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Fábio Silva y su posible regreso al FC Porto

Fábio Silva, entre el presente amarillo y un regreso soñado al Dragão

En la sala de prensa de la selección de Portugal, con la Nations League asomando en el calendario ante Gales, Fábio Silva dejó a un lado el discurso frío y calculado. Habló de sentimientos. Habló de casa.

«Todo el mundo sabe que soy aficionado del Porto y que sigo de cerca los partidos del club. Nunca sabes lo que te depara el futuro. En mi carrera, me arrepiento de haber dejado el FC Porto tan deprisa. Quién sabe, quizá juegue allí de nuevo algún día si todo va bien», confesó el delantero de Borussia Dortmund.

Un adiós demasiado temprano

Silva se marchó del FC Porto en 2020 con apenas 18 años, después de haber sido señalado como una de las grandes joyas de la academia del club. El salto fue enorme: de un gigante portugués a la exigencia física y táctica de la Premier League con Wolverhampton Wanderers.

Y ahí empezó la cuesta arriba. Le costó asentarse, le faltó continuidad y terminó encadenando cesiones. El talento seguía ahí, pero el contexto no ayudaba.

Los números hablan por sí solos: 72 partidos oficiales con Wolves, solo cinco goles y seis asistencias. Demasiado poco para un delantero al que se le exigía impacto inmediato en una de las ligas más duras del mundo.

Con el tiempo, el propio Silva asumió que aquel paso llegó antes de lo debido. «Cuando dejé el FC Porto no estaba preparado de la mejor manera, especialmente para el salto a la Premier League», reconoció, con una mezcla de madurez y cierta espina clavada por su etapa en Inglaterra.

Las Palmas, el punto de inflexión

El giro en su carrera llegó lejos de los focos tradicionales. No fue en un gran estadio de Inglaterra ni en una noche europea. Fue en LaLiga, con la camiseta de US Las Palmas, donde por fin se vio al Fábio Silva que tantos esperaban.

En la temporada 2024/25 firmó 14 participaciones de gol en 24 partidos ligueros: diez tantos y cuatro asistencias. Cifras que ya no eran promesas, sino producción real. Empezó a jugar con confianza, a atacar espacios, a decidir partidos. Dejó de ser un proyecto para convertirse en un delantero hecho y derecho.

Ese rendimiento cambió la percepción sobre él. Y cambió también su mercado.

Dortmund apuesta fuerte

En el verano de 2025 llegó la llamada de Borussia Dortmund, un club acostumbrado a detectar talento a tiempo. Pagó 22,5 millones de euros a Wolverhampton por su fichaje. No era una apuesta menor. Era una declaración de fe.

El primer año en Alemania fue irregular, marcado por la adaptación y la competencia interna. No terminó de explotar, pero tampoco se diluyó. Dejó destellos, sin continuidad.

Esta temporada, sin embargo, el guion empieza a ser distinto. Silva ha arrancado con peso real en el equipo: cuatro goles y una asistencia en seis partidos oficiales con los Schwarzgelben. Menos dudas, más colmillo. Más área, más presencia.

El contrato le ata al club hasta 2030. Tiempo de sobra para consolidarse en la élite europea y, si mantiene este ritmo, para convertirse en una de las referencias ofensivas del proyecto.

Entre Dortmund y el Dragão

El presente de Silva está en el Signal Iduna Park, con la camiseta amarilla y negra, peleando por títulos y minutos en un entorno que exige cada fin de semana. Pero su discurso deja claro que el corazón sigue mirando de reojo al Estádio do Dragão.

No oculta el arrepentimiento por la forma en que salió de Porto. Tampoco disimula la ilusión de un posible regreso. Hoy es un delantero más hecho, más curtido por los golpes de la Premier League y la reconstrucción en LaLiga. Ya no es el chico de 18 años que se fue demasiado pronto.

La pregunta ya no es si Fábio Silva puede triunfar en la élite. Esa la está respondiendo en Dortmund, partido a partido. La verdadera incógnita es otra: cuando llegue el momento adecuado, ¿volverá el hijo pródigo a vestir de azul y blanco?