Frenkie de Jong y la selección neerlandesa: optimismo y rotaciones en la Nations League
Xavi ve la luz al final del túnel con Frenkie de Jong. El técnico confía en que el centrocampista pueda llegar a tiempo para vestir la camiseta de Países Bajos en el parón internacional de noviembre. No es un detalle menor: el exjugador del Ajax no compite desde el Mundial, y su simple regreso al césped de la Ciutat Esportiva Joan Gamper ya ha cambiado el ánimo tanto en Barcelona como en la federación neerlandesa.
Tras el 2-1 frente a Serbia, Xavi dejó claro ante los medios que espera recuperar piezas clave en las próximas semanas. Lo dijo sin rodeos: De Jong es capital en sus planes, un futbolista de jerarquía al que solo le falta superar el último tramo de la recuperación. Confía en él, pero no quiere precipitarse. Todo dependerá de cómo responda su cuerpo en estos días de carga progresiva.
Mientras tanto, la selección ha aprendido a sobrevivir sin su faro en la medular. La victoria ante Serbia tuvo un sabor especial: Virgil van Dijk alcanzó los 100 partidos con su país, un hito que lo consolida como el gran referente de un vestuario en transición. El central del Liverpool comandó una zaga cuestionada por la falta de porterías a cero, pero el marcador final respaldó al grupo y mantuvo intacta una racha: el equipo sigue invicto tras cuatro encuentros con el nuevo cuerpo técnico.
No todo ha sido celebración. La última ventana internacional dejó resultados mixtos, con empates ante Alemania y Grecia que frenaron cualquier euforia. Aun así, Países Bajos comparte el liderato de su grupo en la Nations League. Compite, suma, resiste. Le falta algo más. Ese “algo” tiene nombre y apellidos: Frenkie de Jong, el futbolista que da fluidez a la salida de balón, rompe líneas y convierte a un equipo correcto en una selección dominante.
El cuerpo técnico ha buscado soluciones. Teun Koopmeiners, Tijjani Reijnders y otros centrocampistas han ido rotando para sostener el plan. Han cumplido, pero nadie replica del todo el impacto de De Jong. Su regreso se ha convertido en el gran objetivo de cara a los próximos partidos, el punto que puede cambiar el techo competitivo del equipo.
En ataque, otros han levantado la mano. Joshua Zirkzee se vistió de héroe ante Serbia: salió desde el banquillo y firmó el gol decisivo. Un remate frío, propio de un delantero que empieza a creer que pertenece a este nivel. Fue su segundo tanto con la absoluta, tras el logrado ante Bosnia y Herzegovina, y una señal clara de que la selección gana fondo de armario mientras espera a recuperar a su cerebro en el centro del campo.
La apuesta por la rotación también ha abierto la puerta a jóvenes como Crysencio Summerville, una de las notas más brillantes del último triunfo. Su desparpajo y verticalidad encajan con la idea de una selección que no quiere renunciar al talento emergente mientras pelea por resultados inmediatos.
Ahora todo gira alrededor de los partes médicos que salgan desde Barcelona. De Jong ya ha iniciado sesiones de entrenamiento ligero y el contacto entre los servicios médicos del club y de la federación será constante. El plan es claro: nada de atajos. Quieren que llegue con ritmo competitivo suficiente antes de lanzarlo de nuevo a la exigencia máxima del fútbol internacional.
Países Bajos mira la clasificación, se ve arriba y sueña con consolidar ese liderato en la Nations League. La pregunta es obvia: ¿cuánto más alto puede llegar esta selección cuando vuelva a tener a Frenkie de Jong manejando los tiempos desde el centro del campo?






