el Real Madrid. El Real Madrid siempre compra jugadores top, top. Siempre va a por el número uno”, explica. Y la frase pesa. Porque el brasileño no compite solo con Mbappé, compite con la política deportiva de un gigante que no espera a nadie.

Anderson pone un ejemplo que en Valdebebas conocen bien: Casemiro. El mediocentro llegó desde São Paulo al Real Madrid… y el club lo mandó a Porto. Uno o dos años en Portugal, fogueo, jerarquía, regreso a Madrid. El resto es historia: uno de los mejores mediocentros de su generación. “Esto me pasó a mí, le pasó a Di María, le pasó a David Luiz”, recuerda el exjugador.

El mensaje es claro: el escalón intermedio no es un castigo, es un atajo hacia la cima. Y Endrick, a ojos de Anderson, necesita exactamente eso: un lugar donde jugarlo todo, donde equivocarse, donde crecer con balón y no con discursos.

“Si soy él, voy a un club donde pueda tener minutos. Donde pueda jugar toda la temporada”, insiste. Y ahí entra en escena un escenario que seduce a cualquier delantero moderno: la Premier League.

No se trata de un capricho, sino de una ruta. “Ok, quiero ir a la Premier League. ¿Dónde puedo ir en la Premier League? ¿Dónde puedo jugar? Sé que voy a empezar abajo”, plantea Anderson, casi como si estuviera diseñando el plan de carrera ideal para su compatriota.

Lanza incluso ejemplos concretos: “Te doy un ejemplo: Newcastle, puedo ir a Newcastle. Puedo ir a Tottenham. Es bueno para un jugador top. Puedo ir a un club donde pueda jugar más partidos. Ser competitivo también”. No habla de un paso atrás, habla de un paso lateral para tomar impulso.

Porque, para él, el material está ahí. Y no duda al describirlo: Endrick tiene potencia en las piernas, fuerza, carácter de luchador. Todo para ser un auténtico nueve. “Puede convertirse en un buen delantero, el número nueve. Puede ser un muy buen número nueve”, recalca.

La pregunta, entonces, no es si tiene condiciones, sino dónde las va a desplegar. Y sobre eso Anderson no se esconde. Respeta la decisión de quien quiera quedarse y pelear por su sitio en el Real Madrid, pero no la comparte. “Si dices: ‘Quiero quedarme en el Real Madrid para luchar por mi posición’, lo entiendo. Pero si soy él, salgo para tener más partidos. Cuando vuelva, vuelvo un poco más fuerte. Porque no creo que vaya a jugar para el Real Madrid”.

En el horizonte asoma 2027, con la posibilidad de que clubes de Inglaterra se lancen a por él en alguna ventana de traspasos. Los equipos de la Premier siempre rastrean el mercado en busca de delanteros trabajadores, con hambre y recorrido. Endrick encaja en ese perfil.

La cuestión es si el brasileño esperará a que el tren pase… o decidirá subirse al próximo que le garantice lo que hoy no tiene: minutos, goles y un papel que esté a la altura del talento que todos, empezando por Anderson, siguen viendo en él.