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El fichaje de Cody Gakpo se enfría para Tottenham mientras Savinho gana peso

El plan de Tottenham Hotspur para sacar a Cody Gakpo de Liverpool se ha complicado de golpe. Un giro clave en el mercado ha enfriado de manera notable la operación, justo cuando el club del norte de Londres intensifica sus esfuerzos por cerrar a Savinho, de Manchester City.

Durante las últimas semanas, el nombre de Gakpo ha sonado con fuerza en el entorno de los Spurs. Su salida habría permitido a Liverpool hacer caja para lanzarse a por dos objetivos de alto coste: los extremos de Paris Saint-Germain Bradley Barcola e Ibrahim Mbaye, cuya incorporación conjunta rondaría los 155 millones de libras.

Según informó TEAMtalk, Tottenham llegó a un acuerdo en términos personales con Gakpo y el internacional neerlandés ya habría comunicado a Liverpool su deseo de marcharse. Sobre la mesa, un primer ofrecimiento de los Spurs valorado en 60 millones de libras.

Ahí parecía arrancar la historia. Pero el relato ha cambiado.

El giro desde Liverpool

Alex Crook, periodista de talkSPORT, ha puesto freno a la euforia en torno al posible traspaso. En declaraciones recogidas por Last Word on Spurs, el reportero rebajó drásticamente las expectativas sobre la salida del atacante.

“No creo que vaya a suceder. Hablando con fuentes en Liverpool, piensan que ha hecho una buena pretemporada con Iraola, creen que es un jugador del que Iraola puede sacar lo mejor”, explicó. “Creo que probablemente él sí estaría abierto al movimiento, pero en este momento no es una operación que espere que se haga entre ahora y el cierre del mercado”.

Las palabras de Crook chocan con una información previa de CaughtOffside, que apuntaba a que las salidas de Gakpo y Curtis Jones de Liverpool estaban “cada vez más cerca”. El nuevo contexto sugiere que en Anfield han decidido darle un papel importante al neerlandés bajo las órdenes de Andoni Iraola, lo que endurece cualquier negociación.

De Zerbi presiona, pero puede quedarse a medias

Roberto De Zerbi, técnico de Tottenham, ha sido claro en sus prioridades: quiere a Gakpo y a Savinho. Dos extremos, dos perfiles distintos, un mismo objetivo: elevar el techo ofensivo del equipo.

La realidad del mercado, sin embargo, amenaza con obligarle a elegir.

Con Gakpo ahora mucho más lejos, el foco se concentra sobre Savinho. Según The Times, Tottenham sigue en conversaciones con Manchester City por el brasileño, después de haber fracasado en su intento por ficharlo el pasado verano.

City está dispuesto a vender, pese a que el jugador firmó una renovación en octubre. No será barato. Ni sencillo.

Savinho, operación cara… pero asumible para estos Spurs

En julio, el Daily Mail informó de que los Spurs estaban listos para cerrar el fichaje de Savinho por unos 65 millones de libras en su segundo intento. Parecía una cifra alta, pero dentro de lo razonable para un futbolista con proyección y ya contrastado en la élite.

Ahora el escenario es otro. The Times asegura que Manchester City exige alrededor de 85 millones de libras. Un salto considerable que obliga a Tottenham a revisar su estrategia y, sobre todo, a estirar el presupuesto si quiere llegar a un acuerdo.

El club londinense ya ha dejado claro este verano que no va de farol en el mercado. Las incorporaciones récord de Sandro Tonali y Mateus Fernandes han marcado el tono de la ventana: inversión agresiva, ambición declarada y poca intención de quedarse a medio camino en las grandes operaciones.

En ese contexto, pagar los 85 millones que pide City por Savinho entra dentro de lo posible. Incluso si el precio parece inflado, la dirección deportiva de los Spurs ha demostrado estar dispuesta a forzar al máximo para dar a De Zerbi las piezas que reclama.

Un detalle clave juega a favor de Tottenham: el acuerdo con el jugador ya está hecho. Savinho tiene pactadas las condiciones personales con los Spurs. Solo falta lo más complicado, el visto bueno definitivo de Manchester City.

Con Gakpo cada vez más encadenado a Liverpool y Savinho más cerca de convertirse en la gran apuesta ofensiva del verano, la pregunta es directa: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Tottenham para transformar su proyecto en uno que pelee de verdad por todo?