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Erling Haaland y su descanso antes del asalto a Anfield

Erling Haaland pidió el cambio. Minuto 67, Nations League, Noruega cayendo 2-1 ante Portugal y el delantero levantó la mano. No fue un gesto de pánico, sino de gestión. Fatiga muscular, avisó el cuerpo. Y el plan se activó.

Las alarmas por una posible lesión grave se apagaron rápido. Stale Solbakken, seleccionador noruego, dejó claro que la sustitución estaba pactada de antemano para proteger al delantero de 26 años, sometido a un calendario que no da tregua. Haaland, que suma cinco goles en cinco partidos de liga esta temporada, vive al máximo… y al límite.

El goleador de Manchester City disfruta ahora de unas breves vacaciones concedidas por el club, según publicó The Sun. Un respiro corto, casi simbólico, antes de regresar el jueves al Etihad Campus para ultimar los detalles del que ya se siente como uno de los partidos del año: la visita del City a Anfield el domingo.

Un cuerpo exprimido por el calendario

Solbakken no se anduvo con rodeos al describir el desgaste de sus jugadores. Algunos, explicó, apenas han tenido seis o siete días de descanso real entre temporadas. Casi nada para un futbolista de élite que encadena liga, copas, competiciones europeas y ahora también mini-torneos internacionales.

“Erling estaba sencillamente exhausto”, admitió el técnico, que reveló que varios internacionales, incluido Haaland, fletaron un jet privado para ganar horas de descanso desde el primer minuto tras el parón. Cada hora cuenta cuando las piernas pesan.

En la pizarra se contempló incluso la opción de dejar a Haaland en el banquillo de inicio. Pero el delantero se negó. Según Solbakken, el noruego arrastraba “malas vibraciones y sensaciones” con esa idea por experiencias negativas recientes entrando como suplente en la League Cup. Haaland no quiere verse como revulsivo. Quiere mandar desde el primer minuto, incluso cuando el cuerpo pide pausa.

El seleccionador fue claro: el delantero está en el grupo de futbolistas con la carga más pesada. No solo por la cantidad de partidos, sino por el rol. Su equipo compite en todos los frentes y él es “el hombre principal”. Eso tiene un precio.

Anfield espera en medio de la tormenta

El viaje del City a Merseyside no llega en un contexto cualquiera. Será el primer partido del equipo desde que una comisión independiente declarara al club culpable de 114 infracciones financieras. La Premier League había presentado inicialmente 115 cargos por irregularidades cometidas a lo largo de nueve temporadas, de 2009-10 a 2017-18.

El club del Etihad niega de forma tajante todas las acusaciones, pero el largo pulso legal ha desembocado, de momento, en un veredicto demoledor. City ya ha presentado recurso, mientras crecen las voces que reclaman un castigo deportivo de enorme calado.

Todo eso viaja también a Anfield. No solo lo hará la plantilla. Directivos y personal del club se preparan para una avalancha de preguntas, cámaras y micrófonos centrados tanto en lo que ocurra sobre el césped como en los despachos. La presión externa se dispara justo cuando el calendario aprieta y las piernas llegan tocadas.

En ese contexto, la figura de Haaland se vuelve aún más decisiva. City acelera para tenerlo al cien por cien el domingo. El cuerpo técnico también vigila de cerca a Nico O’Reilly y Antoine Semenyo, que arrastran molestias menores y serán evaluados en las próximas horas.

También sufre Liverpool

Al otro lado, Liverpool tampoco llega indemne del parón internacional. Cody Gakpo y Alexander Isak regresaron con problemas físicos, mientras que Federico Chiesa, Hugo Ekitike, Conor Bradley y Giovanni Leoni apuntan a baja segura.

El duelo se dibuja así como algo más que un choque de estilos o de proyectos. Será una prueba de fondo física, mental e institucional. Un partido en el que cada sprint de Haaland, cada gesto de incomodidad o cada aceleración tras un desmarque será analizado al detalle.

El noruego tendrá apenas unos días para pasar de “exhausto” a “imparable”. Anfield no suele perdonar debilidades. La cuestión es clara: ¿le quedará a Haaland suficiente gasolina para encender otra vez la Premier en el escenario más hostil?