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El gran casi de Milan con Enzo Fernández

Cada cierto tiempo, en los pasillos de AC Milan reaparece la misma sensación: la de una oportunidad perdida en el mercado. Un fichaje rozado con la yema de los dedos que nunca llegó a concretarse. Esta vez el nombre es pesado, muy pesado: Enzo Fernández.

Hoy es uno de los centrocampistas más completos del panorama internacional, pieza clave en la selección argentina que ha vuelto a plantarse en una final de Mundial. Pero en el verano de 2022, antes de explotar en Europa, estuvo realmente cerca de vestirse de rossonero.

Un acuerdo encarrilado… hasta que habló el dinero

El entonces dúo de mando deportivo, Paolo Maldini y Frederic Massara, había hecho su trabajo. El talento de River Plate estaba en el radar, se habían dado los primeros pasos y el convencimiento era mutuo. Con el jugador, el acuerdo estaba prácticamente hecho. Enzo había dado el visto bueno a la idea de aterrizar en San Siro.

El problema no fue deportivo. Fue económico y de derechos.

River Plate exigía el pago inmediato de una cláusula cercana a los 18 millones de euros por el 75% de su ficha. Una cifra que, con variables, podía escalar hasta los 23 millones. A través de intermediarios apareció otra fórmula: 12 millones fijos más 8 en bonus. Nada sencillo, pero tampoco una locura para un talento de ese calibre.

Ahí entró en juego la estrategia de Milan. El club manejaba con pinzas el presupuesto de aquel verano y no quería invertir una suma tan importante sin tener el control total de los derechos del jugador. A eso se sumaban las complicaciones con la agencia que poseía parte de esos derechos. Demasiadas aristas para una dirección que prefería seguridad jurídica y financiera.

El desenlace fue claro: el club decidió volcar sus recursos en Charles De Ketelaere, considerado entonces la prioridad absoluta del proyecto. Enzo se quedó a las puertas.

De Lisboa a Londres: el salto que Milan vio desde lejos

El tren no esperó. Sin escala en Italia, Enzo tomó el camino de Benfica. Le bastaron unos meses en Lisboa para convertirse en uno de los mejores mediocentros de Europa: jerarquía, personalidad, lectura de juego y una madurez impropia de su edad.

Llegó el Mundial de Qatar y su figura terminó de explotar. Su rendimiento con Argentina disparó su valor y abrió la puerta a un traspaso que ya pertenece al archivo de los grandes movimientos del mercado: 127 millones de euros para llevarlo a Chelsea. De los 18-23 millones que Milan dudó en pagar a una cifra récord. El contraste habla solo.

Hoy, el argentino luce el brazalete de capitán en los Blues y se mantiene como referencia en la élite. El club rossonero, mientras tanto, solo puede mirar hacia atrás y preguntarse qué habría pasado si hubiera apretado el gatillo a tiempo.

Protagonista en el Mundial y fuera del alcance rossonero

En el presente Mundial, Enzo vuelve a ser decisivo. Con 25 años, se ha consolidado como uno de los pilares de la selección albiceleste. Fue clave en el camino a la final y firmó el gol del empate en la semifinal ante Inglaterra, en los minutos finales, tras una asistencia de Lionel Messi. Un momento que resume bien su peso competitivo: aparece cuando quema el balón.

Su rendimiento ha despertado ahora el interés de Real Madrid, un escenario que confirma hasta qué punto su perfil ya se mueve en otra dimensión. Para Milan, simplemente, ha dejado de ser una opción real. Está fuera de mercado.

En los despachos de Via Aldo Rossi quedará archivado su nombre en la carpeta de los grandes “casi”. Un futbolista que estuvo a una firma de cambiar la historia reciente del club y que hoy, desde muy lejos, recuerda a Milan lo caro que puede salir dudar un verano.