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Espi brilla con la sub-21 y se asoma al Real Madrid

En apenas su segunda aparición y primera titularidad con España sub-21, Espi convirtió una simple cita de clasificación en una noche de archivo. Cinco goles y dos asistencias ante San Marino, un registro nunca visto en la historia de la selección sub-21, para dejar claro que no ha venido a pasar desapercibido.

El delantero de 21 años destrozó a un rival frágil, sí, pero lo hizo con una frialdad que no entiende de matices. Cada balón suelto en el área parecía tener dueño antes incluso de caer. Cada rechace, cada mala entrega, encontraba siempre la misma bota. Su lectura del juego en el área, su manera de anticiparse a defensas y portero, convirtió el partido en un ejercicio de oportunismo de élite.

El récord llegó casi sin que el marcador diera tregua. Gol tras gol, hasta cinco, con la misma naturalidad con la que otros apenas suman uno. Y, cuando no remataba él, servía a los demás: dos asistencias para redondear una actuación que rozó lo desproporcionado para un futbolista que apenas empieza a asomarse a este nivel.

Al término del encuentro, Espi no escondió lo que significaba la noche para él. “La verdad es que es una noche especial. Tenía muchas ganas de estar aquí, de ayudar al equipo, y estoy muy feliz”, declaró a la web oficial de la Federación. No sonaba a tópico vacío; venía respaldado por una exhibición que ya forma parte de los libros de la selección.

El propio delantero explicó también la clave de su plan contra el muro bajo de San Marino. “Vinimos motivados para ganar y luchamos hasta el final. Sabíamos que íbamos a estar en el área, yo estaba preparado para cualquier rebote, cualquier momento, y estuve ahí”. No habló de flor ni de casualidades. Habló de estar preparado, de vivir dentro del área como si fuera su hábitat natural.

En el vestuario, el impacto fue inmediato. Espi habló de “orgullo” al describir la reacción de sus compañeros y repartió méritos con ellos antes de dedicar el hito a su familia y amigos. Desde el banquillo, el seleccionador sub-21, David Gordo, también subrayó el valor total de su actuación, destacando que no solo marcó, sino que “ayudó a sus compañeros a marcar también”.

Un revulsivo de lujo para Mourinho

Lo de la selección no es un fogonazo aislado. Llega en plena racha silenciosa, casi a contracorriente de los minutos que tiene en el Real Madrid. Apenas 26 minutos repartidos en las ocho primeras jornadas de la temporada, pero con un peso específico que no se mide en tiempo, sino en puntos.

Sus apariciones finales ante Espanyol y Elche ya han dejado cuatro puntos en el bolsillo de los blancos. Entró, se colocó donde duele y castigó cada despiste rival. No es un delantero de filigrana constante ni de técnica pulida al extremo, pero sí un especialista en algo que no se entrena con facilidad: ocupar el sitio exacto en el segundo exacto.

Ese instinto para fijar centrales, arrastrar marcas y cazar balones sueltos le da a José Mourinho una pieza distinta en la plantilla. No compite en el mismo plano que Kylian Mbappé, ni nadie en el club espera que desplace al francés del once. Juega otra liga: la del recurso letal cuando el reloj aprieta y el partido se atasca.

Ahí, en esos minutos finales en los que el área se convierte en un embudo y cada rechace vale oro, Espi se mueve con la naturalidad de quien ha crecido entre rebotes y segundas jugadas. Su eficiencia es su carta de presentación. Pocos toques, máximo daño.

La selección sub-21 ya ha visto de lo que es capaz cuando se le da un escenario para mandar. El Real Madrid, de momento, lo utiliza como arma puntual. Si noches como la de San Marino se convierten en costumbre, la pregunta no será si puede convivir con Mbappé, sino cuánto tiempo podrá Mourinho seguir reservando a un goleador que ha decidido vivir al borde del área… y del siguiente escalón.