La era Márquez busca su primera victoria ante Perú
La libreta de Rafa Márquez ya tiene su primer apunte oficial: un 1-1 ante Colombia que abrió el camino de la selección mexicana después del Mundial. No hubo triunfo, pero sí destellos. Uno, por encima del resto: el primer gol de Gilberto Mora con la camiseta del Tri, un latigazo que encendió la ilusión de cara a lo que viene.
Ahora el escenario cambia de rival, pero no de exigencia. Llega Perú, llega La Bicolor, y llega también la expectativa de ver el primer triunfo del nuevo proyecto, esta vez ante una tribuna mexicana que promete teñir de verde las gradas en New Jersey.
De Colombia a Perú: del estreno al ajuste fino
El empate ante Colombia dejó una sensación clara: hay material para construir, pero el margen de mejora es amplio. México compitió, generó, se atrevió, pero no supo cerrar el partido. En un debut de seleccionador eso suele pesar menos en el marcador y más en la pizarra.
Márquez tomó nota. Vio cómo su equipo reaccionó, cómo se asoció en tres cuartos de cancha y cómo Mora apareció con un gol que no solo fue bonito, también oportuno. Fue la jugada que recordó a todos que este ciclo arranca con hambre.
Ahora, el técnico no se conforma con repetir la fórmula. Quiere ajustar, rotar, probar. El calendario aprieta: en noviembre esperan los duelos de la Concacaf Nations League y, antes, un choque de máxima tensión el sábado 3 de octubre ante Estados Unidos. Cada minuto cuenta. Cada decisión pesa.
Rotaciones con intención, no por obligación
Márquez no planea mover piezas solo para repartir minutos. Su idea pasa por abrir la competencia interna, mirar a fondo a los jugadores del grupo y detectar quién puede darle un salto de calidad inmediato al Tri.
Perú aparece como el escenario perfecto para ese examen. Un rival serio, incómodo, con oficio. Ideal para ver quién responde bajo presión en un contexto que se parecerá mucho a lo que se encontrará México en los partidos oficiales del otoño.
En ese contexto, el once proyectado apunta a una mezcla de continuidad y ensayo, con nombres que ya levantan la mano para quedarse.
El once que se perfila ante La Bicolor
Según las primeras proyecciones, México podría arrancar ante Perú con la siguiente alineación:
- Portero: Oscar Garcia
- Defensas:
- Denzell García
- Victor Guzman
- Johan Vásquez
- Mateo Chávez
- Mediocampistas:
- Obed Vargas
- Jeremy Márquez
- Álvaro Fidalgo
- Delanteros:
- Roberto Alvarado
- Santiago Giménez
- Isaías Violante
Es una alineación que habla de intenciones. Con Oscar Garcia bajo palos, Márquez apuesta por solidez y personalidad en el arco. La línea de cuatro, con Denzell García y Mateo Chávez en los costados, promete amplitud y recorrido, mientras que Victor Guzman y Johan Vásquez apuntan a darle al equipo salida limpia desde atrás y firmeza en el mano a mano.
En el medio, Obed Vargas y Jeremy Márquez ofrecen trabajo, presión y lectura de juego. A su lado, Álvaro Fidalgo se perfila como el cerebro, el encargado de conectar la construcción con la zona de definición, de dar pausa cuando el partido se rompa y de acelerar cuando el rival deje espacios.
Arriba, la combinación ilusiona. Roberto Alvarado, con su capacidad para encarar por fuera y meterse por dentro, se suma al olfato de Santiago Giménez, referencia en el área, y al atrevimiento de Isaías Violante, un perfil que puede castigar entre líneas y atacar los espacios a la espalda de la defensa rival.
Un ojo en Perú, otro en Estados Unidos y la Nations League
El partido en New Jersey no es un simple amistoso en la agenda de Márquez. Es una prueba de carácter. Un ensayo general. El técnico quiere llegar a noviembre con una base clara para la Concacaf Nations League y, al mismo tiempo, presentar un once competitivo frente al eterno rival, Estados Unidos, el 3 de octubre.
Cada rotación ante Perú tiene doble lectura: sirve para dosificar piernas y, al mismo tiempo, para descubrir quién está listo para sostener la presión de los grandes escenarios. Algunos buscarán consolidarse; otros, convencer al seleccionador de que merecen un lugar fijo en la lista.
La afición mexicana en New Jersey espera una victoria que marque el inicio estadístico de la era Márquez. El entrenador, en cambio, mira un poco más lejos. Quiere que este partido no solo deje un resultado, sino una certeza: que México empieza a encontrar un equipo reconocible, competitivo y con identidad.
La pregunta ya no es si el Tri puede ganar este tipo de partidos. La verdadera cuestión es cuán rápido logrará Márquez que su sello se note cuando lleguen las noches decisivas de la Nations League y el clásico ante Estados Unidos.






