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El giro de Trabzon: la apuesta por Jerome Boateng y Thomas Reis

El histórico club turco ha pasado de la preocupación al golpe de efecto en cuestión de semanas. Un arranque flojo en la Süper Lig y una eliminación prematura en la fase previa de la Europa League ante Ferencvaros Budapest encendieron todas las alarmas. El proyecto tambaleaba demasiado pronto.

La reacción fue contundente. Primero, la salida del técnico Fatih Tekke. Después, la apuesta por Thomas Reis, exentrenador del Bochum, para enderezar el rumbo. Y el estreno del alemán no pudo ser más ruidoso: un 4-0 demoledor ante el vigente campeón, Galatasaray, con Mohamed Salah firmando una actuación de estrella absoluta, a la altura de su fichaje estelar desde Liverpool este mismo verano.

Ese partido no solo cambió el ambiente. Cambió el tono del proyecto.

Boateng, del área propia al banquillo

El siguiente paso del plan es igual de ambicioso: incorporar a Jerome Boateng como asistente de Thomas Reis. Ambas partes ya han alcanzado un acuerdo básico para trabajar juntas, y solo falta la firma oficial del contrato en Trabzon, donde se espera al exinternacional alemán en breve.

Para Boateng, 76 veces internacional con Alemania, será su primera experiencia en un cuerpo técnico de élite. El excentral ya había dado un pequeño paso en los banquillos entre abril y agosto de 2025, cuando ejerció como asistente de Andreas Wieland en el equipo amateur de LASK. Fueron 13 partidos que sirvieron de transición: allí puso fin oficialmente a su carrera como futbolista profesional.

Ahora el escenario es otro. El Mar Negro, un club presionado por la urgencia de competir y un vestuario que mezcla figuras consagradas como Salah con un bloque que necesita liderazgo y orden. Un contexto ideal para un exdefensa que vivió casi una década en la cima del fútbol europeo.

Un palmarés que habla solo

En Bayern Munich, Boateng firmó los años dorados de su carrera. Casi diez temporadas en Säbener Straße le dejaron un palmarés de leyenda: nueve títulos de la Bundesliga, dos Champions League y cinco Copas de Alemania (DFB-Pokal). Un ciclo ganador que le convirtió en uno de los centrales más dominantes de su generación.

Su cima absoluta llegó en 2014, con la selección alemana levantando la Copa del Mundo en Brasil. Aquella generación marcó una era, y Boateng fue una pieza clave en la zaga.

Su trayectoria profesional también le llevó por Hertha BSC, Hamburger SV, Manchester City, Olympique Lyon, US Salernitana y, más recientemente, LASK en Austria. Un recorrido que suma estilos, culturas futbolísticas y vestuarios muy distintos. Justo el tipo de bagaje que un club en reconstrucción busca para su banquillo.

Un mensaje claro al vestuario y a la liga

La llegada de Reis ya había enviado una señal de cambio. El 4-0 a Galatasaray, con Salah como protagonista de lujo, confirmó que el equipo tiene potencial para mucho más que un mal inicio de curso. Con Boateng, el mensaje se refuerza: el club no solo quiere resultados inmediatos, también quiere estructura, experiencia de alto nivel y un discurso ganador desde el área técnica.

No es una apuesta simbólica. Es un movimiento que coloca a un campeón del mundo, doble campeón de Europa y múltiple campeón de liga en un rol clave en el día a día del equipo. Un perfil que puede influir en la línea defensiva, en la mentalidad competitiva y en la gestión de partidos grandes, esos en los que se deciden temporadas.

La pregunta ya no es qué tan mal empezó el curso, sino hasta dónde puede llegar este proyecto si Reis y Boateng consiguen trasladar al césped todo lo que han vivido en la élite.