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Hallgrimsson asume error en medio de la tormenta política antes del debut ante Kosovo

Heimir Hallgrimsson llegó a la sala de prensa del estadio Fadil Vokrri, en Pristina, con algo más que un partido de la UEFA Nations League sobre la mesa. El seleccionador de la República de Irlanda, convertido en protagonista involuntario de una polémica internacional tras sus declaraciones sobre Israel, quiso bajar el tono y recentrar el discurso en el fútbol. Pero el ruido sigue ahí.

El técnico islandés agradeció de forma explícita el respaldo recibido después de la dura respuesta de la federación israelí a sus palabras de la semana pasada, cuando, tras anunciar la lista para esta ventana internacional, afirmó: “No estamos jugando con genocidio, estamos jugando contra el genocidio. Jugamos contra Israel, no jugamos con Israel”. La reacción de la federación de Israel fue inmediata y furiosa: calificó las declaraciones del seleccionador irlandés como “estupidez, ignorancia e hipocresía”.

El asunto escaló hasta el plano diplomático. Desde Nueva York, donde participa en la Asamblea General de la ONU, el Taoiseach Micheál Martin salió en defensa de Hallgrimsson y tildó de “inaceptable” la respuesta de la federación israelí. El fútbol irlandés se vio, de golpe, en el centro de un debate que excede con mucho la pizarra y las alineaciones.

En Pristina, Hallgrimsson optó por un tono más autocrítico. “Obviamente, estamos agradecidos por todo el apoyo que tenemos. Crear y acaparar quizá los titulares en este momento, por lo que dije en la última rueda de prensa, está desviando la atención de lo que es más importante”, reconoció ante los medios. “Jugamos un partido importante contra Kosovo. Ese no era el propósito y, desde el punto de vista del liderazgo, no fue inteligente por mi parte atraer la atención de esta manera”.

La frase es clara: “No fue inteligente”. El entrenador asume que cruzó una línea que ha terminado por condicionar la previa deportiva. Irlanda abre el grupo este jueves ante Kosovo, mientras se prepara para un calendario en campo ajeno: el duelo contra Israel del domingo se disputará en Hungría y el siguiente encuentro “en casa” ha sido desplazado a Backa Topola, en Serbia, el 4 de octubre. Un grupo teóricamente centrado en el rendimiento competitivo se ha visto rodeado por decisiones geopolíticas y sedes neutrales.

Hallgrimsson insiste en que el vestuario no puede permitirse distracciones. “Necesito estar centrado en el partido, los jugadores necesitan estar centrados en el partido”, subrayó. “Pero, para responder a la pregunta, estamos agradecidos por todo el apoyo que recibimos. Es un momento complicado para nosotros”.

Complicado dentro y fuera del campo. Sobre el césped, Irlanda busca un arranque sólido en la Nations League y un mínimo de estabilidad deportiva en un contexto enrarecido. Fuera de él, cada palabra pesa, cada matiz se amplifica y cada rueda de prensa puede convertirse en un nuevo frente.

Hallgrimsson lo sabe. Y ahora, con la primera patada al balón a la vuelta de la esquina, la cuestión es si su equipo logrará que, por fin, el ruido deje paso al juego.