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Enzo Maresca y el futuro incierto del Manchester City

Enzo Maresca apareció por fin ante los micrófonos con una nube negra instalada sobre el Manchester City y sobre toda la Premier League. El club ha sido declarado culpable de la gran mayoría de los 115 cargos por supuestas infracciones del reglamento financiero y ha presentado un recurso que se resolverá, si se cumplen los plazos previstos, antes de Navidad. El técnico, sin embargo, se negó a garantizar que seguirá en el banquillo si el fallo de la apelación confirma el veredicto inicial.

No hubo promesas. Tampoco ultimátums.

Le preguntaron de forma directa si se veía en el cargo en el caso de que el recurso se pierda. Maresca frenó en seco: prefiere hablar de ese escenario “cuando vayamos a ganar la apelación”. No quiso ir más allá. “No tiene sentido hablar de nada porque no tengo muchas piezas de información”, explicó el italiano, que se agarra a una idea central: la confianza en el club y en las personas que lo dirigen.

“Confío en el club porque confío en la gente y esta es también la razón por la que me uní. No hay otro club en el mundo en el que me gustaría estar. Estoy muy feliz, muy orgulloso”, insistió. Orgullo y fe, pero sin comprometerse a largo plazo ante un futuro que puede cambiar el mapa del fútbol inglés.

La sombra de Guardiola y la pregunta incómoda

El nombre de Pep Guardiola sobrevoló la sala. Imposible evitarlo. En mayo de 2022, el técnico catalán fue tajante: si descubría que la directiva le había mentido sobre la situación financiera, se marcharía. “Si me mentís, al día siguiente no estaré aquí”, llegó a decir entonces. A Maresca le preguntaron si compartía esa misma línea roja.

La respuesta fue otra vez evasiva, casi filosófica. Cuando le cuestionaron si su confianza cambiaría en caso de que el recurso se pierda, el italiano se encogió de hombros ante el futuro: “Es lo mismo. No lo sé. Estamos prediciendo el futuro. Estoy preocupado por mañana, por dos días, por tres días. No sé qué va a pasar”.

No hubo desafío, pero tampoco una defensa cerrada más allá del respeto al procedimiento. “Desde mi punto de vista, es justo respetar el proceso. Hay un veredicto, hay una apelación en curso. Veremos qué pasa”. Todo gira alrededor de ese “veremos”.

La amenaza extrema: expulsión y descensos

Entre las posibles sanciones planea la más brutal: la expulsión de la Premier League. Guardiola llegó a bromear en su día con que entrenaría al City en League One o incluso en la National League. El contexto ya no admite demasiadas sonrisas, pero Maresca, de nuevo, evitó pisar terreno firme.

Recordó su título de Championship con Leicester en la temporada 2023-24, pero solo para quitar hierro a los escenarios hipotéticos. “Gané el Championship con Leicester. Así que, en caso de que estemos en League One, ya veremos. Estamos pensando en algo que no conocemos”, zanjó. Ni promesas heroicas ni amenazas veladas: solo una negativa a alimentar el drama antes de tiempo.

¿Títulos manchados? Maresca responde con firmeza

Donde sí levantó la voz fue al hablar de los éxitos del club bajo la actual propiedad. Ahí no dudó. Le preguntaron si los numerosos títulos del City están ahora manchados por el veredicto. “Absolutamente no”, respondió sin titubeos.

Maresca recordó su papel en la temporada del triplete 2022-23 como asistente. “Sé el esfuerzo de los jugadores, del club, del entrenador. Sé el esfuerzo que el club puso para lograr ese tipo de objetivo, así que no tengo ninguna duda sobre eso”. Para él, el trabajo sobre el césped no se negocia, por más que el ruido externo apunte a otra parte.

“Ruido”, enfado y un vestuario blindado

Ese “ruido” fue otro de los puntos calientes de la comparecencia. El técnico habló de la necesidad de controlar el ruido alrededor del caso, una palabra que choca con la indignación que recorre buena parte del fútbol inglés tras el veredicto. Cuando le preguntaron si usar ese término resultaba despectivo con la ira de muchos aficionados y clubes, Maresca mantuvo la línea.

“Entiendo la razón por la que la mayoría de vosotros estáis aquí”, dijo, señalando a la prensa. “Lo único que puedo decir es algo que ya he dicho: hay un proceso en curso”. Nada más. Remite una y otra vez al mismo punto: el caso está abierto, la apelación sigue su curso y él no se moverá de ese guion.

Dentro del vestuario, asegura, la tormenta no ha calado. O al menos no lo suficiente como para desviar el foco. “Entendemos la seriedad de la situación. No digo que no lo entendamos. Los jugadores lo entienden. Pero es nuestro deber, nuestro trabajo, intentar controlar el ruido”, explicó. Para Maresca, el trabajo del grupo es claro: “El entrenador y los jugadores están centrados en ganar partidos, no en algo diferente”.

Líderes de la Premier y visita a Anfield

Todo esto ocurre mientras el City manda en la clasificación. Cinco partidos, cinco victorias, pleno de puntos y una visita a Anfield en el horizonte inmediato. El contexto judicial es devastador, pero la tabla dice otra cosa: el campeón sigue marcando el paso.

“Es bonito: en este momento estamos líderes”, reconoció Maresca. “Los jugadores tienen todas las razones para estar felices y emocionados. Será un partido duro, seguro. Pero lo más importante es que sigamos haciendo las cosas bien”. El técnico subrayó la sintonía interna: “Estamos en la misma página con los jugadores, el propietario, el CEO, el director deportivo y los aficionados”.

En lo estrictamente deportivo, llegó al menos una buena noticia: Erling Haaland está en condiciones. El delantero pidió el cambio el pasado fin de semana con Noruega, lo que encendió las alarmas, pero Maresca confirmó que el goleador está apto para el duelo ante Liverpool.

La batalla legal decidirá el futuro del club. La batalla deportiva, el pulso inmediato por la Premier. Entre el juzgado y Anfield, Maresca camina sobre una cuerda floja que no ha elegido, pero que tendrá que cruzar sin mirar demasiado abajo.