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Frank Lampard y su valiente apuesta por Brandon Thomas-Asante

Frank Lampard no tardó en enseñar su sello. Sin apenas tiempo de trabajo en la ciudad deportiva, el técnico se atrevió con una decisión que muchos habrían evitado: colocar a Brandon Thomas-Asante como nueve titular ante Nottingham Forest, por delante de Ellis Simms y del fichaje veraniego Sidiki Cherif.

Arriesgado. Y, según Steve Ogrizovic, exguardameta de Coventry City y voz autorizada entre los aficionados, también brillante.

“Fue una decisión valiente”, subrayó Ogrizovic en BBC CWR’s Sky Blues Fancast. Valiente porque, si el plan salía mal, el foco iba a apuntar directo al banquillo. “Si hubiéramos perdido, le habrían caído palos”, reconoció. No hizo falta llegar a ese escenario.

Un nueve que no se está quieto

Thomas-Asante no fue un delantero referencia al uso. No se quedó clavado entre centrales ni se limitó a fijar marcas. Se movió, arrastró, cayó a bandas y obligó a los defensas de Forest a girar la cabeza constantemente.

A su alrededor, Ephron Mason-Clark y Jack Rudoni interpretaron a la perfección el guion de Lampard. Los tres intercambiaron posiciones una y otra vez, desordenando las marcas rivales y generando una duda permanente: ¿a quién hay que seguir?

Ese caos organizado fue una de las claves que más destacó Ogrizovic: un equipo con poco tiempo de trabajo, pero con movimientos muy claros. Lampard lo había admitido después del partido: casi no había tenido margen para ensamblar las piezas en los entrenamientos. Sin embargo, sobre el césped, el equipo se vio “muy bien trabajado”, en palabras del exguardameta.

Solidez atrás, dinamita arriba

El plan ofensivo no comprometió la estructura defensiva. Coventry no se deshilachó a la espalda de sus laterales ni se partió en dos. “No les pillaron descolocados atrás y estuvieron muy sólidos defensivamente”, remarcó Ogrizovic.

La apuesta por la velocidad y la potencia física no se limitó a la punta de ataque. Caleb Yirenkyi arrancó como lateral derecho, pero terminó el encuentro apareciendo por dentro, pisando zonas de centrocampista. Otra pieza móvil en un tablero pensado para correr, corregir y atacar con la misma energía.

Para Ogrizovic, esa es la clave para sobrevivir en la Premier League: “Necesitas atletismo y ritmo para sobrevivir… y este equipo lo tuvo”.

El detalle que decanta la balanza

Entre Thomas-Asante, Simms y Cherif, Lampard tenía donde elegir. Pero, para parte de la grada, había un matiz que inclinaba la balanza.

Un aficionado de los Sky Blues, Stuart, lo explicó con crudeza y claridad: “Una cosa que tiene Thomas-Asante, que probablemente le hizo imponerse a Simms y Cherif, es su primer toque”.

Control cercano, balón pegado al pie, la capacidad de girar en un palmo de terreno. “Siempre es control en corto, mientras que con Simms el balón le rebota un poco”, apuntó. Ese dominio en la recepción, ese gesto técnico que parece menor pero decide duelos, fue decisivo. “Thomas-Asante puede girarse y darse la vuelta en una moneda de seis peniques, y creo que eso nos ayudó”, añadió el aficionado.

No hubo gol citado, no hubo estadística rimbombante. Hubo algo más básico y, a menudo, más determinante: la sensación de que el nueve elegido encajaba en la idea de Lampard. Un delantero que no espera, que se ofrece, que arrastra y que, cuando la pelota llega, la mima en lugar de rebotarla.

En una liga que castiga la duda y premia la osadía, Lampard eligió el riesgo. Esta vez, el riesgo le dio la razón. La pregunta, ahora, es si Thomas-Asante se ha ganado algo más que una titularidad: ¿se ha ganado la camiseta de nueve para quedarse?