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Golpe inesperado en Mallorca: lesión de Iván “Pichu” Cuéllar

El día amaneció tranquilo en la Ciutat Esportiva de Mallorca. Rutina, desayuno, charla distendida. Hasta que el ruido seco de una estructura desplomándose convirtió la normalidad en sobresalto.

Iván “Pichu” Cuéllar sufrió una grave lesión en la cabeza cuando una gran estructura decorativa del comedor se vino abajo y cayó sobre él. El club reaccionó de inmediato y, pocas horas después, emitió un comunicado para calmar a la afición y aclarar el alcance del incidente.

“Esta mañana, Iván ‘Pichu’ Cuéllar ha sufrido una grave lesión en la cabeza después de que una gran estructura, que formaba parte de la decoración del comedor de la Ciutat Esportiva, se desplomara”, explicó la entidad balear en su nota oficial.

Mallorca detalló también el protocolo médico activado nada más producirse el accidente: “El jugador ha sido trasladado al hospital para recibir tratamiento y permanecerá en observación durante las próximas 24 horas”. Sin dramatismos, pero sin ocultar la seriedad del golpe, el mensaje buscó un equilibrio: informar, proteger al futbolista y contener la preocupación en torno al vestuario.

Un veterano que pesa más en el vestuario que en las estadísticas

Cuéllar llegó a Mallorca en el verano de 2023 con una mochila repleta de experiencia: Atlético de Madrid, Eibar, Sporting Gijón, Leganés… Una carrera larga, curtida en campos complicados y en vestuarios donde la voz de los veteranos marca el tono del grupo.

En la isla apenas ha tenido protagonismo sobre el césped: solo tres partidos oficiales y ningún minuto en lo que va de temporada. Pero su influencia no se mide en apariciones, sino en jerarquía. Es el clásico guardameta de confianza, el que sostiene al grupo en el día a día, el que da seguridad desde la sombra como recambio fiable bajo palos.

Por eso el golpe no solo es físico. Deja un vacío emocional y deportivo. Mallorca pierde, de golpe, a su guardián silencioso.

Problema inmediato para García: solo un portero disponible

El accidente llega en el peor momento posible para el cuerpo técnico. A las puertas de la jornada ocho de Segunda División, con un duelo exigente ante Girona en el horizonte, García se encuentra de repente con un auténtico rompecabezas en la portería.

Lucas Bergström está fuera, concentrado con la selección de Finlandia. La consecuencia es clara: solo queda un guardameta del primer equipo en condiciones de jugar, Arnau Tenas. Sin red de seguridad. Sin alternativa contrastada en el banquillo.

El cuerpo médico se mantiene en guardia, pendiente de la evolución de Cuéllar durante esas 24 horas cruciales de observación hospitalaria. Hasta que no haya un parte más claro, el club no tomará decisiones definitivas. Pero el escenario está dibujado: o la recuperación del extremeño permite planificar a corto plazo con algo más de calma, o el cuerpo técnico tendrá que mirar hacia abajo.

La opción más lógica ya está sobre la mesa: tirar de la cantera y promocionar a un portero del filial para completar la convocatoria ante Girona. Un salto al vacío para un joven guardameta, un riesgo obligado para el banquillo y una prueba de nervios para un equipo que, de repente, ha descubierto lo frágil que puede ser su estructura… dentro y fuera del campo.

Mientras tanto, en Mallorca solo hay un deseo compartido: que el susto de “Pichu” se quede en eso, en un susto, y que el veterano vuelva pronto a ocupar su lugar. Aunque sea, de momento, en el corazón del vestuario.